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La migraña puede verse influida por hábitos cotidianos como pasar muchas horas sin comer, hidratarse poco, dormir mal o consumir cafeína de forma irregular.

¿Sufrís migraña? Estos cambios en tus comidas pueden ayudarte

Si sufrís migraña, pequeños cambios en lo que comés y en cómo organizás tus comidas pueden ayudarte a reducir algunos desencadenantes.

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Resumen del artículo:

La migraña puede verse influida por hábitos cotidianos como pasar muchas horas sin comer, hidratarse poco, dormir mal o consumir cafeína de forma irregular. No existe una dieta universal que funcione para todos, pero mantener horarios de comida más estables y priorizar alimentos nutritivos puede ayudar a algunas personas. Pescados grasos, vegetales verdes, legumbres, frutos secos, semillas y cereales integrales son buenas opciones dentro de una alimentación equilibrada. También conviene evitar eliminar alimentos sin identificar primero si realmente desencadenan crisis. Llevar un diario de migraña puede ayudar a reconocer patrones y tomar decisiones más personalizadas.

La migraña puede aparecer justo cuando menos la necesitás: después de dormir mal, pasar demasiadas horas sin comer, vivir un día estresante o darte cuenta de que casi no tomaste agua. La alimentación no sustituye el tratamiento médico, pero sí puede ayudarte a ordenar algunos hábitos que, en ciertas personas, influyen en las crisis.

La American Migraine Foundation lo deja claro: no existe una “dieta para la migraña” que funcione para todos. En vez de eliminar alimentos por miedo, suele ser más útil observar qué pasa en tu propio cuerpo y mantener una rutina más estable.

¿Qué conviene comer con más frecuencia?

Más que buscar un alimento milagroso, pensá en comidas sencillas, completas y regulares.

Los alimentos ricos en magnesio pueden formar parte de esa estrategia. Entre ellos están los vegetales de hoja verde, las legumbres, los frutos secos, las semillas y los cereales integrales.

También merece atención el pescado graso. La American Migraine Foundation destaca un ensayo clínico en el que una dieta con más omega-3 se asoció con una reducción moderada en la frecuencia de dolores de cabeza.

Eso pone en el radar alimentos como:

  • Salmón
  • Sardinas
  • Macarela
  • Semillas y frutos secos
  • Vegetales verdes
  • Legumbres
  • Avena y otros cereales integrales
  • Frutas y verduras variadas

La idea no es comerlos para “cortar” una crisis, sino incluirlos con más frecuencia dentro de una alimentación saludable.

Los vegetales de hoja verde aportan magnesio, un nutriente que puede formar parte de una alimentación equilibrada para personas con migraña.
Los vegetales de hoja verde aportan magnesio, un nutriente que puede formar parte de una alimentación equilibrada para personas con migraña. / Shutterstock

No pasar demasiadas horas sin comer

Si sos de los que desayunan tarde, almuerzan a deshora y llegan a la noche con un hambre feroz, esto te interesa: saltarse comidas puede ser un detonante para algunas personas con migraña.

La American Migraine Foundation y The Migraine Trust recomiendan mantener horarios regulares y evitar periodos prolongados de ayuno. Una merienda sencilla puede ayudarte a no llegar vacío a la siguiente comida.

No tiene que ser complicada: yogur, fruta, frutos secos o una tostada integral pueden resolverte el momento.

La hidratación importa más de lo que parece

Hay días en los que llegamos a la tarde y descubrimos que tomamos más café que agua. Para algunas personas con migraña, eso puede pasar factura.

The Migraine Trust señala que la deshidratación puede desencadenar o empeorar los ataques en algunas personas. El NINDS también la incluye entre los factores que pueden contribuir a una crisis.

Una recomendación práctica es beber agua durante el día sin esperar a sentir mucha sed. The Migraine Trust sugiere incluso observar el color de la orina: un tono amarillo claro suele ser una señal útil de buena hidratación.

¿Y el café?

Aquí no hay una respuesta universal.

Para algunas personas, la cafeína puede ser un detonante; para otras, incluso puede ayudar. El problema también puede aparecer si tomás café todos los días y lo suspendés de golpe.

The Migraine Trust recomienda mantener el consumo de cafeína relativamente estable y, si se quiere reducir, hacerlo de forma gradual.

Tomar café sin exceso de azúcar ni añadidos puede conservar mejor sus posibles beneficios para la salud cardiovascular.
La cafeína puede influir de forma distinta en cada persona con migraña; mantener un consumo estable y evitar cambios bruscos puede ayudar a identificar su efecto. / Shutterstock

Antes de desterrar el café, observá si la cantidad, el horario o los cambios bruscos coinciden con tus crisis.

Cuidado con las listas de alimentos “prohibidos”

Chocolate, quesos, cítricos y embutidos suelen aparecer en listas de supuestos detonantes.

Sin embargo, la American Migraine Foundation recuerda que la relación entre algunos de estos alimentos y la migraña no es igual para todas las personas. Incluso un antojo de chocolate podría aparecer como parte de las primeras fases de una crisis y confundirse con la causa.

Antes de eliminar media despensa, conviene buscar patrones reales.

Un diario puede darte más respuestas que una dieta restrictiva

Anotar durante unas semanas qué comiste, cuánto dormiste, cuánta agua tomaste y cuándo apareció la migraña puede revelar conexiones que antes no habías visto.

El NINDS dispone de registros de migraña para observar frecuencia, duración y posibles desencadenantes.

Podés empezar con cinco datos sencillos:

  • Hora de la crisis.
  • Qué comiste en las horas anteriores.
  • Cuánta agua bebiste.
  • Cómo dormiste la noche anterior.
  • Si estabas bajo estrés, cansancio o cambios hormonales.

La alimentación es solo una pieza del rompecabezas, pero puede ser una bastante útil. Comer con horarios más regulares, hidratarte mejor y dejar de perseguir listas interminables de “prohibidos” puede ayudarte a entender qué te funciona y a sentir un poco más de control sobre tus días.