Reconocer un ACV a tiempo puede salvar una vida
La debilidad repentina, las dificultades para hablar, los problemas de visión o la pérdida de equilibrio pueden ser señales de un ACV y requieren atención inmediata.
Reconocer un accidente cerebrovascular o ACV a tiempo puede reducir el daño cerebral, disminuir la discapacidad a largo plazo y mejorar las probabilidades de recuperación. Mayo Clinic advierte que los síntomas suelen aparecer de forma repentina y que actuar con rapidez es clave porque el ACV interrumpe el flujo sanguíneo al cerebro, ya sea por una obstrucción en una arteria o por una hemorragia cerebral.
“El tiempo es cerebro cuando se trata del tratamiento del ACV”, explica Josephine Huang, neuróloga de Mayo Clinic en Florida. “Cuanto antes reciba una persona atención médica, mayores serán las probabilidades de reducir la discapacidad a largo plazo y mejorar la recuperación”.
Ambos tipos de ACV requieren una evaluación médica inmediata. El objetivo es actuar antes de que el daño cerebral avance, ya sea restableciendo el flujo sanguíneo o controlando una hemorragia.4

Las señales de alerta que no deberías ignorar
Los síntomas de un ACV suelen comenzar de manera súbita. Mayo Clinic recomienda prestar atención especialmente a estas señales:
- Equilibrio: pérdida repentina del equilibrio o de la coordinación.
- Ojos: problemas súbitos de visión o pérdida de visión en uno o ambos ojos.
- Rostro: caída, asimetría o entumecimiento de un lado de la cara.
- Brazo: debilidad o pérdida de sensibilidad repentina en un brazo.
- Habla: dificultad para hablar o para comprender lo que otra persona dice.
- Tiempo: buscar atención médica inmediata desde que aparecen los síntomas.
La presencia de una o varias de estas señales requiere una respuesta rápida. Mayo Clinic insiste en que no se debe esperar a que los síntomas empeoren ni comprobar si desaparecen por sí solos.
Qué ocurre durante un ACV
El accidente cerebrovascular aparece cuando una parte del cerebro deja de recibir adecuadamente sangre y oxígeno.
Esto puede suceder porque un coágulo bloquea una arteria o porque se produce una hemorragia cerebral.

En ambos casos, la interrupción del flujo sanguíneo puede afectar rápidamente las funciones controladas por la zona dañada del cerebro.
Por eso, síntomas como dificultad para hablar, pérdida de fuerza, alteraciones visuales o problemas para mantener el equilibrio deben tomarse como una emergencia.
El tratamiento depende del tipo de ACV
Cuando el accidente cerebrovascular se debe a un coágulo sanguíneo, los médicos pueden utilizar medicamentos para disolverlo.
También existen procedimientos mínimamente invasivos destinados a retirar el coágulo y volver a abrir los vasos sanguíneos bloqueados del cerebro.
“Estos son los que denominamos procedimientos endovasculares”, señala Huang. “Los médicos introducen una guía a través de un vaso sanguíneo para extraer el coágulo y restablecer el flujo sanguíneo al cerebro”.
Si se trata de un ACV hemorrágico, provocado por una hemorragia cerebral, el tratamiento puede centrarse en controlar la presión arterial y revertir el efecto de medicamentos anticoagulantes cuando sea necesario.
En algunos casos también puede requerirse una intervención quirúrgica para disminuir la presión sobre el cerebro.
La prevención también importa
Además de reconocer las señales, los especialistas subrayan la importancia de controlar los factores que aumentan el riesgo de sufrir un ACV.
Entre ellos están la hipertensión arterial, la diabetes, el tabaquismo, la obesidad, el colesterol elevado, el sedentarismo y la fibrilación auricular.
Según Mayo Clinic, casi el 90 % de los accidentes cerebrovasculares podrían prevenirse mediante el control de los factores de riesgo y cambios en el estilo de vida.
Los expertos recomiendan mantener controles médicos periódicos, realizar actividad física y adoptar hábitos de alimentación saludables.
“Identificar estos factores de riesgo y asegurarse de que se traten adecuadamente contribuye en gran medida a prevenir que se produzca un ACV”, afirma Huang.
Cuando cada minuto cuenta
La rapidez con la que una persona recibe atención puede influir directamente en su recuperación.
Un rostro asimétrico, un brazo que pierde fuerza, una dificultad repentina para hablar, problemas visuales o una pérdida súbita del equilibrio no deben minimizarse.
Ante cualquiera de estas señales, la recomendación de Mayo Clinic es clara: buscar atención médica de inmediato. En un ACV, reconocer los síntomas y actuar sin demora puede ayudar a preservar funciones cerebrales y salvar una vida.
TAGS: Atención médica | Emergencias | Enfermedades | Enfermedades cerebrales | Enfermedades del sistema nervioso
CATEGORIA: Vida | Cuerpo y mente
