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¡Querer es poder!

No sé cuan bueno será medir de tantas formas la pobreza, pero sí estoy claro, que debemos enseñar a muchos a salir de la “pobreza cómoda” creando puestos de trabajo que dignifiquen a la gente

Viendo las diferentes formas de medir la pobreza, incluyendo la “tridimensional”, caigo en la cuenta que la mejor forma para salir de la pobreza, no es “que alguien lo quiera sacar a uno”, sino, “uno mismo querer salir”. Todos los que hoy no son pobres y tienen lo necesario, incluso, los que trabajando mucho, honradamente, son millonarios, todos, sin excepción, fueron pobres en el inicio del camino hacia su condición actual. Y si usted ve a su alrededor, seguro que conoce familias que han prosperado en las últimas tres décadas, y todas las empresas familiares que hoy son grandes, empezaron como pequeños negocios!

La persistencia en el propósito, que técnicamente llaman, “conseguir objetivos”, el deseo de “qué hacer” que los gurús denominan estrategia y los “cómos”, que los especialistas llaman tácticas, son en su conjunto, lo que ayuda a salir de la pobreza. En Estados Unidos hay muchos salvadoreños que se fueron sin nada y, trabajando y reinvirtiendo sus ganancias, hoy tienen su casa, su vehículo y muchos, hasta una empresa familiar.

Salir de la pobreza es posible si quien quiere salir, de verdad se lo propone y busca, encuentra y confirma su camino, esforzándose todos los días, desde muy temprano hasta muy tarde.

No es recibiendo todo sin dar nada a cambio que se sale de la pobreza, ni tampoco es lo mismo, salir de la pobreza porque me regalan todo, que salir por el propio trabajo e iniciativa para triunfar en un entorno complicado.

La mejor “política social”, según José María Aznar, es crear puestos de trabajo que saquen a la gente del letargo y le generen ilusión por trabajar y progresar. De ahí, que es el sector privado quien mejor lo puede hacer, pues lo que se necesitan son puestos de trabajo que fabriquen productos o presten servicios que se vendan aquí y se puedan exporten.

Si quienes se autocalifican como pobres, se acostumbran a un nivel de vida “con todo regalado” por remesas y subvenciones, pierden el interés por trabajar y no se quieren esforzar.

Cuenta una historia de éxito, que el actual empresario le preguntó a su madre, hace mucho tiempo, cuando él tenía 12 años: ¿Por qué somos pobres? ; ella le respondió: Somos pobres porque ni tu padre, ni tus hermanos ni yo nos hemos propuesto ser ricos y nos acostumbramos a vivir en la pobreza... ¡Entonces, no se nace pobre!, insistió el niño. ¡No! ¡Si tú te lo propones también puedes ser rico, todos los que hoy son ricos antes fueron pobres!

Y esta historia se repite miles de veces en el mundo y ya se empieza a producir en Cuba para quienes quieren progresar. Pues sí, es mejor crear puestos de trabajo para que la gente se gane honradamente lo que consume, que acostumbrarlos, a solo hacer colas para obtenerlo.

No sé cuan bueno será medir de tantas formas la pobreza, pero sí estoy claro, que debemos enseñar a muchos a salir de la “pobreza cómoda” creando puestos de trabajo que dignifiquen a la gente. Es cierto: ¡Quien se lo propone y es persistente, lo consigue!
 

*Ingeniero. 
Columnista de El Diario de Hoy.
www.centrodealidadyproductividad.com