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Un
renovado santuario del arte
En
las próximas semanas serán finalizados los trabajos
de rehabilitación del Teatro Francisco Gavidia de San Miguel.
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Fotos EDH/Evelyn
Ungo
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Desde su construcción entre 1903 a 1909, las antiguas instalaciones
del Teatro Francisco Gavidia han soportado las duras inclemencias
del tiempo, el descuido de las autoridades y los terremotos.
Con el paso de los años se efectuaron algunas reparaciones
y remodelaciones en su infraestructura, con el objetivo de mantener
en buenas condiciones sus instalaciones; sin embargo, estas fueron
hechas sin guardar las características originales del inmueble.
El abandono parcial y los últimos terremotos le ocasionaron
severos daños al edificio, por lo que fue necesario clausurarlo
mientras se iniciaban las labores de reconstrucción.
Según Carlos Peña, director de Comunicaciones del
Consejo Nacional para la Cultura y el Arte (Concultura), los trabajos
de rehabilitación iniciaron en noviembre pasado y se espera
que finalicen a finales de julio.
El monto es de unos 390,000 dólares, que provienen de fondos
propios de Concultura. En una segunda fase del proyecto se pretende
equipar en su totalidad las diferentes áreas del teatro.
Según Peña, la construcción de la nueva estructura
ha sido desarrollada tomando como parámetro el diseño
original, por lo que tendrá mucho parecido a la estructura
que se edificó a principios del siglo pasado.
La nueva construcción contará con dos niveles de palco,
escenario, camerinos, baños y área para esparcimiento
interno, entre otras ventajas.
Antes la capacidad del lugar era de 100 personas, pero ahora
con las nuevas mejoras se tendrá un aforo de unas 500 personas,
afirma Peña.
La obra forma parte del esfuerzo que realiza la institución
por superar los daños que sufrieron por los terremotos en
36 edificios públicos culturales dañados y en 26 Casas
de la Cultura de todo el país.
Un poco de historia
La construcción del edificio del Teatro de San Miguel empezó
a principios del siglo veinte, en 1903, y concluyó en 1909.
El ingeniero Marcos A. Letona diseñó y dirigió
los trabajos de construcción del denominado en esa época
Teatro Nacional de San Miguel. Se estima que se invirtió
cerca de 75,000 colones en su edificación.
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Fotos EDH/Evelyn
Ungo
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El diseño original se caracterizaba por sus manifestaciones
neoclásicas, decoraciones en madera, hierro forjado, yesería
y finos acabados.
Luego de varios años de uso eminentemente cultural, a partir
de 1934, el teatro fue utilizado para proyectar películas,
según directrices del entonces llamado Circuito de Teatros
Nacionales (que administraba el lugar).
El 26 de marzo de 1939, el teatro es bautizado con el nombre actual
Teatro Francisco Gavidia, en honor al poeta, historiador
y filósofo migueleño Francisco Gavidia.
La transformación del teatro continuó en los años
sesenta, cuando fue utilizado por las oficinas de correos; años
más tarde por una institución de seguridad pública
y finalmente en la década de los años setenta quedó
semiabandonado.
Después de varias modificaciones efectuadas sin control por
diferentes instituciones se destruyeron los principales rasgos originales
de la estructura, como camerinos, palcos, pasillos y también
se edificaron nuevas áreas con sistemas de construcción
modernos.
A pesar de los daños y de las modificaciones que ha experimentado
el edificio desde 1909, el gobierno, a través de Concultura,
ha unido esfuerzos para volver a darle vida a este majestuoso santuario
del arte y de la cultura de San Miguel y que vuelva a convertirse
en el punto de reunión de los amantes de las artes.
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