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En
el camino de la rehabilitación
Una
persona no está rehabilitada integralmente si no está
insertada laboralmente, dice uno de los lemas del Centro de
Rehabilitación Profesional (CRP), dependencia del Instituto
Salvadoreño de Rehabilitación de Inválidos
(ISRI).
La jornada matutina de los alumnos del Centro de Rehabilitación
Profesional inicia a las 8:00 a.m.
Todos los jóvenes, con sus tarjetas de asistencia en mano,
esperan a que se les marque la hora en la que ingresan a las instalaciones.
Luego inicia su jornada diaria en los diferentes áreas que
funcionan en la institución, como carpintería, costura
industrial, corte y confección, manualidades, cocina, cosmetología,
panadería, maquila de bolsa o en el departamento de informática.
Después de una ardua jornada, llega la hora del almuerzo y
del descanso de medio día.
Luego vuelve a iniciar la rutina de aprendizaje y de trabajo, finalizando
a las cinco de la tarde, período en el que se vuelve a hacer
uso de las tarjetas de marcación.
No, no se confunda, no se trata de narrar la jornada diaria de un
centro de trabajo o de una maquilla, sino de las actividades que realizan
de lunes a viernes los alumnos del Centro de Rehabilitación
Profesional.
Aquí lo que se pretende es que los alumnos vayan adquiriendo
el hábito de la responsabilidad, además de que aprendan
un oficio para que puedan trabajar honradamente, dice el señor
Omar Vásquez, encargado de la Unidad de Evaluación y
Orientación Profesional del CRP.
Rehabilitación profesional
El Centro de Rehabilitación Profesional se encarga de capacitar
a personas con diferentes tipos de discapacidades físicas,
mentales o sensoriales, a través de sus nueve cursos de capacitación-producción,
para luego incorporarlos al campo laboral, ya sea dentro de una empresa,
de una cooperativa, en un taller o estableciendo microempresas.
Desde su creación, a principios de la década de los
noventa, el centro se ha caracterizado por brindar atención
integral a decenas de niños y jóvenes salvadoreños
que padecen de alguna discapacidad.
Ahora tenemos a varios ex alumnos trabajando en diferentes empresas,
donde desempeñan diferentes cargos. Sin embargo, esta labor
no hubiera sido posible si los empresarios no hubieran creído
en nuestro proyecto, asegura el señor Vásquez.
El proceso de rehabilitación está formado por tres etapas.
La primera es de evaluación y de orientación profesional,
que consiste en estudiar las habilidades residuales en la persona
discapacitada, determinando su capacidad para incorporarlas en los
cursos vocacionales o en su puestos de trabajo.
La segunda etapa consiste en incorporarlos al área de capacitación
y formación profesional. En esta área la persona con
discapacidad es referida a cualquiera de los nueve cursos vocacionales,
los cuales pueden tener una duración de tres meses a un año,
dependiendo de las habilidades, de las destrezas y de la responsabilidad
de los usuarios.
El tercer paso es el de colocación y seguimiento laboral, que
es coordinado por una unidad especialidad del CRP, responsable de
buscar un empleo remunerado al estudiante que ha finalizado el curso
vocacional.
Luego se realiza un seguimiento para conocer el desenvolvimiento y
la adaptación de los jóvenes en su lugar de trabajo.
Hasta la fecha se han capacitado a 1023 personas, provenientes de
los diferentes municipios del gran San Salvador, quienes se han convertido
en una fuente de ingreso económico para sus grupos familiares.
Requisitos para ingresar
* Tener entre 14 y 25 años de edad.
* Poseer alguna discapacidad física, mental o sensorial.
* Someterse a una evaluación de habilidad y destrezas.
Si desea más información puede acudir al Centro de Rehabilitación
Profesional, ubicado en la colonia Costa Rica, Avenida Irazú,
San Salvador, o llame a los teléfonos 270-0256 y 237-2269.
Si usted es discapacitado y desea incorporarse a cualquiera de los
cursos vocacionales, o es un empresario interesado en emplear a una
persona con discapacidad, comuniquese a los teléfonos anteriores. |
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