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Bajo
la protección de madre Umbelina
La
hermana María Umbelina de Jesús Domínguez,
de la congregación de las Hijas de Nuestra Señora
del Monte Calvario, ha dedicado nueve años de su vida al
cuido de niños discapacitados y abandonados.
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| Umbelina es un nombre de origen latino cuyo
significado es la que da sombra protectora. Fotos
EDH / Evelyn Lungo |
Umbelina es un nombre de origen latino cuyo significado es la
que da sombra protectora.
Y ese es el nombre de la directora de las hermanas religiosas que
cuidan a los pequeños internos del Hogar del Niño
Minusválido Abandonado Padre Vito Guarato, en
los Planes de Renderos.
El significado de ese nombre propio pega con la personalidad
y el trabajo de esta religiosa de nacionalidad brasileña.
Y es que madre Umbelina desborda día a día todo su
amor, alegría y comprensión en cada uno de los 134
internos del hogar. Desde hace nueve años ella se ha entregado
al cuido de los niños y de las niñas que sufren de
parálisis cerebral, ceguera, síndrome Down o inmovilidad
de las piernas, y que viven en ese albergue. Ella se ha convertido
en la verdadera madre de esos infantes.
Por los pasillos, en los dormitorios, en las áreas de recreo,
en la capilla o en cualquier lugar donde estén los niños,
a sor Umbelina se le puede ver siempre con su hábito blanco,
repartiendo sin mezquindad besos y abrazos. Gracias a sus tiernas
caricias y a sus consoladoras palabras, los niños transforman
su llanto en sonrisas y sus enojos en alegrías.
Ellos son lo más grande para mí. El amor que
me dan es la mayor recompensa que puedo obtener, expresa sor
Umbelina, con su acento portugués.
Religiosa por casualidad
Madre María Umbelina de Jesús Domínguez nació
en 1947 en la ciudad de Arapuá, del estado de Minas Gerais,
de Brasil. A los 16 años, era dueña de un espíritu
de servicio inigualable, que sacaba a relucir en sus acciones.
Según ella, a esa edad nunca le pasó por su cabeza
el deseo de ser religiosa y fue por azares de la vida que descubrió
su vocación.
Un día llegó a mi casa una religiosa para llevarse
a mi hermana que quería ser monja. Pero al verme me pidió
que fuera yo la que se marchara con ella. En el momento no supe
qué responder; pero más tarde acepté la invitación.
Cambié mi vida de la noche a la mañana, comenta.
Un día, la joven Umbelina abandonó su hogar, dejó
atrás la relación que tenía con su novio y
emprendió su viaje en el camino que Dios le había
trazado.
Al servicio del amor
Hizo su noviciado y sus votos en un convento de la ciudad de Belo
Horizonte, luego prestó servicios en un hospital y después
viajó a Roma, Italia, para recibir estudios de teología.
En esa ciudad permaneció cinco años. Regresó
a Brasil para trabajar en un colegio dirigido por hermanas de su
congregación.
En 1993 recibió la orden de viajar a El Salvador para trabajar
en un convento de San Pedro Nonualco, departamento de La Paz. Un
año después, el 24 de enero de 1994, se traslada al
hogar que ese día inauguraba el padre Vito Guarato.
Desde entonces me he dedicado a mis niños. El trabajo
es difícil, pero él también me da la oportunidad
de servir a quien no puede valerse por sí mismo. Me siento
muy feliz, manifiesta con una amplia sonrisa.
El hogar también es atendido por un grupo de cuidadoras,
entre ellas otras dos religiosas de la misma congregación.
El amor que desborda madre Umbelina es un amor puro; en sus brazos
protectores el peso de las enfermedades de los niños se hace
más liviano. Con frecuencia, muchos de los internos apoyan
su cabeza en su regazo y en esa posición la besan, le sonríen,
le abrazan y le dicen con absoluta sinceridad: mamá,
te amo.
La gran comilona
El sábado 24 se llevará a cabo, en Plaza Merliot,
la primera comilona a beneficio del Hogar del Niño Minusválido
Abandonado.
Arrocera San Francisco y Vox FM, con la colaboración
de la Única, Z Gas, Bimbo y La Cascada, han facilitado los
ingredientes para la preparación de la comida.
En el evento se podrá adquirir un planto de arroz,
pan y soda por $1.50.
Los asistentes no sólo degustarán del sabroso
platillo, sino también ayudarán a 134 niños
internos del hogar.
En total serán doce las comilonas que
se realizarán a beneficio de la Fundación Hermano
Pedro, que se encarga de sostener y continuar con la obra que legó
el padre Vito Guarato.
El resto de las comilonas se realizará en diferentes
días y en diversos centros comerciales.
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