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Guanaquín
en un jardín de amor
Guanaquín
llevó diversión y regalos a los niños y a las
niñas del albergue Jardín de Amor, en Zacatecoluca,
La Paz.
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En la cálida ciudad de Zacatecoluca se encuentra el albergue
para niños con VIH Jardín de Amor, dirigido
por hermanas franciscanas. En total son 16 los infantes que reciben
atención, amor y comprensión en ese lugar.
Las instalaciones de la morada están rodeadas de espesos
jardines, los cuales, a menudo, son embellecidos con la alegre presencia
de los pequeños internos.
El interior del hogar es cómodo; en él reina el amor,
ese amor que día a día brindan a manos llenas las
tres religiosas que atienden el albergue y las personas bondadosas
que a menudo visitan a los internos. Y es que la mayoría
de esos niños no tiene a sus padres vivos, muchos de ellos
dejaron este mundo por causa del sida.
A pesar de ello en este albergue no habita la tristeza y el desaliento;
al contrario, las esperanzas y los ánimos acompañan
a los niños en cada rincón.
Aquí se les da protección y amor. Nos preocupamos
porque ellos reciban el tratamiento médico necesario,
expresa sor Marta Elsy Barahona, directora del albergue.
Y para hacer más alegre el ambiente, Guanaquín visitó
ayer a ese bello jardín. Ese simpático personaje de
El Diario de Hoy les llevó música, golosinas, regalos
y mucho entretenimiento.
Más alegría
En el espacio que ocupa el comedor, un grupo de amigos de Guanaquín
ubicó a los niños del Jardín de Amor para que
presenciaran las sorpresas que se les tenía preparadas. También
estuvieron presentes algunos internos del Hogar de Niños
de Zacatecoluca, ubicado contiguo al albergue para niños
con VIH.
Los chiquitines estaban impacientes por conocer de cerca al armadillo
más famoso de El Salvador. Pero antes de que él llegara
se presentó un colorido y ameno personaje. Era el payaso
Calambrín, que entretuvo al bullicioso público
con sus alocadas ocurrencias.
Después de que el payaso jugara y bailara, llegó el
personaje que todos esperaban. Luciendo camisa roja, pantaloncillo
a rayas y una colorida gorra, Guanaquín ingresó al
comedor.
Su entrada fue interrumpida por los niños y las niñas,
quienes salieron a su encuentro para abrazarlo y colmarlo de besos.
Los niños más grandes estaban felices por la visita,
y los más pequeños miraban con asombro al colorido
y robusto armadillo.
Y ya todos juntos continuaron con la diversión.
Y
bailaron
Al ritmo de cadenciosas melodías, Guanaquín y compañía
entretuvieron a los chicos. Ellos realizaron algunas coreografías
y juegos.
En las niñas, el deseo de bailar era evidente, y ante tal
situación, Calambrín invitó a un
grupo para que demostrara sus cualidades artísticas. Teniendo
como fondo musical la canción Alí
Babá, del grupo Axe Bahía, las internas divirtieron
a sus compañeros.
Para cerrar con alegría la presentación, a los niños
y a las niñas se les regalaron artículos promocionales,
golosinas y afiches infantiles.
Fue así como los internos del albergue Jardín
de Amor pasaron un rato ameno. Pero después de la despedida,
los internos no se sintieron tristes, y es que con ellos se quedaron
los agradables recuerdos, los regalos y las bendiciones de Guanaquín
y sus amigos.
Necesidades y esperanzas
Las esperanzas de vida en los niños y en las niñas
de ese albergue son muchas. Desde que se fundó en 1997 se
han atendido a 47 infantes, 16 de los cuales se encuentran fuera
de peligro, y otros 16 en proceso de negativización
(ausencia del virus por medio de tratamientos especializados). A
la fecha han muerto 13 niños.
A pesar de que Jardín de Amor cuenta con la ayuda
del gobierno, en este hogar son muchas las necesidades que se tienen.
Ahí hacen falta pañales desechables, alimentos para
bebé (especialmente cereales), artículos para limpieza,
frutas y ropa.
Si usted quiere ayudar a este albergue puede comunicarse a los teléfonos
334-0740 y 334-0416.
Con su colaboración, los niños y las niñas
de seguro serán más felices.
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