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La evidencia científica indica que el ayuno intermitente logra una pérdida de peso moderada, pero no superior a la dieta tradicional.

¿Moda o solución real? El ayuno intermitente está en duda

La mayor revisión científica concluye que el ayuno intermitente no es más efectivo que una dieta saludable para perder peso y pide un enfoque personalizado.

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Por EFE
Publicado el 19 de febrero de 2026

 

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El ayuno intermitente no es más efectivo para perder peso que una dieta tradicional o adoptar hábitos saludables, según la mayor revisión científica publicada por el Sistema Cochrane y difundida por EFE. El análisis incluyó 22 estudios con casi 1.995 adultos y un seguimiento de hasta 12 meses. Aunque se observó una pérdida moderada en personas con sobrepeso u obesidad, no hubo diferencias significativas frente al asesoramiento dietético habitual. Expertos advierten que faltan estudios a largo plazo y recomiendan un enfoque personalizado, ya que la obesidad es una enfermedad crónica que requiere tratamiento profesional adaptado a cada persona.

El ayuno intermitente no está a la altura de su fama para perder peso, según publica EFE. La mayor revisión de la evidencia científica sobre esta práctica, ampliamente difundida en redes sociales por sus supuestos beneficios metabólicos, concluye que no es más efectiva que hacer dieta o adoptar hábitos de vida saludables. El hallazgo reabre el debate sobre cómo adelgazar de forma sostenible y basada en ciencia.

El metaanálisis, publicado por el Sistema Cochrane, incluyó 22 estudios con casi 1.995 participantes adultos de Norteamérica, Europa, China, Australia y Sudamérica, a quienes se dio seguimiento durante 12 meses. Se evaluaron distintas modalidades, entre ellas la restricción en días alternos, el ayuno periódico y la alimentación limitada por intervalos de tiempo.

Los investigadores compararon estas estrategias con los consejos alimentarios tradicionales para evitar el aumento de peso y también con escenarios en los que no hubo ninguna intervención. El resultado fue claro: no se observaron diferencias significativas frente al asesoramiento dietético habitual ni frente a la mejora de hábitos generales de salud.

La evidencia no justifica el entusiasmo

Las conclusiones apuntan a que el ayuno intermitente no resulta especialmente eficaz para la pérdida de peso en adultos con obesidad o sobrepeso, aunque quienes lo practicaron sí mostraron una reducción moderada. Sin embargo, ese descenso no superó al conseguido mediante orientación nutricional convencional.

“El ayuno intermitente podría ser una opción razonable para algunas personas, pero la evidencia actual no justifica el entusiasmo que vemos en las redes sociales hacia esta práctica”, señaló Luis Garegnani, investigador en el Hospital Italiano de Buenos Aires y uno de los autores de la revisión.

Los especialistas también reconocen que todavía existen pocos estudios que analicen el impacto a largo plazo. Esto representa una limitación relevante, ya que la obesidad es una enfermedad crónica que requiere intervenciones sostenidas en el tiempo. Sin datos prolongados, resulta difícil respaldar clínicamente esta estrategia como recomendación general.

Además, la mayoría de los ensayos reclutaron predominantemente a poblaciones blancas en países de ingresos altos. Por ello, los autores advierten que los resultados no pueden extrapolarse de manera automática a toda la población, ya que podrían variar según el sexo, la edad, el origen étnico, el estado de salud o la presencia de trastornos alimentarios.

Enfoque individual en la pérdida de peso

“Con la evidencia actual disponible, es difícil hacer una recomendación general. Los médicos deberán adoptar un enfoque individualizado para cada caso a la hora de asesorar a adultos con sobrepeso para adelgazar”, afirmó Eva Madrid, del Institut de Recerca Sant Pau de Barcelona e integrante del equipo investigador.

Este llamado a la personalización cobra aún más relevancia si se observa la magnitud del problema. La obesidad se ha convertido en una de las principales causas de muerte en países de ingresos altos. Según datos de la Organización Mundial de la Salud, en 2022 unos 2.500 millones de personas en estos países vivían con sobrepeso, y de ellas 890 millones padecían obesidad.

Una revisión de 22 estudios concluye que el ayuno intermitente no supera al asesoramiento nutricional habitual para adelgazar.
Una revisión de 22 estudios concluye que el ayuno intermitente no supera al asesoramiento nutricional habitual para adelgazar. / Shutterstock

Para Ana Belén Crujeiras, jefa de Epigenómica en el grupo de Endocrinología y Nutrición del Instituto de Investigación en Salud de Santiago de Compostela, estamos ante un análisis sólido, aunque no definitivo. “Estamos ante una revisión rigurosa. Sin embargo, la calidad de muchos estudios es limitada y el seguimiento es corto, por tanto no es la última palabra", señaló en una reacción recogida por Science Media Centre.

Crujeiras explicó que cuando el ayuno intermitente se realiza correctamente puede generar un estado de cetosis nutricional, proceso en el que el organismo utiliza grasas como fuente principal de energía. Según detalló, este estado podría conferir beneficios adicionales.

“Se ha observado que este estado de cetosis nutricional se asocia con mejor bienestar y calidad de vida”, apuntó. Además, indicó que las moléculas cetónicas tienen propiedades antioxidantes y antiinflamatorias, lo que abre una línea interesante de investigación sobre posibles efectos más allá del peso corporal.

Más allá de las tendencias

No obstante, la experta insistió en que la obesidad es una enfermedad crónica y compleja. Su tratamiento, subrayó, debe ser personalizado y siempre estar bajo prescripción de un profesional en nutrición o endocrinología.

“A unas personas les funcionan unas estrategias terapéuticas y a otras, otras, depende de su estilo de vida, sus gustos personales y su perfil molecular y fisiológico”, concluyó.

El mensaje que deja esta revisión es claro y, a la vez, constructivo. No existen fórmulas mágicas universales para adelgazar. Las tendencias pueden generar expectativas elevadas, pero la ciencia invita a mirar con perspectiva y a priorizar intervenciones sostenibles.

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Adoptar hábitos saludables, mantener seguimiento profesional y entender que cada organismo responde de manera distinta parece ser, hoy por hoy, la ruta más sólida. El ayuno intermitente puede formar parte del abanico de opciones, pero no desplaza a las recomendaciones tradicionales basadas en evidencia.

En un entorno saturado de consejos rápidos, este análisis aporta un recordatorio necesario: la salud requiere información confiable, acompañamiento experto y decisiones conscientes. La clave no está en seguir modas, sino en encontrar el camino que mejor se adapte a tu realidad y que puedas sostener en el tiempo.

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