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Creador de santos y vírgenes

Don Erasmo Rosales, de 75 años, reside en Apastepeque, San Vicente, donde se ha destacado por su trabajo como tallador de imágenes de santos y de vírgenes.

José Osmín Monge
El Diario de Hoy
Fotos EDH / José Osmín Monge

En su vivienda, rodeada de árboles y de plantas ornamentales, y poseedora de una vista impresionante hacia el pueblo, ha instalado su taller donde esculpe y restaura imágenes religiosas. Fotos EDH / José Osmín Monge

En las faldas del cerro Santa Rita, de Apastepeque, habita el escultor más reconocido de esa localidad: don Erasmo Rosales.
En su vivienda, rodeada de árboles y de plantas ornamentales, y poseedora de una vista impresionante hacia el pueblo, ha instalado su taller donde esculpe y restaura imágenes religiosas.

Mañana y tarde permanece en su taller, trabajando ante la presencia de santos, ángeles y vírgenes de madera, quienes inmóviles se dejar retocar por las ásperas manos del artista.

Gurbias, cinceles, formones, brochas, taladros y lijas son algunas de las herramientas que se hallan por doquier y con las cuales el escultor da rienda suelta a su ingenio y a su creatividad.

El señor Rosales ha sido el creador de un gran número de figuras de madera, que ahora engalanan los altares de diferentes templos de nuestro país.

Empapado de conocimientos

El deseo de ser escultor llegó cuando él menos lo esperaba. Fue su propia decisión y la necesidad de aprender un oficio los que lo llevaron al taller del maestro Francisco Henríquez, en Apastepeque, donde por algún tiempo aprendió los menesteres de la escultura.

“Yo tenía como 16 años cuando fui a ese taller. Comencé a dibujar, y luego, poco a poco, a tallar la madera y a pintar las figuras. En ese entonces éramos como 15 los aprendices; pero con el tiempo sólo quedamos tres”, manifiesta don Erasmo, un hombre de aspecto sencillo y poseedor de una franca sonrisa.
Después de haberse empapado con los conocimientos que le trasmitía su maestro, decidió independizarse y montar su propio taller. Al hacerlo, la suerte decidió acompañarlo.

El novel escultor comenzó a dar muestras de sus habilidades artísticas. De inmediato, sacerdotes y obispos comenzaron a buscarlo para que esculpiera las imágenes de sus iglesias.

Imágenes casi perfectas

Desde que montó su propio taller, este experimentado escultor no ha parado de trabajar.
Al cuestionársele sobre cuál es la imagen religiosa que más le ha impresionado, él no duda en contestar que ninguna, pues asegura que cada obra la ha realizado de la mejor manera posible.

Para crear sus obras utiliza madera de cedro, que es considerada una de las mejores de nuestro país. Para sus creaciones no necesita de modelos; la imagen de los santos y de las vírgenes primeramente son plasmadas en su mente y luego reproducidas en la madera. Con mucho cuidado y pericia y utilizando su apero esculpe cada detalle de la imagen.

Caras perfectas con narices perfiladas y bocas de labios finos, vestidos holgados y mantos de muchos pliegues van surgiendo como por arte de magia en los rústicos trozos de cedro. Para darle el toque final a cada creación le coloca ojos de vidrio y la pinta. Además se dedica a la restauración de antiquísimas piezas religiosas.
Gracias a su buen trabajo, don Erasmo ha sacado adelante a su familia, cuyos miembros no han querido heredar su talento. Los precios de sus obras varían según el tamaño y lo complicado del trabajo; pero, eso sí, por muy pequeña que sea una escultura, siempre la hace con amor y total entrega.

Con cada imagen creada, este reconocido escultor logra mantener vigente uno de los patrimonios de su pueblo natal. Para algunos lugareños, las bendiciones y las providencias que don Erasmo y su familia tienen son proporcionadas como agradecimiento por el Creador.

Maestro sin discípulos

A lo largo de su carrera artística, don Erasmo ha contado con varios discípulos, a quienes de les ha brindado sus vastos conocimientos.

Pero en la actualidad muy pocos de estos aprendices trabajan como escultores. Ellos se han dedicado a actividades ajenas a la escultura.
“En Apastepeque hay un joven que se está dedicando a esto (a la creación de santos). A él le gusta más pintar que tallar”, expresa don Erasmo.

Don Erasmo está dispuesto a compartir su experiencia y sabiduría con otras personas, siempre y cuando estén dispuestas aprender con disciplina y paciencia.
“Son muy pocos los jóvenes que quieren aprender a tallar. Quizá halla alguien que quiera hacerlo; estoy dispuesto a ayudarle”, comenta el artista.

 

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