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Una persona consume yogur, uno de los alimentos fermentados que puede aportar probióticos y contribuir al equilibrio de la microbiota intestinal.

¿Hinchazón o pesadez estomacal? Así pueden ayudarte los probióticos

Los probióticos pueden apoyar la salud digestiva, pero no todos sirven para lo mismo ni deben tomarse sin una indicación clara.

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Por EFE
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Resumen del artículo:

Los probióticos son microorganismos vivos que pueden ayudar a cuidar la salud digestiva y equilibrar la microbiota intestinal. Según EFE Salud, pueden ser útiles ante molestias como hinchazón, pesadez estomacal, dolor abdominal, náuseas o desajustes intestinales, pero no todos sirven para lo mismo. Sus efectos dependen de la cepa concreta, la cantidad administrada y el objetivo clínico. Pueden consumirse en alimentos fermentados, como yogur, kéfir, chucrut, kimchi y algunos quesos, o mediante suplementos. La recomendación médica es usarlos con indicación clara, evitar excesos y no tomarlos de forma indefinida.

Los probióticos pueden ayudar frente a molestias digestivas como hinchazón, pesadez estomacal, dolor abdominal, náuseas o desajustes al ir al baño, siempre que se usen de forma adecuada y según una necesidad concreta, según publica EFE Salud. Estos microorganismos vivos, presentes en algunos alimentos fermentados y suplementos, contribuyen al equilibrio de la microbiota intestinal, aunque sus beneficios dependen de la cepa, la cantidad administrada y el objetivo clínico.

La hinchazón después de comer, el dolor abdominal, las náuseas, la pesadez estomacal o los desajustes al ir al baño son molestias frecuentes en buena parte de la población. Frente a este tipo de afecciones, los probióticos han ganado espacio en la conversación sobre bienestar, alimentación y salud intestinal.

Estos microorganismos están formados principalmente por bacterias y determinadas levaduras. Muchas de ellas conviven de manera natural en la microbiota intestinal, por lo que su función principal es contribuir al equilibrio de ese ecosistema interno que participa en distintos procesos digestivos.

Así lo explicó a EFE Salud, a través de una entrevista por escrito, la doctora María Argente Pla, miembro del área de nutrición de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición, SEEN, en el marco del Día Mundial de la Salud Digestiva, conmemorado el viernes 29 de mayo.

No todos los probióticos sirven para lo mismo

Uno de los puntos centrales al hablar de probióticos es que no todos tienen los mismos efectos. La doctora Argente Pla aclara que existen muchos tipos y que cada uno puede aportar beneficios distintos, dependiendo de sus características específicas.

“Los efectos dependen de la cepa concreta y de la cantidad administrada”, puntualiza la especialista.

Cada tipo de probiótico se identifica por su género, su especie y su cepa. Entre los más conocidos se encuentran los que pertenecen a los géneros ‘Lactobacillus’, ‘Bifidobacterium’ y ‘Saccharomyces’.

Esta diferenciación es importante porque los beneficios demostrados científicamente no se atribuyen de forma general a todos los probióticos, sino a cepas específicas que han sido estudiadas para determinados usos.

El kéfir es una bebida fermentada que contiene bacterias y levaduras beneficiosas, asociadas al cuidado de la salud digestiva.
El kéfir es una bebida fermentada que contiene bacterias y levaduras beneficiosas, asociadas al cuidado de la salud digestiva./ Shutterstock

“Es fundamental diferenciarlos, ya que los beneficios demostrados científicamente dependen de la cepa concreta. A la hora de recomendar un probiótico, lo ideal es individualizar según el objetivo clínico”, destaca la especialista.

Beneficios asociados a la salud digestiva

Los probióticos se relacionan principalmente con beneficios a nivel intestinal. Según la información aportada por la especialista de la SEEN, estos microorganismos pueden ayudar a restaurar la microbiota intestinal después de tratamientos con antibióticos.

