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El niño de las mil esperanzas

Óscar Samuel Villegas, de siete años, de San Vicente, sufre de desviación en la cadera y en las piernas; pero él mantiene vivos sus deseos de superación y sus esperanzas de recuperación.

José Osmín Monge
El Diario de Hoy
vida@elsalvador.com

Cuando apenas tenía tres años de edad, Óscar Villegas experimentó en carne propia uno de los giros más trágicos de su vida.Fotos EDH/César Avilési

Cuando apenas tenía tres años de edad, Óscar Villegas experimentó en carne propia uno de los giros más trágicos de su vida.

Un día, mientras se bañaba sufrió una caída que le produjo fracturas en ambas piernas y cadera. La falta de atención médica adecuada e inmediata provocaron que sus rodillas y su pelvis se desviaran.

Después de ese encuentro con la desgracia, la mala suerte continuó haciendo de las suyas: ocho días después del accidente le tomó por sorpresa una pequeña descarga eléctrica.

“Accidentalmente tocó una cerca electrificada; creo que eso vino a empeorar el problema de sus piernitas”, expresa doña Rosa Mirian Villegas, madre del menor.

Después de los accidentes, el niño experimentó fuertes dolores que le hacían llorar constantemente. Su madre, ante la falta de los recursos económicos no pudo brindarle el tratamiento oportuno.

En medio de sus necesidades y preocupaciones decidió llevar a su hijo donde un sobador, quien le dio un diagnóstico poco alentador: él dijo que era difícil solucionar el problema, pues en las fracturas ya se habían formado callos y que era imposible volver a colocar los huesos en su lugar.

Un año después del accidente, doña Rosa optó por llevar al pequeño a la unidad de salud de San Vicente, donde lo refirieron al Hospital Bloom.

Con esfuerzo y sacrificios lo llevó a cuatro consultas en ese nosocomio, pero después algunas sesiones de fisioterapia el tratamiento fue suspendido.

“El niño no aguantaba las terapias; le dolían mucho”, comenta la señora Villegas.

Aplicado en clases

Ahora doña María se arrepiente por no haber continuado con el proceso de rehabilitación. Y es que cada día que pasa, la desviación en el cuerpo de Óscar es más evidente. Sus piernas lucen torcidas hacia la izquierda, lo que le impide caminar bien. El defecto le provoca fuertes dolores.

“Cuando camino me duele mucho. A veces me siento a descansar, pues me cuesta un poco caminar”, manifiesta Óscar, un niño de piel morena, ojos negros y vivaces, y dueño de una amplia y tímida sonrisa.
Aunque el pequeño ya se acostumbró a su problema, mantiene firmes las esperanzas de volver a la normalidad. Su mayor deseo es continuar sus estudios y dedicarse a la construcción de viviendas.
“Oscarito es un niño muy aplicado en clases. Se esfuerza por aprender y llevar una vida normal”, manifiesta doña Elsy de Cruz, maestra del infante.

Mar de necesidades

Pero la desviación de las piernas y caderas, no es el único obstáculo para salir adelante.
La precaria situación económica de la familia Villegas amenaza con interrumpir los sueños del pequeño.
Doña Rosa se dedica a lavar ajeno, y gracias a su trabajo ella está sacando adelante a Óscar y a Sonia, su hija adolescente. El papá los abandonó.

Ellos viven en una improvisada habitación, ubicada en la vivienda de un ex patrón de la señora Villegas. En el pequeño cuarto (construido con láminas) durante las mañanas Óscar juega con sus carritos y repasa las lecciones dejadas por la maestra.

Al llegar la tarde se despoja de su ropa raída, se coloca el uniforme y emprende su lento caminar hacia la escuela Marcelino García Flamenco, donde cursa primer grado. En su espalda lleva su pequeña mochila y en su corazón aguarda todas sus ilusiones y esperanzas.

Necesita su ayuda
Doña Rosa está segura de que el problema de su hijo todavía tiene solución; es por ello que hace un llamado a personas altruistas para que le ayuden a seguir adelante con el proceso de rehabilitación de su hijo. Su anhelo es llevar a Óscar a un especialista.
Si usted desea unirse a la causa y proporcionar ayuda (ya sea económica, con víveres, ropa o juguetes) puede llamar a esta sección al teléfono 231-7717.
Oscarito y su familia estarán eternamente agradecidos.
 

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