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Una
luz de esperanza para Heizel
El
destino le jugó una mala pasada a Jenny Carolina Álvarez,
de 25 años, quien debido a la fuerte impresión por
los terremotos del 2001 interrumpió un embarazo gemelar a
los seis meses de gestación.
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| Ana María González de dos
años, desde su nacimiento padece de un problema ocular.
Foto: EDH/Maritza Santos |
El anhelo de toda madre es dar a luz hijos sanos y saludables,
más cuando se trata de un parto en el que se esperan gemelos.
Todo transcurría de una manera normal en el embarazo de Jenny
Carolina, residente en el Distrito Italia de Tonacatepeque, a no
ser por las recomendaciones especiales que debía seguir durante
su gestación, considerada de riesgo.
Sin embargo, los terremotos afectaron la salud de la señora
y presentó graves complicaciones en su estado de salud, ocasionándole
la interrupción del embarazo al sexto mes de gestación.
Debido a las complicaciones fue llevada al hospital de Maternidad
en San Salvador, en donde dio a luz por cesárea a dos niñas.
Sin embargo, debido a la prematurez de las bebés una de las
gemelas falleció, mientras que la otra fue puesta en una
incubadora para tratar de salvarle la vida: su nombre Hazel Sofía
Amaya Ramírez.
Incluso los doctores me decían que no tenía
muchas probabilidades de vivir, pero gracias a Dios ella sobrevivió;
sin embargo, después de dos meses de pasar en la incubadora
le dio la retinopatía y quedó ciega, dice la
acongojada madre, mientras sostiene en sus brazos a su pequeña
hija.
Hazel tiene una hermanita de cinco años, quien no asiste
al kinder debido a la situación económica de la familia.
Para obtener dinero para mantener a sus hijas, Jenny Carolina se
dedica a lavar y planchar ropa ajena, ya que el padre de las niñas
no se encuentra con ellas.
Una oportunidad para ver
Desde su nacimiento, Hazel se encuentra en tratamiento médico
en el Hospital Benjamín Bloom, en donde le han practicado
varios exámenes para estudiar el estado de la niña.
Con el ojo izquierdo puede ver parcialmente, pero se le han desarrollado
cataratas, asegura la madre de la menor.
Yo tengo esperanzas de que Dios haga el milagro o que se le
puede practicar una operación; en el hospital me han dejado
una cita para practicarle una ultrasonografía en ambos ojos,
pero el problema es que la han programado para el 17 de octubre,
asegura Jenny Carolina, quien afirma que el tiempo es el peor enemigo
de su hija.
Yo lo que solicito es que un médico particular o una
persona de buen corazón me ayude para que mi niña
pueda recobrar un poco la visión y pueda valerse en el futuro
por sí misma, dice la acongojada madre.
Si usted está interesado en colaborar con esta familia puede
comunicarse al teléfono 881-2162. De su buena voluntad y
con la ayuda de Dios, Sofía podría llegar a recuperar
un poco la visión.
Recuadro
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| Hazel se encuentra en tratamiento
médico en el Hospital Benjamín Bloom, en donde
le han practicado varios exámenes para estudiar el estado
de la niña. Foto: EDH/Maritza Santos
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Retinopatía del prematuro
La retinopatía del prematuro (RDP), también conocida
como fibroplasia retrolental (FRL), es un proceso de formación
de vasos sanguíneos y tejido cicatricial. Afecta a la retina
(membrana que vemos en el fondo del ojo), en bebés recién
nacidos generalmente de bajo peso.
Una de las causas que pueden influir en la aparición de esta
condición son el grado de prematuridad y el peso al nacer.
Otros factores asociados incluyen problemas respiratorios, anemia,
anormalidades cardíacas, hemorragias en el cerebro y la necesidad
de ayudas de oxígeno para salvar la vida del bebé.
Es necesario aclarar que no todos los casos de niños con
retinopatía terminan en ceguera. Los cambios de la retina
pueden o no conducir a un deterioro visual dependiendo de su localización,
progresión y severidad.
En ocasiones, sin una causa aparente, el crecimiento excesivo de
vasos sanguíneos y las cicatrices se detienen por sí
mismas. Esto ocurre en muchas ocasiones y la explicación
es desconocida.
Un pequeño porcentaje sigue progresando con un deterioro
de la visión que puede llegar hasta la ceguera.
Debido a lo complejo de la enfermedad es imposible predecir de forma
exacta el desenlace de la retinopatía del prematuro en un
determinado bebé. Los exámenes clínicos sucesivos
son necesarios para determinar la progresión de la enfermedad
y tratar sus complicaciones.
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