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Ejemplo de entrega y de caridad
El
padre Guillermo B.Wasson, fundador de la organización Nuestros
Pequeños Hermanos, ha ofrendado su vida a Dios y brindando
su amor y protección a miles de niños huérfanos
y abandonados.
José Osmín Monge
El Diario de Hoy
FOTOS EDH/MARITZA SANTOS
El padre Guillermo Wasson vino al mundo para cumplir el mandato
divino de amar al prójimo como a sí mismo.
Desde muy temprana edad este notable sacerdote estadounidense comenzó
a dar muestras de querer ayudar a los demás. Ese deseo de
entregarse a los más necesitados lo acompañó
durante su juventud, y ahora lo sigue acompañando en su adultez.
Gracias al buen corazón de este sacerdote se creó
en 1954, en la ciudad de México, la Fundación Escuela
Nuestros Pequeños Hermanos, la que hoy en día cuenta
con hogares en Honduras, Haití, Nicaragua, Guatemala, Belice,
República Dominicana y El Salvador.
Me siento feliz
El padre Guillermo Wasson nació el 21 de diciembre de 1923
en Phoenix, Arizona, Estados Unidos. Sus padres fueron Guillermo
y Mary Wasson, quienes afirmaron la entrega de su hijo hacia los
más desposeídos.
Los estudios para sacerdote los realizó en el colegio Benedictino
en Conception Missouri, pero por motivos de salud su ordenación
se retrasó, por lo que decidió estudiar en la Universidad
de San Luis Rey, en Santa Bárbara, California, donde obtuvo
su licenciatura en Derecho y Ciencias.
Para recuperarse de su salud viajó a México, pero
la hospitalidad, el amor y las necesidades de los mexicanos hicieron
que él se quedara por mucho tiempo en ese país.
Su vocación religiosa fue recompensada al ser ordenado como
sacerdote en mayo de 1953 por Sergio Méndez Arceo, obispo
de Cuernavaca. Fue este mismo obispo quien lo asignó a la
Capilla de Tepetates, donde inmediatamente estableció una
guardería para niños pobres.
Un año después, en agosto de 1954, rescató
a su primer niño abandonado y fundó Nuestros Pequeños
Hermanos.
Un día, un niño de 15 años entró
a robar a la capilla. La policía lo capturó y se lo
llevó a la cárcel. Yo convencí al juez para
que me lo entregara. Tres días después ese juez me
mandó a ocho niños más para que yo los cuidara.
Desde entonces no hemos parado de recibir niños, manifiesta
el padre Wasson, con su acento estadounidense.
Según el sacerdote, los inicios de esta obra fueron bastante
difíciles, ya que no contaba con los fondos necesarios para
realizarla. Él recuerda como en aquel tiempo visitaba los
hoteles de Cuernavaca para pedir las sopas y el pan que sobraba
del día anterior y así poder alimentar a los niños.
Luego el pueblo comenzó a ayudarnos, y gracias a su
colaboración salimos adelante, ayudando a niños pobres
y desamparados. En la actualidad, cuando veo a los pequeños
muy felices yo también me siento feliz, expresa el
padre Wasson.
Bendición de Juan XXIII
Esta obra de amor y de misericordia sigue creciendo día con
día. Según el padre Wasson el éxito de su Fundación
es posible gracias a la ayuda de miles de personas generosas, quienes
ofrecen su corazón sin recibir nada a cambio. Él también
cree que los resultados de su trabajo son fruto de una bendición
otorgada por el Papa Juan XXIII.
Cuando yo era joven y comenzaba con la obra tuve el privilegio
de visitar a ese Papa. En esa oportunidad él me tocó
la cabeza y me dio una bendición especial, manifiesta
el padre Wasson.
La vida de este religioso ha estado plagada de éxitos, tanto
así que su historia ha sido sido llevada a la pantalla grande.
Han sido varias las películas donde se han puesto de manifiesto
la misericordia y la bondad de este personaje.
Hoy en día, este noble sacerdote es el director de Nuestros
Pequeños Hermanos, y para verificar el trabajo de la Fundación
viaja a los países donde hay filiales de esa organización.
El Salvador ha tenido el privilegio de recibirlo en varias ocasiones;
la última de ellas fue a principios de noviembre, donde compartió
su tiempo y su amor con los 240 niños que viven en la ciudad
de Santa Ana.
Recuadro
Únase a la obra
Nuestros Pequeños Hermanos merecen vivir rodeados de amor
y seguridad. Con nuestro esfuerzos, recursos y valiosa ayuda se
puede lograr.
Si usted desea unirse a la obra del padre Wasson y ayudar a los
niños protegidos por la fundación, puede comunicarse
a los teléfonos 447-3323 y 447-3324 y al fax 447-2714.
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