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El zapatero remendón de Santiago de María

Toda su vida, Ramón López, de 84 años, se ha dedicado a reparar y a confeccionar calzado en su pequeño local ubicado en la ciudad de Santiago de María, Usulután.

Ricardo Guevara
El Diario de Hoy
Fotos EDH/Julio César Avilés
vida@elsalvador.com

Aunque es originario de Chinameca, departamento de San Miguel, desde pequeño fue llevado por su familia a la ciudad de Santiago de María, lugar en el que ha vivido toda la vida.

La afición por aprender el oficio de la zapatería venía desde pequeño, aunque nadie de su familia se había dedicado antes a estos menesteres. Su padre fue coronel del ejército.
Dos de sus primeros orientadores fueron los maestros Gilberto Torres y un señor de apellido Revelo, de quien no recuerda el nombre.

Las suelas de cuero, las chinches, el pegamento, la pasta de zapatos y la mica han sido sus instrumentos de trabajo desde hace sesenta años.
Luego de aprender el oficio, poco a poco fue ahorrando para poder fundar su propio taller, fabricando zapatos de ocho y 12 colones el par.

“Antes todo el material era muy barato. Con poco se podía comprar bastante material y fabricar el calzado; sin embargo, ahora todo está por las nubes. Los tiempos de antes eran mucho mejores”, dice el señor López.

“Charro de las botas”

Gracias a la iniciativa e inquietud de un grupo de amigos, quienes le propusieron fabricar todo tipo de botas, pudo incursionar en un mercado diferente.
Aunque los inicios fueron un poco difíciles, poco a poco fue aprendiendo el arte de fabricar botas vaqueras, similares a las fabricadas en Estados Unidos, Argentina y en México.

“Yo puedo elaborar cualquier tipo de zapatos; conozco como darles un toque personal. Ahora, sin embargo, solo me he especializado en las botas”, afirma el artesano del cuero, quien administra en esta ciudad una venta de zapatos llamada “Calzado para ti”.

Con el sudor de la frente y un que otro martillazo en sus dedos, don Ramón ha logrado sacar adelante a su familia. Lastimosamente sus dos hijos varones han fallecido, por lo que nadie podrá continuar con esta tradición familiar.
En la actualidad, a pesar de lo difícil de la situación económica, ha logrado mantener funcionando su pequeño taller, el cual en sus buenos tiempos llegó a ser una de las zapaterías más reconocida de la zona oriental del país.

Según el señor López, antes había una variedad extensa de calzado, para todos los gustos y de todos los precios; sin embargo, ahora casi siempre solo trabaja por encargo.

Variedad de diseños


Aunque don Ramón (de cabello entrecano, piel morena y ojos cafés) ya no posee la misma agilidad en sus manos no pierde su toque y gusto especial para fabricar el calzado.
Todo el material que utiliza es ciento por ciento nacional y gusta de cuidar hasta el más mínimo detalle en cada una de las botas que fabrica.

Los clientes del señor López han sido muchos a través de los años, desde los observadores de la Misión de Observadores de la ONU (ONUSAL), salvadoreños residentes en el extranjero y algunos estadounidenses que lo buscan por la calidad de su trabajo.
A lo largo de su vida laboral, don Ramón ha tenido como fiel compañera de labores su máquina de zapatero, que -afirma- tiene 40 años de uso.

Si usted es de los amantes del buen calzado y busca proteger su bolsillo, no olvide que don Ramón tiene una variedad de botas en venta, las cuales pueden satisfacer hasta el gusto más exigente de sus clientes.

“Calzado para ti”.


Si está interesado en adquirir a precios razonables un par de botas, de cualquier tipo, puede acudir personalmente al taller del señor Ramón López, ubicado en la Avenida Mariscal Gonzáles, casa 9 de Santiago de María. El teléfono es el 336-0462.
El precio oscila entre los 500 a los 1000 colones aproximadamente (según el estilo del calzado).


 

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