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La ansiedad no se apaga al acostarte y convierte la noche en un espacio de pensamientos que impiden descansar.

Tu cuerpo quiere dormir, pero tu mente no te deja: esta es la razón

La ansiedad está detrás de muchas noches en vela. Expertos explican por qué ocurre y qué puedes hacer para recuperar el descanso.

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Por Betty Carranza
Publicado el 09 de abril de 2026

 

TU RESUMEN

La ansiedad puede impedir el sueño al mantener al cerebro en estado de alerta, especialmente por la sobreexposición a noticias y el uso del celular antes de dormir. Expertos citados por The New York Times, junto con instituciones como Mayo Clinic, Sleep Foundation y NIH, explican que este fenómeno activa el estrés y dificulta el descanso. El problema se agrava por un ciclo donde la falta de sueño aumenta la ansiedad. Para mejorar, recomiendan evitar pantallas por la noche, crear rutinas relajantes, practicar respiración y gestionar las preocupaciones durante el día. Dormir mejor implica aprender a calmar la mente y reducir estímulos antes de acostarse.

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Te acuestas cansado, con el cuerpo pidiendo descanso, pero tu mente parece no entender la señal. Empiezas a repasar pendientes, imaginar escenarios o simplemente no puedes dejar de pensar. Esa desconexión entre lo que sientes físicamente y lo que pasa en tu cabeza es uno de los efectos más comunes de la ansiedad, un problema que hoy afecta a millones de personas.

Según encuestas de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría, cada vez más personas reportan sentirse ansiosas por la actualidad, la estabilidad laboral, las finanzas y el futuro. Ese aumento de ansiedad no se queda en el día: se traslada directamente a la noche.

Cuando el cerebro se queda en modo alerta

El vínculo entre ansiedad e insomnio no es casual. Instituciones como Mayo Clinic explican que la ansiedad activa el sistema de respuesta al estrés, elevando el ritmo cardíaco y los niveles de cortisol, lo que dificulta que el cuerpo entre en modo descanso.

En un reportaje de The New York Times, la médica Aditi Nerurkar, profesora de la Facultad de Medicina de Harvard, advierte que “el cerebro humano no fue diseñado para esta manguera de fuego constante”, en referencia a la sobrecarga de información que recibimos todos los días.

La sobrecarga mental y el estrés diario mantienen al cerebro en alerta, incluso cuando el cuerpo necesita detenerse.
La sobrecarga mental y el estrés diario mantienen al cerebro en alerta, incluso cuando el cuerpo necesita detenerse. / Shutterstock

Ese exceso de estímulos mantiene al cerebro en vigilancia. La amígdala, encargada de detectar amenazas, no distingue entre un peligro real cercano y uno que ves en redes sociales o noticias.

Por eso, aunque estés agotado, tu mente sigue funcionando como si tuviera que reaccionar ante algo urgente.

El impacto silencioso de las noticias y el celular

La psicóloga Roxane Cohen Silver, de la Universidad de California en Irvine, ha investigado cómo la exposición constante a noticias puede afectar la salud mental. Según explicó en The New York Times, consumir repetidamente contenido angustiante puede generar pensamientos intrusivos, hipervigilancia y problemas para dormir.

Incluso, sus estudios han encontrado que la exposición constante a imágenes o noticias estresantes puede provocar altos niveles de angustia, especialmente cuando se consume de forma repetitiva.

Esto se intensifica por la noche. Norah Simpson, profesora clínica de Stanford Medicine, advierte en ese mismo reportaje que cuando el sistema de estrés se activa, “puede dominar tu deseo de dormir”.

El problema se agrava con el celular. La Sleep Foundation señala que el uso de dispositivos antes de dormir no solo expone a contenido estimulante, sino que también interfiere con la producción de melatonina, la hormona del sueño.

El ciclo que te deja atrapado

La ansiedad y el insomnio forman un círculo difícil de romper. De acuerdo con los National Institutes of Health, la falta de sueño afecta la regulación emocional, lo que aumenta la reactividad al estrés y la ansiedad al día siguiente.

Eso genera un patrón claro:

  • Ansiedad que no te deja dormir
  • Falta de sueño que empeora tu estado emocional
  • Más pensamientos intrusivos al acostarte

Aric Prather, profesor de psiquiatría de la Universidad de California en San Francisco, explica en The New York Times que el problema es que muchas personas usan el momento previo al sueño para consumir contenido estresante, justo cuando deberían estar relajándose.

Qué hacer para volver a dormir mejor

No necesitas eliminar la ansiedad por completo para dormir mejor, pero sí aprender a manejarla. Los expertos coinciden en varias estrategias efectivas:

  • Evitar noticias y redes sociales una o dos horas antes de dormir
  • Crear una rutina nocturna relajante
  • No usar el celular en la cama
  • Mantener horarios regulares de sueño
  • Reducir la luz y el ruido

La profesora Norah Simpson recomienda técnicas de respiración como la 4-4-8: inhalar cuatro segundos, sostener cuatro y exhalar en ocho, lo que ayuda a calmar el sistema nervioso.

Resolver la ansiedad antes de acostarte

Uno de los errores más comunes es intentar resolver todo en la noche. Mayo Clinic recomienda abordar las preocupaciones durante el día, no cuando estás en la cama.

En esa línea, Aric Prather sugiere dedicar entre 10 y 15 minutos diarios a pensar activamente en lo que te preocupa. Esto permite que el cerebro procese esas ideas en un momento adecuado.

Simpson propone una estrategia sencilla: cuando aparezcan pensamientos ansiosos al dormir, recordarte que ya trabajaste en ellos y que podrás retomarlos al día siguiente.

Pequeños cambios que hacen una gran diferencia

Más allá de las técnicas, hay hábitos simples que pueden ayudarte a mejorar tu descanso:

  • Leer algo ligero antes de dormir
  • Escuchar pódcast tranquilos
  • Evitar cafeína en la noche
  • Hacer actividad física durante el día
  • Reducir el uso del celular

Algunas personas incluso cambian la pantalla del teléfono a escala de grises, una estrategia que, como menciona Nerurkar en The New York Times, ayuda a reducir el uso nocturno.

Dormir mejor también es aprender a desconectar

Dormir no es solo acostarse y cerrar los ojos. Es un proceso que depende de que tu mente se sienta segura.

En un mundo donde la información no se detiene y las preocupaciones son constantes, aprender a bajar el ritmo se vuelve esencial. Recuperar el sueño no significa apagar la mente por completo, sino enseñarle que la noche ya no es momento de alerta, sino de descanso.

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