También pueden disminuir la duración de algunas diarreas infecciosas y mejorar ciertos síntomas digestivos funcionales, como molestias relacionadas con la digestión abdominal. En algunos casos, contribuyen a reforzar la barrera intestinal y a modular la inflamación.

Además, determinadas cepas podrían ayudar a mejorar la tolerancia digestiva y el bienestar general. Sin embargo, la especialista subraya que estos efectos dependen del tipo de probiótico y de la cantidad administrada.

La investigación también avanza hacia otras áreas de la salud. De acuerdo con Argente Pla, se estudia la posible influencia de los probióticos sobre el metabolismo, la salud mental y el sistema inmunitario, aunque todavía se requieren estudios más sólidos en muchos de estos campos.

Cuándo tener precaución con su consumo

Aunque los probióticos son seguros para la mayoría de la población sana, no están exentos de precauciones. La doctora advierte que algunas personas pueden enfrentar riesgos si los consumen sin supervisión adecuada.

Entre los grupos que requieren especial cuidado están las personas inmunodeprimidas, los pacientes hospitalizados y quienes padecen enfermedades intestinales graves. En esos casos, puede existir riesgo de infecciones oportunistas.

“Lo recomendable es utilizar probióticos con evidencia científica y bajo supervisión médica cuando existen patologías relevantes. Además, ingerir una mayor cantidad de estos microorganismos no significa que aporte mayor beneficio”, expresa la doctora.

Este punto es clave para evitar un uso excesivo o poco informado. Tomar más probióticos no implica obtener mejores resultados, ya que la utilidad depende de la cepa, la dosis, el motivo de consumo y la situación particular de cada persona.

Alimentos y suplementos con probióticos

Existen dos formas principales de consumir probióticos: a través de alimentos fermentados o mediante suplementos ricos en estos microorganismos.

Los alimentos pueden incluirse de forma regular dentro de una dieta equilibrada. En cambio, los suplementos suelen emplearse en situaciones más específicas, como después de un tratamiento antibiótico o durante ciertos episodios de diarrea.

Entre los alimentos ricos en probióticos se encuentran el yogur con fermentos vivos y el kéfir, una bebida elaborada con leche fermentada que contiene gránulos de kéfir, una colonia de bacterias y levaduras beneficiosas.

También figuran el chucrut, preparado con repollo o col blanca fermentada en agua y sal; el kimchi, plato típico de Corea del Sur hecho a base de vegetales fermentados, especialmente col; y algunos quesos fermentados.

La inclusión de estos productos debe entenderse como parte de un patrón de alimentación equilibrado, no como una medida aislada. La especialista señala que mantener una dieta rica en fibra y alimentos vegetales ayuda a que la microbiota se mantenga saludable.

Cómo elegir y tomar suplementos

Cuando se opta por suplementos de probióticos, la información del producto es un aspecto fundamental. La recomendación es elegir aquellos que indiquen claramente la cepa y la cantidad de microorganismos.

También es importante tomarlos durante el tiempo recomendado, ya que sus efectos no suelen ser inmediatos. En algunos casos, especialmente cuando se consumen antibióticos, se aconseja separarlos unas horas para evitar que el medicamento los erradique.

La forma de consumo puede variar según el producto. Algunos especialistas recomiendan tomarlos junto con las comidas para favorecer la supervivencia de los microorganismos frente al ácido gástrico.

“Muchos especialistas recomiendan consumir los probióticos junto con las comidas, para favorecer la supervivencia de los microorganismos frente al ácido gástrico, aunque realmente depende del producto”, detalla la experta de la SEEN.

La recomendación final de la doctora Argente Pla apunta a un uso responsable y con una razón definida.

“No obstante, la clave de consumir probióticos es no hacerlo de forma indefinida, sino cuando realmente exista una indicación clara”, concluye la doctora María Argente Pla.

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