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Campamento
sin rivalidades
Más de 600 alumnos de educación media participaron
en un campamento estudiantil, organizado por el Ministerio de Educación,
con la colaboración de la Asociación Scout de El Salvador.
José Osmín Monge
El Diario de Hoy
FOTOS EDH/FRANKLIN RIVERA
vida@elsalvador.com
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Barios estudiantes de diferentes Institutos
del País realizaron un campamento estudiantil en San
Ignacio Chalatenango
Foto Franklin Rivera |
El Ministerio de Educación lleva a cabo el programa de voluntariado
Brigadas Juveniles de la Solidaridad, que permiten a
estudiantes de educación media organizarse de acuerdo a sus
intereses y sus inquietudes.
Los miembros tienen la oportunidad de participar en campañas
de salud, humanitarias, deportivas, recreativas, etc.
En el marco de este programa, Educación, con la colaboración
de Asociación Scout, realiza (desde el año pasado)
campamentos vacacionales donde alumnos de diferentes instituciones
educativas conviven y estrechan sus lazos de amistad y aprenden
a organizarse.
Durante la vacación de agosto se realizó el más
reciente de los campamentos, donde participaron 675 alumnos. Esta
actividad se llevó a cabo en el Campo Escuela de San Ignacio,
Chalatenango, y tuvo una duración de cuatro días.
El primer día de la actividad, los muchachos mostraron un
poco de desconfianza, pero a medida que fue pasando el tiempo dejaron
de lado la incertidumbre para dar paso a la camaradería.
Ellos venían en sus grupitos, pero después
los desintegramos para formar pequeñas brigadas. Estás
fueron conformadas por estudiantes de diferentes centros educativos,
expresó la licenciada Martha Alicia de Canales, directora
de Juventud del MINED.
Durante el campamento se les hizo participar en actividades de
formación, artísticas y recreativas.
No hay rencor
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Sin lugar a dudas lo que más disfrutaron
los jóvenes fueron los juegos al aire libre.
Foto
Franklin Rivera
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Ayudados y dirigidos por miembros de la Asociación Scout,
los jóvenes participaron en competencias de campo, entre
las que sobresalieron el chupa-tierra y el paso
del mono.
En ese momento muchos estudiantes se olvidaron de las rivalidades
para participar en los juegos.
Las pequeñas brigadas competían entre sí. Sus
miembros ponían su mayor esfuerzo para ganar en la batalla
campal. Muchos disfrutaban revolcándose en el lodo,
otros cargando un grueso tronco y algunos corriendo por empinados
caminos. El objetivo para todos era el mismo: poner en alto el nombre
de su brigada.
Los miembros de cada grupo se animaban entre sí. No
nos quedemos atrás. Sigamos adelante, vamos a ganar,
gritaban los entusiasmados jóvenes.
Cada grupo llevaba consigo un estandarte (diseñados por
ellos), que era símbolo de unidad y de esfuerzo.
Nos sentimos muy bien al estar conviviendo con otros jóvenes.
Entre nosotros no hay odio ni rencor, sólo respeto y armonía,
expresó Claudia Elizabeth Grande, una de las participantes.
Esa compañerismo se ponía de manifiesto en todo momento:
en las fogatas, en la fiesta bailable, en las presentaciones artísticas.
Ayudaron a otros
Pero ese campamento no sólo sirvió para divertirse,
sino también para que los participante aprendieran a convivir,
a conocerse, a relacionase con la naturaleza y a desarrollar la
capacidad de liderazgo.
Para ellos se les impartieron charlas relacionadas con la solidaridad,
se le hizo participar en talleres vocacionales y el último
día del campamento se les obligó a ejecutar proyectos
de voluntariado. Fue así como en algunas de las escuelas
de San Ignacio construyeron muros, pintaron paredes, instalaron
timbres, hicieron muebles, etc.
La última tarde del campamento fue la más triste.
Y es que después de convivir por cuatro días, el cariño
y el amor ya se había enraizado en los corazones de los muchachos.
Ellos no querían separarse. Muestra de ellos fueron las lágrimas
que derramaron al despedirse.
Al finalizar el campamento, los grupos se desintegran, pero llevan
consigo la idea de organizarse y de formar nuevas brigadas en sus
instituciones y comunidades.
Idea de ministra
Estos campamentos son idea de la ministra de Educación,
licenciada Evelyn Jacir de Lobo, quien está convencida de
que los jóvenes salvadoreños necesitan nuevas oportunidades
para salir adelante.
Hasta el momento en ninguno de los campamentos
se han suscitado hechos que lamentar.
Los participantes durmieron en amplias tiendas de campaña.
Los varones fueron ubicados en un sector y las jóvenes en
otras.
A los muchachos se les dio alimentación, transporte
y material de apoyo.
Se les brindó la oportunidad de aprender en talleres
de carpintería, serigrafía, albañilería,
electricidad, dibujo, etc.
Contaron con el auxilio de personal médico.
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