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Semillas dignas de exportación

En San Carlos Lempa, del municipio de Tecoluca, San Vicente, funciona el Sistema Agroindustrial del Marañón Orgánico (SAMO) que cuenta con una planta procesadora de semilla.

José Osmín Monge
El Diario de Hoy
FOTOS EDH/MARITZA SANTOS
vida@elsalvador.com

La isla Montecristo, en La Paz, es famosa por sus vastas plantaciones de marañón.

En muchos de sus terrenos se cultiva el marañón orgánico, producido sin la utilización de químicos.

Desde esa pequeña isla son transportadas decenas de quintales de pepas de marañón hasta la planta procesadora ubicada en el cantón San Carlos Lempa.

Esta planta es parte del Sistema Agroindustrial del Marañón Orgánico (SAMO), que pertenece a la Asociación de Productores Agroindustriales Orgánicos de El Salvador (APRAINORES), conformada por 25 socios.

Según la señora Orbelina del Carmen Márquez, encargada de producción, toda la semilla que es llevada a la planta debe contar con el aval de una certificadora alemana.

“Esta certificadora realiza cada año una inspección en las plantaciones. Si verifica que en ellas no se ha utilizado químicos, nosotros compramos la semilla”, expresa doña Orbelina.

Esta planta surgió como un proyecto financiado por la Comunidad Europea y la Asociación para la Cooperación y el Desarrollo Comunal de El Salvador (CORDES).

Trabajo duro

Son seis las etapas del procesamiento de la semilla. La primera es la de fritura, en donde, a base de aceite, se le da un precocido a la pepa. Esto se hace para que la corteza se tueste y sea fácil su desprendimiento. En esta área sólo trabajan hombres.

La segunda etapa del proceso es la de descortezado, donde también sólo trabajan hombres, que golpean las pepas con una piedra para quitar la corteza y sacar la nuez.

La otra etapa es la de horneado. En ella se expone a la nuez a altas temperaturas para su esterilización.

Lauego la semilla horneada pasa al área de despeliculado, donde trabajan 40 mujeres, quienes con una afilada cuchilla desprenden la cutícula que envuelve la nuez. En esta parte del proceso también se preclasifican las semillas.

Más tarde se procede a la etapa de clasificación final, que es donde se realiza el control de calidad. Ahí trabajan 12 personas, quienes se encargan de dividir las semillas en blancas y doradas y en clasificarlas en enteras, en mitades y en pedazos.

“Las semillas blancas son aptas para ser exportadas. Las doradas no es que tengan mala calidad, sino que el mercado nos exige que les vendamos sólo nueces blancas”, dice la señora Márquez.
La última área del proceso es la de empacado, que se hace al vacío en bolsas de aluminio.

Muchas mujeres

En este lugar trabajan 75 personas, de las que 55 son mujeres. Quienes laboran en la planta cumplen con ciertas medidas de higiene y seguridad. Por ejemplo, los empleados trabajan con gabachas, se cubren la cabeza y usan guantes.

“Las mujeres no usa maquillaje ni esmalte para sus uñas ni perfumes, ya que se corre el riesgo de contaminar las nueces”, manifiesta doña Orbelina.

Toda la semilla de marañón que se procesa es exportada a Inglaterra, Bélgica, Alemania y Estados Unidos. En esos países las nueces son utilizadas como boquitas y en la fabricación de pasteles. En Bélgica elaboran una pasta o mantequilla de semilla de marañón.

En lo que va del presente año, la producción ha sido de dos mil quinientos quintales de semilla.
La planta sólo trabaja ocho meses consecutivos; en el resto del año la producción de semilla de marañón es muy baja.

Gracias al funcionamiento de esta planta, muchas familias de San Carlos Lempa obtienen mejores ingresos económicos.

Mercado justo

Desde que la planta inició sus operaciones se decidió exportar la semilla, especialmente a Europa. En este continente se exporta para el llamado “Mercado justo”, conformado por miles de personas que se dedican a ayudar a otras personas.

“A esa gente no le importa pagar diez dólares por una libra de semilla de marañón. Ellos saben que al final van a ayudar a otras personas. Como saben que nosotros trabajamos con muchas mujeres y que estamos en lugar muy pobre, ellos nos compran la semilla a un buen precio”, expresa doña Orbelina.

• La libra de semilla entera la pagan a $4.20 y $3.80, la de mitades a $3.80, y la de pedazos a $3.20.

• En la planta también se presta el servicio de maquila de maní a empresas nicaragüenses. El maní lo traen de ese país vecino, se somete a los procesos de horneado, deshollejado y empacado.

• Los empresarios de Nicaragua se encargan de la comercialización y de la exportación.
 

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