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Estudiando
en la inseguridad
La
comunidad educativa de la Escuela de Educación Especial General
Adolfo O. Blandón, de Cojutepeque, Cuscatlán,
ha sufrido varios robos en sus instalaciones.
Ricardo Guevara
El Diario de Hoy
vida@elsalvador.com
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En el transcurso del presente año,
cuatro veces se han introducido los rateros a las instalaciones
de la institución educativa, a la cual asisten 110
alumnos.
Fotos EDH/Óscar Payés
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En el transcurso del presente año, cuatro veces se han introducido
los rateros a las instalaciones de la institución educativa,
a la cual asisten 110 alumnos.
Procesadores de palabras, radiograbadoras, alimentos, cámara
fotográfica, utensilios de cocina, cafeteras y material didáctico
es parte de lo robado.
Para ingresar al centro educativo, los ladrones han burlado la presencia
del vigilante y han roto el techo. Aunque se han puesto las denuncias
respectivas, hasta el momento no se ha logrado recuperar nada de
lo robado ni dar con el paradero de los delincuentes.
Según algunos vecinos, los ladrones esperan que llegue la
oscuridad para cometer sus fechorías y al mismo tiempo asaltar
a las personas que transitan en las calles aledañas.
Sin embargo, a pesar de los múltiples inconvenientes que
han tenido con los malhechores, los maestros y los alumnos no han
dejado de asistir a clases.
Quince años de servicio
La escuela fue fundada en 1986 por el Comité Auxiliar de
Damas Leonas de Cojutepeque, debido a la creciente demanda de servicios
educativos por parte de los niños especiales.
Al principio ocuparon un local alquilado, en el que atendían
a unos 12 niños. Con los años y gracias al esfuerzo
y a la tenacidad de las señoras del Comité fue posible
construir el primer pabellón de lo que ahora es la escuela
(se edificaron tres aulas amplias). El terreno fue donado por la
alcaldía presidida por la señora Marta Gomez de Meléndez.
Esta obra no hubiera sido posible sin la ayuda del general Adolfo
Blandón, quien en esa época se desempeñaba
como jefe del Estado Mayor Conjunto de la Fuerza Armada.
A partir de entonces, la escuela fue creciendo, aumentando el número
de alumnos y la infraestructura.
En 1994, gracias al Fondo de Inversión Social, se vuelve
a remodelar y se le agrega un nuevo pabellón, agregando nuevas
aulas y más servicios sanitarios.
La escuela fue equipada completamente y con donaciones de la comunidad
de Bélgica se construyó un salón para alumnos
sordos de parvularia y el área de cocina.
En la institución se atiende a niños que padecen diversas
patologias como sordera, retardo mental, parálisis cerebral,
síndrome down y problemas locomotores.
La mayoría de la población estudiantil que asiste
a la escuela proviene de Cojutepeque, Candelaria, San Ramón,
San Sebastián, El Carmen y Tenancingo, entre otras zonas.
Atención personalizada
Los alumnos reciben atención personalizada, desde el área
de fisioterapia, atención sicológica y terapia del
lenguaje.
Luego de una evaluación exhaustiva del estado en el que se
encuentran los niños se procede a darles el ingreso, inscribiéndolos
en el área educativa que les corresponde, desde el primero
hasta el tercer ciclo.
Asimismo funciona un taller de manualidades, que en la actualidad
no está funcionando por falta de fondos y equipo. Ahí
los niños podían aprender costura, elaboración
de bolsas, piñatas y mecanografía, entre otros.
Una de nuestras necesidades de la escuela es adquirir equipo
nuevo, computadoras, programas educativos para niños minusválidos,
instrumentos musicales para una banda de paz, material didáctico
y una vigilancia permanente en la zona, dice la señora
Anabel Vargas Miranda, directora de la escuela.
El llamado es para los agentes de la Policía Nacional Civil
para que patrullen la zona, ya que según los padres de familia,
es muy peligrosa durante la noche y los agentes casi nunca se acercan
a vigilar esa área.
Necesitan ayuda
En las instalaciones de la escuela se brinda una variedad de servicios,
como áreas de retardo mental, de audición y lenguaje,
programas de apoyo al alumno, escuelas para padres, educación
física adaptada y servicio de audiometría.
Sin embargo, el trabajo que venían realizando ha sufrido
obstáculos debido a los constantes robos que han sufrido
en sus instalaciones.
Si está interesado en colaborar de una u otra forma con los
niños de esta institución puede comunicarse al teléfono
372-4134. Los niños especiales de Cojutepeque se lo agradecerán.
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