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El hogar de las esperanzas

En la ciudad de Santiago Texacuangos, departamento de San Salvador, funciona desde 1984 el Hogar Infantil “Shalom”.

Ricardo Guevara
El Diario de Hoy
Fotos EDH/Cortesía ISRI
vida@elsalvador.com

Todo inició en 1977, cuando los esposos Rosana y Donald William Benner, originarios de Colorado, Estados Unidos, llegaron a nuestro país con el propósito de distribuir literatura y música cristiana.Fotos EDH/Tania Urías

Todo inició en 1977, cuando los esposos Rosana y Donald William Benner, originarios de Colorado, Estados Unidos, llegaron a nuestro país con el propósito de distribuir literatura y música cristiana.

Luego de varios años de residir en esta nación sintieron el llamado del Señor Jesucristo de fundar un hogar cristiano para niños y niñas desamparados.

La crisis económica y el inicio del conflicto armado en la década de los ochenta provocó que muchos pequeños quedaran huérfanos. Otros fueron abandonados o eran víctimas de maltrato.

“Nuestro ministerio lo iniciamos con pocos niños provenientes de diferentes zonas de El Salvador, pero poco a poco fue aumentando el número de infantes y necesitamos de más espacio”, dice el señor William Benner, uno de los fundadores de la obra.

Con los meses fue necesario alquilar casas en varios lugares de la capital para poder albergar a los chiquillos; sin embargo, esto se volvía difícil, ya que a los dueños de las propiedades no les gustaba que hubiera niños en las viviendas que alquilaban.

“Empezamos a pedirle a Dios para que nos proporcionara un lugar adecuado para atender a los infantes, y después de mucha búsqueda por fin encontramos una casa abandonada en la zona de Santiago Texacuangos, propiedad del ex presidente José María Lemus”, afirma la señora Rosana de Benner.

Sin embargo, su búsqueda no había terminado ahí, ya que los esposos Benner no contaban con los fondos necesarios para comprar el terreno.

Fue gracias a la ayuda del Señor Jesucristo, al evangelizador Pat Robertson, del Club 700, y a la contribución desinteresada de religiosos norteamericanos que se logró reunir el dinero para comprar la propiedad.
A partir de entonces empezó a florecer el ministerio cristiano de los esposos Benner, brindando la oportunidad a decenas de niños y niñas de tener una familia y un futuro mejor.

En comunión con Dios

En el Hogar Infantil “Shalom” se atienden infantes entre los cero hasta los cinco años de edad, quienes han sufrido maltrato, han sido abandonados o enviados por el Instituto Salvadoreño de Atención Integral para la Niñez y la Adolescencia (ISNA).

La rutina de los menores inicia a tempranas horas de la mañana, cuando deben levantarse para realizar su higiene personal.

Luego llega la hora del desayuno, el arreglo y la limpieza de los dormitorios (para los más grandes); después se realizan las tareas escolares.

“Luego del almuerzo, los que están en edad de estudiar reciben clases en el colegio que funciona adyacente al Hogar, que también forma parte del Ministerio Cristiano del matrimonio Benner”, asevera el licenciado Julio Cruz Guzmán, quien manifiesta que en esa institución atienden a niños y a niñas de escasos recursos de la zona, a quienes les proporcionan todo lo necesario para que aprendan a leer y a escribir.

Al finalizar la jornada diaria, los infantes junto a sus orientadores se preparan a darle gracias a Dios por haberles permitido vivir un día más y por mantenerlos unidos.

Todos los pequeños que viven en el hogar son atendidos por personal especializado. Ahí reciben alimentación, vestuario, educación, cuidados médicos, comprensión y se les enseña la palabra de Dios, para que en el futuro sean hombres de provecho para la sociedad y sus familias.

“Todas las actividades que realizamos aquí están encomendadas al Señor Jesucristo, ya que es Él quien nos proporciona su bendición y su guía para poder continuar con esta obra de amor”, aseguran los esposos Benner, quienes han invertido varios años de su vida para tratar de satisfacer las necesidades de los niños salvadoreños que no tienen el apoyo de una familia.

Brinde su colaboración
En el hogar existen muchas necesidades y no hay recursos económicos suficientes para solventarlas.
Muchos niños necesitan ropa, zapatos, juguetes y medicinas del cuadro básico.
Si está interesado en ayudarles también puede hacerlo con víveres o con una cuota económica. Puede comunicarse al teléfono 220-8501. El Señor le multiplicará su colaboración.



 

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