El golpe que provocó un paro cardíaco a Jesús de Miguel y qué explican los médicos
Un golpe en el pecho puede desencadenar un paro cardíaco si ocurre en una fase muy concreta del latido. Un cardiólogo explica cómo puede suceder.
La muerte del futbolista Jesús de Miguel ha puesto el foco en un fenómeno poco conocido que puede provocar un paro cardíaco tras un golpe en el pecho. Según explicó a EFE Salud Ignacio Fernández Lozano, presidente de la Sociedad Española de Cardiología, no es necesario que el impacto sea extremadamente fuerte para desencadenar una alteración eléctrica grave en el corazón.
El accidente ocurrió durante el tramo final del partido entre el Tenerife y el Andorra, cuando De Miguel disputaba un balón dividido con el portero visitante, Jesús Owono.
Ambos jugadores chocaron de manera fortuita y el futbolista quedó inconsciente sobre el césped. Posteriormente sufrió un paro cardíaco.
El árbitro consignó en el acta que el guardameta fue expulsado por impactar bruscamente con la pierna en alto sobre un adversario y emplear fuerza excesiva mientras el balón estaba en disputa.
Por qué un golpe puede detener el corazón
Fernández Lozano explica que un choque en el pecho puede provocar una parada cardiorrespiratoria sin necesidad de ser especialmente violento.

La explicación puede estar en un fenómeno conocido médicamente como “commotio cordis”, que ocurre cuando el impacto coincide con una fase muy concreta del ciclo cardíaco en la que el corazón se encuentra especialmente vulnerable.
“Para que un choque en el pecho cause una parada cardiorrespiratoria no tiene por qué ser muy fuerte ni muy violento”, señala el presidente de la Sociedad Española de Cardiología.
Durante cada latido, las células del corazón atraviesan distintos procesos eléctricos relacionados con el movimiento de sodio y potasio.
Uno de ellos es la repolarización, una fase en la que las células cardíacas pueden ser más sensibles a determinados estímulos.
Si un golpe se produce justo durante ese breve momento, puede generar una inestabilidad eléctrica y desencadenar una fibrilación ventricular.
Esta arritmia impide que el corazón bombee sangre de manera eficaz y puede provocar un paro cardíaco.
Una ventana de apenas milisegundos
La clave está en el instante exacto en que ocurre el impacto.
Según Fernández Lozano, el periodo de vulnerabilidad durante el latido es extremadamente corto y dura apenas milisegundos.
Por eso, la gravedad no depende exclusivamente de la fuerza del golpe, sino de que este coincida con esa pequeña ventana del ciclo eléctrico del corazón.
El especialista señala que este tipo de episodios no es tan infrecuente como podría parecer en el ámbito deportivo.
Qué dice la literatura médica
El fenómeno ha sido estudiado desde hace décadas.
Fernández Lozano recuerda un trabajo experimental publicado en 1998 en la revista “New England Journal of Medicine”, que analizó cómo determinados impactos en el tórax podían desencadenar fibrilación ventricular.
El estudio se realizó con modelos animales, primero en cerdos y después en cabras, a los que se lanzaba una pelota de béisbol reglamentaria contra el pecho.
Los electrocardiogramas mostraron que cuando el impacto ocurría entre 15 y 30 milisegundos antes del pico de la onda T, en una fase muy específica del latido, podía aparecer una fibrilación ventricular.
Los investigadores utilizaron pelotas lanzadas a unos 48 kilómetros por hora, una velocidad inferior a la que pueden alcanzar los lanzamientos de jugadores profesionales de béisbol, que superan los 120 kilómetros por hora.
Para el especialista, se trata de golpes que coinciden con un momento de especial vulnerabilidad eléctrica del corazón.
Qué pudo ocurrir en el caso de Jesús de Miguel
El presidente de la Sociedad Española de Cardiología aclara que no existe una certeza absoluta sobre lo sucedido en el caso del futbolista.
Sin embargo, considera posible que el impacto en el pecho coincidiera con ese momento crítico del ciclo cardíaco.
“Nadie tiene constancia absoluta de nada, pero parece que este chico se muere porque impacta con la rodilla del portero en el pecho en un golpe que no necesariamente tiene que ser muy fuerte para producir eso”, afirma Fernández Lozano a EFE Salud.
El especialista también señala que, al estar corriendo hacia el balón, el futbolista probablemente tenía una frecuencia cardíaca elevada.
En esas circunstancias, si el impacto ocurrió justamente durante la fase más vulnerable del latido, el choque podría haber desencadenado el paro cardíaco.
El caso muestra que, en determinadas situaciones, un golpe aparentemente limitado puede tener consecuencias graves si coincide con el momento preciso del ciclo eléctrico del corazón.
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