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Con la providencia del amor

Desde hace dos años opera en nuestro país la Fundación Hogares Providencia, que garantiza la rehabilitación, la reeducación y la reinserción sociofamiliar de niños y niñas en riesgo social.

José Osmín Monge
FOTOS EDH/MARITZA SANTOS
El Diario de Hoy
vida@elsalvador.com

Niños del Hogar de Amor de la Fundación Hogares Providencia en San Salvador. Foto: EDH/Maritza Santos

Hasta hace unos meses, Carlos (nombre ficticio) deambulaba por el Bulevar de los Héroes limpiando parabrisas y pidiendo dinero para mitigar su hambre y para ayudarle a su abuela, quien ha cuidado de él desde que su madre murió.

Desde tempranas horas de la mañana, el adolescente de 16 años partía de su casa, ubicada en el cantón San Jerónimo, de Guazapa, con los bolsillos vacíos, pero con los deseos plenos de encontrar gente generosa que se compadeciera de su precaria situación.
Ya estando en la capital lograba su objetivo. Era poca la gente que no respondiera a la petición de aquel niño de ojos negros y de mirada profunda, quien extendía su mano para pedir unas monedas.

Al llegar la noche emprendía de nuevo su viaje a casa, pero con sus bolsillos repletos de dinero.
Pero las “ganancias” de cada día no sólo estaban destinadas a ayudar a la anciana, sino también para mantener el vicio que él había creado en la calle: jugar en las llamadas maquinitas.
“Nunca pasé una noche en la calle, siempre me regresaba a la casa. Últimamente sólo me la pasaba jugando en las maquinitas con otros niños”, expresa Carlos.

Pero un día, la suerte de este joven cambió. Un señor lo encontró en la calle y le preguntó si quería estar en un hogar donde tendría alimentación, educación y protección gratis. La oferta llamó mucho la atención del chico, quien terminó aceptando la invitación del caballero.

La tarde de ese día, el niño fue llevado al Hogar de Amor, de la Fundación Hogares Providencia, donde lo esperaba un grupo de hombres y mujeres de buen corazón y otros pequeños que con anterioridad habían estado en su misma situación.

Desde ese día, la vida de Carlos tuvo una nueva luz. Hoy vive en un ambiente acogedor, aseado y lleno de amor, rodeado de verdaderos amigos que están dispuestos a brindar su cariño en todo momento.

“Vine a este lugar por mi propia voluntad y con el consentimiento de mi familia. Aquí lo tengo todo, no puedo pedir más. Por las tarde asisto a la escuela”, expresa Carlos, quien se distingue por su inteligencia, su creatividad y su madurez.

Hogar acogedor


Así como Carlos, otros diez niños salvadoreños reciben protección, educación y salud en el primer Hogar de Amor, de la Fundación Hogares Providencia, de El Salvador.
Esta entidad nació hace dos años con el único propósito de sobreguardar y proteger los intereses de los niños y las niñas de las calle de San Salvador.

El surgimiento de esta entidad se basó en las experiencias de amor enseñada por el padre Chinchancho (padre Alejandro García Durán) en Hogares Providencia de México.
“La Fundación en El Salvador funciona de forma separada a esa organización mexicana. En nuestro país surgió gracias a la iniciativa de un grupo de jóvenes empresarios salvadoreños que tenían muchos deseos de ayudar”, expresa el licenciado Pablo Ernesto Beltrán, director de Educación de esa Fundación.

Desde hace dos años opera en nuestro país la Fundación Hogares Providencia, que garantiza la rehabilitación, la reeducación y la reinserción sociofamiliar de niños y niñas en riesgo social. Foto: EDH/Maritza Santos

Todos estudian

El objetivo de esta organización es garantizar la rehabilitación, educación y reinserción sociofamiliar de los niños y de las niñas que viven en la calle, mediante la ejecución de diferentes etapas de atención que conllevan a generar cambios favorables en los niños, en la familia y en la sociedad.
Para lograr este objetivo dentro de la fundación se llevan a cabo programas de educación moral, autoestima, recreación, cultura, arte, sicoterapia y nutrición. Para ello, el Hogar cuenta con el personal idóneo, entre ellos una sicóloga, maestros, enfermeras y doctores.
“El hogar ha sido establecido legalmente. Aquí se les da casa, comida, salud y amor y comprensión. Todos los niños asisten a la escuela”, comenta la licenciada Beatriz de Aberle, directora ejecutiva de la Fundación.

Esta obra de amor y de ayuda se sostiene gracias a donativos proporcionados por gente e instituciones altruistas. Por el momento sólo se atiende a once menores; sin embargo, se espera inaugurar otros albergues para dar atención a un mayor número de niños.

Necesitan de usted

Por el momento, la Fundación cuenta con un solo Hogar de Amor (exclusivo para varones) y uno más que está próximo a abrirse. En un futuro se piensa contar con cinco albergues, uno de los cuales será para niñas.
Aunque la Fundación cuenta con la colaboración de donantes se requiere más ayuda para continuar la obra.
Si usted desea unirse a esta causa, ya sea aportando dinero, ropa, alimento o brindando su tiempo para compartirlo con los niños, comuníquese al teléfono 260-6440.

 

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