Estos son los hábitos clave para reducir la grasa abdominal
La grasa abdominal eleva el riesgo de diabetes y enfermedades cardíacas, pero puede reducirse con cambios diarios. Conoce qué la provoca, por qué es más peligrosa y cinco hábitos clave para controlarla.
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Agencias
Publicado el 15 de abril de 2026
La acumulación de grasa abdominal representa un riesgo importante para la salud, ya que está asociada con enfermedades como diabetes tipo 2, hipertensión y problemas cardíacos, según BBC Mundo. Este tipo de grasa genera sustancias que inflaman el organismo y afectan el funcionamiento de los vasos sanguíneos. Factores como la edad, la genética y los hábitos de vida influyen en su desarrollo. Especialistas citados por el medio señalan que es posible reducirla mediante acciones concretas, como evitar comer antes de dormir, mantener una dieta equilibrada, reducir alimentos procesados, dormir bien y realizar actividad física de forma regular.
La grasa abdominal es una preocupación frecuente entre personas que buscan mejorar su apariencia física y su bienestar. De acuerdo con BBC Mundo, este tipo de grasa no solo afecta la forma en que se ajusta la ropa, sino que también está vinculada con problemas de salud que pueden desarrollarse con el tiempo.
El problema va más allá de lo estético. Según el mismo medio, la acumulación de grasa en la zona media del cuerpo se ha asociado con afecciones como presión arterial alta, niveles elevados de azúcar en la sangre y alteraciones del colesterol, lo que incrementa el riesgo de enfermedades graves.
Riesgos asociados a la grasa abdominal
BBC Mundo señala que la grasa abdominal puede desencadenar múltiples complicaciones. Entre ellas se encuentran la diabetes tipo 2 y enfermedades cardíacas, condiciones que afectan directamente la calidad de vida de las personas.
Una investigación publicada por la Universidad de Harvard, citada por BBC Mundo, indica que cuando se acumula grasa en esta zona se produce una mayor cantidad de citocinas, proteínas que generan inflamación en el organismo. Además, también se libera angiotensina, una sustancia que puede provocar el estrechamiento de los vasos sanguíneos y elevar la presión arterial.

Por qué es más peligrosa que otras grasas
El Dr. Shiv Kumar Choudhry, cardiólogo del Hospital Fortis Escorts de Delhi, en India, explicó a BBC Mundo el impacto de este tipo de grasa en el organismo. "Cuando las células de grasa abdominal se rompen, se liberan numerosas sustancias tóxicas. Estas sustancias provocan la inflamación de los vasos sanguíneos del corazón, lo que aumenta el riesgo de enfermedades cardíacas. También conducen a la resistencia a la insulina, lo cual eleva el riesgo de diabetes", explica.
Según el especialista, esta grasa es más peligrosa que la acumulada en otras partes del cuerpo debido a su impacto directo en órganos vitales y procesos metabólicos.
Factores que influyen en su acumulación
Diversos factores pueden provocar la acumulación de grasa abdominal. BBC Mundo menciona que la genética, los cambios hormonales, la edad, el exceso de peso y la menopausia son algunos de los principales elementos que influyen en este proceso.
Asimismo, un estilo de vida desequilibrado y una dieta inadecuada también contribuyen al aumento de grasa en esta zona. Estos factores, combinados, pueden acelerar la aparición de problemas de salud relacionados.
Recomendaciones para reducirla
Especialistas en salud, citados por BBC Mundo, señalan que es posible disminuir la grasa abdominal mediante hábitos diarios. Entre las recomendaciones se incluye evitar cenar justo antes de dormir, ya que los alimentos consumidos en la noche tienden a almacenarse en el cuerpo en lugar de convertirse en energía.
Otra medida es adoptar una dieta equilibrada rica en fibra y proteínas. Estos nutrientes ayudan a prolongar la sensación de saciedad, reducen los antojos y contribuyen a mejorar el metabolismo.
BBC Mundo también advierte sobre el consumo de carbohidratos altamente procesados y refinados, ya que pueden provocar aumentos bruscos en los niveles de azúcar en la sangre. Esto no solo incrementa el hambre, sino también el riesgo de aumento de peso y diabetes tipo 2.
Dormir lo suficiente es otro factor clave. Investigadores de la Universidad de California en Los Ángeles, citados por el medio, indican que la falta de sueño eleva los niveles de grelina, la hormona que estimula el apetito, lo que puede llevar a comer más.
Finalmente, la actividad física constante es fundamental. Ejercicios como caminar, correr, nadar o andar en bicicleta ayudan a quemar calorías, fortalecer los músculos y reducir la grasa corporal, especialmente en la zona abdominal. Según BBC Mundo, esto también contribuye a disminuir el riesgo de enfermedades como la diabetes, la hipertensión y los problemas cardíacos.
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