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Semillas
dignas de exportación
En
San Carlos Lempa, del municipio de Tecoluca, San Vicente, funciona
el Sistema Agroindustrial del Marañón Orgánico
(SAMO) que cuenta con una planta procesadora de semilla.
La isla Montecristo, en La Paz, es famosa por sus vastas plantaciones
de marañón.
En muchos de sus terrenos se cultiva el marañón orgánico,
producido sin la utilización de químicos.
Desde esa pequeña isla son transportadas decenas de quintales
de pepas de marañón hasta la planta procesadora ubicada
en el cantón San Carlos Lempa.
Esta planta es parte del Sistema Agroindustrial del Marañón
Orgánico (SAMO), que pertenece a la Asociación de Productores
Agroindustriales Orgánicos de El Salvador (APRAINORES), conformada
por 25 socios.
Según la señora Orbelina del Carmen Márquez,
encargada de producción, toda la semilla que es llevada a la
planta debe contar con el aval de una certificadora alemana.
Esta certificadora realiza cada año una inspección
en las plantaciones. Si verifica que en ellas no se ha utilizado químicos,
nosotros compramos la semilla, expresa doña Orbelina.
Esta planta surgió como un proyecto financiado por la Comunidad
Europea y la Asociación para la Cooperación y el Desarrollo
Comunal de El Salvador (CORDES).
Trabajo duro
Son seis las etapas del procesamiento de la semilla. La primera es
la de fritura, en donde, a base de aceite, se le da un precocido a
la pepa. Esto se hace para que la corteza se tueste y sea fácil
su desprendimiento. En esta área sólo trabajan hombres.
La segunda etapa del proceso es la de descortezado, donde también
sólo trabajan hombres, que golpean las pepas con una piedra
para quitar la corteza y sacar la nuez.
La otra etapa es la de horneado. En ella se expone a la nuez a altas
temperaturas para su esterilización.
Lauego la semilla horneada pasa al área de despeliculado, donde
trabajan 40 mujeres, quienes con una afilada cuchilla desprenden la
cutícula que envuelve la nuez. En esta parte del proceso también
se preclasifican las semillas.
Más tarde se procede a la etapa de clasificación final,
que es donde se realiza el control de calidad. Ahí trabajan
12 personas, quienes se encargan de dividir las semillas en blancas
y doradas y en clasificarlas en enteras, en mitades y en pedazos.
Las semillas blancas son aptas para ser exportadas. Las doradas
no es que tengan mala calidad, sino que el mercado nos exige que les
vendamos sólo nueces blancas, dice la señora Márquez.
La última área del proceso es la de empacado, que se
hace al vacío en bolsas de aluminio.
Muchas mujeres
En este lugar trabajan 75 personas, de las que 55 son mujeres. Quienes
laboran en la planta cumplen con ciertas medidas de higiene y seguridad.
Por ejemplo, los empleados trabajan con gabachas, se cubren la cabeza
y usan guantes.
Las mujeres no usa maquillaje ni esmalte para sus uñas
ni perfumes, ya que se corre el riesgo de contaminar las nueces,
manifiesta doña Orbelina.
Toda la semilla de marañón que se procesa es exportada
a Inglaterra, Bélgica, Alemania y Estados Unidos. En esos países
las nueces son utilizadas como boquitas y en la fabricación
de pasteles. En Bélgica elaboran una pasta o mantequilla de
semilla de marañón.
En lo que va del presente año, la producción ha sido
de dos mil quinientos quintales de semilla.
La planta sólo trabaja ocho meses consecutivos; en el resto
del año la producción de semilla de marañón
es muy baja.
Gracias al funcionamiento de esta planta, muchas familias de San Carlos
Lempa obtienen mejores ingresos económicos.
Mercado justo
Desde que la planta inició sus operaciones se decidió
exportar la semilla, especialmente a Europa. En este continente se
exporta para el llamado Mercado justo, conformado por
miles de personas que se dedican a ayudar a otras personas.
A esa gente no le importa pagar diez dólares por una
libra de semilla de marañón. Ellos saben que al final
van a ayudar a otras personas. Como saben que nosotros trabajamos
con muchas mujeres y que estamos en lugar muy pobre, ellos nos compran
la semilla a un buen precio, expresa doña Orbelina.
La libra de semilla entera la pagan a $4.20 y $3.80, la de
mitades a $3.80, y la de pedazos a $3.20.
En la planta también se presta el servicio de maquila
de maní a empresas nicaragüenses. El maní lo traen
de ese país vecino, se somete a los procesos de horneado, deshollejado
y empacado.
Los empresarios de Nicaragua se encargan de la comercialización
y de la exportación. |
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