Turismo
 
Inicio del Sitio Miércoles 4 de junio
 

 




CHAT
FOROS
CORREO
LA GUIA
CLASIFICADOS
EMPLEOS
TURISMO
ESPECIALES
EDICION MOVIL
ESCRIBANOS
CONOZCANOS


 
 

Una luz de esperanza para Heizel

El destino le jugó una mala pasada a Jenny Carolina Álvarez, de 25 años, quien debido a la fuerte impresión por los terremotos del 2001 interrumpió un embarazo gemelar a los seis meses de gestación.

Ricardo Guevara
El Diario de Hoy
Fotos EDH/Maritza Santos
vida@elsalvador.com
Ana María González de dos años, desde su nacimiento padece de un problema ocular. Foto: EDH/Maritza Santos

El anhelo de toda madre es dar a luz hijos sanos y saludables, más cuando se trata de un parto en el que se esperan gemelos.

Todo transcurría de una manera normal en el embarazo de Jenny Carolina, residente en el Distrito Italia de Tonacatepeque, a no ser por las recomendaciones especiales que debía seguir durante su gestación, considerada de riesgo.

Sin embargo, los terremotos afectaron la salud de la señora y presentó graves complicaciones en su estado de salud, ocasionándole la interrupción del embarazo al sexto mes de gestación.

Debido a las complicaciones fue llevada al hospital de Maternidad en San Salvador, en donde dio a luz por cesárea a dos niñas.

Sin embargo, debido a la prematurez de las bebés una de las gemelas falleció, mientras que la otra fue puesta en una incubadora para tratar de salvarle la vida: su nombre Hazel Sofía Amaya Ramírez.
“Incluso los doctores me decían que no tenía muchas probabilidades de vivir, pero gracias a Dios ella sobrevivió; sin embargo, después de dos meses de pasar en la incubadora le dio la retinopatía y quedó ciega”, dice la acongojada madre, mientras sostiene en sus brazos a su pequeña hija.

Hazel tiene una hermanita de cinco años, quien no asiste al kinder debido a la situación económica de la familia.

Para obtener dinero para mantener a sus hijas, Jenny Carolina se dedica a lavar y planchar ropa ajena, ya que el padre de las niñas no se encuentra con ellas.

Una oportunidad para ver

Desde su nacimiento, Hazel se encuentra en tratamiento médico en el Hospital Benjamín Bloom, en donde le han practicado varios exámenes para estudiar el estado de la niña. Con el ojo izquierdo puede ver parcialmente, pero se le han desarrollado cataratas, asegura la madre de la menor.

“Yo tengo esperanzas de que Dios haga el milagro o que se le puede practicar una operación; en el hospital me han dejado una cita para practicarle una ultrasonografía en ambos ojos, pero el problema es que la han programado para el 17 de octubre”, asegura Jenny Carolina, quien afirma que el tiempo es el peor enemigo de su hija.

“Yo lo que solicito es que un médico particular o una persona de buen corazón me ayude para que mi niña pueda recobrar un poco la visión y pueda valerse en el futuro por sí misma”, dice la acongojada madre.

Si usted está interesado en colaborar con esta familia puede comunicarse al teléfono 881-2162. De su buena voluntad y con la ayuda de Dios, Sofía podría llegar a recuperar un poco la visión.
Recuadro

Hazel se encuentra en tratamiento médico en el Hospital Benjamín Bloom, en donde le han practicado varios exámenes para estudiar el estado de la niña. Foto: EDH/Maritza Santos

Retinopatía del prematuro
 

La retinopatía del prematuro (RDP), también conocida como fibroplasia retrolental (FRL), es un proceso de formación de vasos sanguíneos y tejido cicatricial. Afecta a la retina (membrana que vemos en el fondo del ojo), en bebés recién nacidos generalmente de bajo peso.

Una de las causas que pueden influir en la aparición de esta condición son el grado de prematuridad y el peso al nacer. Otros factores asociados incluyen problemas respiratorios, anemia, anormalidades cardíacas, hemorragias en el cerebro y la necesidad de ayudas de oxígeno para salvar la vida del bebé.

Es necesario aclarar que no todos los casos de niños con retinopatía terminan en ceguera. Los cambios de la retina pueden o no conducir a un deterioro visual dependiendo de su localización, progresión y severidad.

En ocasiones, sin una causa aparente, el crecimiento excesivo de vasos sanguíneos y las cicatrices se detienen por sí mismas. Esto ocurre en muchas ocasiones y la explicación es desconocida.

Un pequeño porcentaje sigue progresando con un deterioro de la visión que puede llegar hasta la ceguera.

Debido a lo complejo de la enfermedad es imposible predecir de forma exacta el desenlace de la retinopatía del prematuro en un determinado bebé. Los exámenes clínicos sucesivos son necesarios para determinar la progresión de la enfermedad y tratar sus complicaciones.

 

  HACIA ARRIBA


Derechos Reservados - El Diario de Hoy, El Salvador, C.A. - Aviso Legal