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Un milagro de Navidad

Las celebraciones de Navidad y de fin de año estarán llenas delimitantes para la familia de don Santos Armindo González, de 36 años, quien por un accidente laboral sufrió la amputación de sus piernas y una mano.

Ricardo Guevara
El Diario de Hoy
Fotos EDH/Archivo EDH
vida@elsalvador.com

Desde hace casi un año, las celebraciones de fin de año dejaron de ser iguales para la familia de don Armindo González.
Antes de la Navidad del año 2001, en la humilde casa de don Armindo, ubicada en un terreno rústico en Mariona, municipio de Ciudad Delgado, era diferente.
A pesar de las limitantes económicas de esta familia de escasos recursos económicos no faltaba un par de juguetes ni la tradicional cena navideña, compuesta por un pollo, arroz, ensalada y pan francés.

Pero debido a un accidente laboral, la vida de la familia González cambio drásticamente, ya que ahora no tienen dinero para comprarle leche a sus hijos, así como ropa o juguetes ni mucho menos para comprar una libra de frijoles o arroz para cenar en esta temporada.
La única persona que ayudaba económicamente a don Armindo era su esposa Julia de Jesús, quien salía a vender verduras en un canasto.

Con esta actividad y con lo poco que ganaba lograba comprar algunos víveres y mantener a sus hijos y a su esposo. Sin embargo, desde hace tres meses, la señora ha enfermado del cuello y del vientre y no ha podido regresar a su actividad diaria.
“A pesar de sus dolencias y cuando se siente un poco bien, ella sale a vender, pero la enfermedad que padece (no ha pasado consulta debido a la difícil situación económica) la mantiene postrada casi siempre en cama”, dice don Armindo, quien debido a sus limitantes físicas solo se dedica a cuidar a sus hijos.

El calvario de la familia González ha aumentado en los últimos meses, ya que se han atrasado en el pago del agua potable y corren el riesgo que les suspendan ese servicio.

El inicio del calvario


El señor González trabajaba en diversos oficios, desde albañil hasta soldador de estructuras metálicas; no le importaba la labor que desempeñaría, lo único que le interesaba era ganar un poco de dinero para mantener a su familia.
Fue un día sábado de agosto del 2001 cuando su vida cambió de forma repentina. Mientras laboraba en una casa de la colonia Santa Rita, en Mariona, tomó una varilla que luego hizo contacto con un cable de alta tensión.

Las quemaduras fueron muy graves y su mano izquierda y ambas piernas fueron amputadas debido a una avanzada gangrena.
Debido a que trabajaba informalmente no estaba asegurado, por lo que no recibió ningún tipo de ayuda luego del accidente. Ahora ha quedado solo bajo la voluntad y la ayuda de Dios.
FUNTER le proporcionó una prótesis, pero debido a lo accidentado del terreno en el que vive le es muy difícil moverse con ellas.

Desde que sufrió el accidente, la vida del señor González se transformó, ya que quedó postrado en una silla de ruedas, sin tener sus piernas ni el brazo izquierdo, mientras que la extremidad derecha está deformada.

“Ahora que se acerca esta temporada siento no poder llevarle a mi familia el sustento diario ni mucho menos tener los recursos económicos para poder comprarle una muñeca o un carrito a mis hijitos. Sin embargo, sé que Dios no nos abandonará y saldremos adelante de esta difícil prueba”, señala don Armindo, quien a pesar de estos obstáculos no pierde la esperanza y la fe en nuestro Señor Jesucristo.

Ayude a los González


Los miembros de la familia González esperan la colaboración de personas bondadosas para que sus niños por lo menos tengan la tradicional cena navideña y al menos un pequeño juguete entre sus manos.
Si usted desea colaborar con don Armindo y su familia puede efectuar su donativo a la cuenta del Banco Salvadoreño número 015-54-01277-80 a nombre de don Santos Armindo González.

 

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