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Al servicio de los discapacitados

Los usuarios del Instituto Salvadoreño de Rehabilitación de Inválidos ahora tienen una forma cómoda, segura y económica de viajar desde su casa a las instalaciones del centro.

Ricardo Guevara
El Diario de Hoy
vida@elsalvador.com

En el pasado ha quedado la época en la que los usuarios de escasos recursos económicos del ISRI tenían que pagar taxi o suplicar al motorista de un autobús para que los transportara hacia la institución.

Humillaciones, indiferencia e irrespeto eran algunas de las situaciones que tenían que vivir a diario, niños, jóvenes y ancianos.

En algunas ocasiones incluso fueron víctimas de la irresponsabilidad de los motoristas del transporte colectivo.

Estas penosas situaciones han quedado atrás, ya que desde hace cinco años, el ISRI cuenta con un sistema de transporte propio, formado por un bus y cuatro microbuses tipo “Coaster”.

Según el doctor José Eduardo Avilés Flores, presidente del Instituto Salvadoreño de Rehabilitación de Inválidos, anualmente atienden un promedio de 350 a 400 personas, quienes hacen uso constante del transporte que proporciona la entidad, dirigido en especial a las personas de escasos recursos económicos.

Usuarios de diferentes áreas del ISRI, como por ejemplo Centro del Aparato Locomotor, Parálisis Cerebral, Rehabilitación para Ciegos, Educación Especial, Audición y lenguaje y del Centro de Rehabilitación Profesional son beneficiados con el transporte que brinda la institución.

Este servicio no solo es exclusivo de la zona central, ya que en los centros regionales de San Miguel y de Santa Ana también se brinda el servicio.

En el oriente se realizan dos recorridos diarios y se brinda transporte a unas 120 personas cada año. Mientras que en el occidente se efectúan dos recorridos diarios, atendiendo cada año a un promedio de 300 personas.

Aunque el número de unidades es poca en comparación con la demanda de usuarios, en la institución se trata de ofrecer el servicio de la mejor forma posible.

Para prestar este servicio, el ISRI cobra una cuota simbólica, que oscila entre los ¢2.86 hasta ¢150, todo depende de la situación económica del grupo familiar y de un estudio socioeconómico que se le efectúa. Algunas personas están exoneradas de la cuota.

Comodidad, seguridad y puntualidad


A través del transporte que brinda la institución se cubre gran parte de la ciudad, especialmente zonas como Soyapango, Ilopango, Mejicanos, San Marcos, Santiago Texacuangos y Montelimar. En total se realizan 10 recorridos diarios de las unidades.

Los microbuses y el autobús fueron obtenidos gracias a la cooperación del gobierno de Japón. Todas las unidades cuentan con servicio de aire acondicionado y con un equipo especial, para subir y bajar de la unidad de transporte a los pacientes que usan sillas de ruedas. Asimismo cuentan con las herramientas necesarias para que estos pacientes viajen de forma cómoda y segura.

En el interior de la unidad se pueden escuchar pláticas sobre novios y novias, algunos chistes, travesuras y sobre los sueños y anhelos de cada uno de los niños.

El recorrido de las unidades inicia a las seis de la mañana y finaliza unos minutos antes de las ocho, hora en que los usuarios deben estar en la institución para recibir sus terapias o clases en los talleres.

A las diez de la mañana inicia el recorrido para trasladar a las personas que han concluido a esa hora su jornada. A las 12:00 m. parten todas las unidades a diferentes puntos de San Salvador para ir a dejar a la puerta de sus casas a los niños, jóvenes y adultos que reciben algún tipo de atención profesional en el ISRI.

El pasado y el presente

Antes de contar con este equipo, el traslado de las personas se realizaba en un microbús normal, en el que los discapacitados eran movilizados de una forma no adecuada.

Incluso para subirlos o bajarlos de la unidad era necesario cargarlos entre dos personas y luego tratar de acomodarlos con sus sillas de ruedas.

El viaje era incómodo y se corría el riesgo de sufrir algún percance, ya que las unidades no estaban adecuadas para el transporte de personas con discapacidad.

En la actualidad, una persona con silla de ruedas es subida a la unidad en un tiempo promedio de 40 segundos, gracias al equipo moderno con el que cuentan en las unidades de transporte.
 

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