¿Vivís estresado o con ansiedad? Estas señales no las ignorés
El cansancio constante, el insomnio y la irritabilidad pueden ser señales de estrés o ansiedad. Conocé cómo identificarlas y cuándo buscar ayuda profesional.
¿Te levantás cansado, te cuesta dormir o sentís que las preocupaciones no te dejan descansar? Aunque muchas veces estos síntomas se consideran parte de la rutina, también pueden estar relacionados con el estrés y la ansiedad. En el Día Mundial de la Salud Mental, especialistas recuerdan la importancia de reconocer las señales y buscar apoyo cuando sea necesario.
Despertarte con sueño después de una noche de descanso, sentir que el día no te alcanza, perder la paciencia por cualquier cosa o acostarte con la mente llena de pendientes son situaciones que pueden parecer normales cuando llevás una vida acelerada.
Entre el trabajo, las responsabilidades familiares, los compromisos económicos y las preocupaciones personales, muchas personas se acostumbran a vivir bajo presión sin detenerse a pensar cómo está su bienestar emocional.
Sin embargo, el cansancio persistente, la irritabilidad, la tensión muscular y las dificultades para concentrarse pueden ser señales de que el estrés o la ansiedad están afectando tu vida cotidiana. Aunque estos síntomas también pueden tener otras causas, prestarles atención es importante.
Este sábado 10 de octubre se conmemora el Día Mundial de la Salud Mental, una fecha que invita a reflexionar sobre la importancia de cuidar no solo el cuerpo, sino también las emociones y los pensamientos.
¿Estrés o ansiedad? No son lo mismo
Aunque muchas veces se utilizan como sinónimos, el estrés y la ansiedad presentan diferencias que conviene conocer para comprender lo que estamos experimentando.
Andrea Lombardero, enfermera especialista en Salud Mental, explica en un video del programa Cuídate con tu Enfermera, de Canal Enfermero, que el estrés es una respuesta natural del organismo ante situaciones que percibimos como exigentes o desafiantes.
Por ejemplo, cuando tenés una entrega importante en el trabajo, enfrentás dificultades económicas o debés resolver varios problemas al mismo tiempo, el cuerpo puede reaccionar aumentando su estado de alerta.

En pequeñas dosis, esta respuesta puede resultar positiva porque nos ayuda a mantenernos activos y afrontar determinados desafíos. Sin embargo, cuando la presión se prolonga, puede afectar el bienestar físico y emocional.
La ansiedad, por su parte, está relacionada con una sensación de amenaza o preocupación que puede aparecer incluso cuando no existe un peligro inmediato.
Según Lombardero, puede manifestarse mediante síntomas físicos, como palpitaciones, sudoración o dificultad para respirar, y también con miedo, pensamientos anticipatorios o dificultades para tomar decisiones.
Una diferencia importante es que el estrés suele estar asociado a una situación identificable, mientras que la ansiedad puede mantenerse incluso cuando esa situación ya terminó. No obstante, ambas experiencias pueden coexistir.
Cinco señales que no deberías pasar por alto
En medio de las actividades diarias, algunas manifestaciones pueden confundirse con el agotamiento habitual. La especialista destaca señales a las que conviene prestar atención.
- Cansancio constante: sentís agotamiento incluso después de descansar o te cuesta recuperar la energía.
- Problemas para dormir: tardás en conciliar el sueño, despertás varias veces durante la noche o no sentís que descansaste.
- Irritabilidad frecuente: situaciones pequeñas te molestan más de lo habitual y sentís que estás al límite.
- Dolores y tensión muscular: aparecen molestias recurrentes en la cabeza, el cuello o los hombros.
- Dificultad para concentrarte: te cuesta recordar información, tomar decisiones o completar tareas sencillas.
También pueden presentarse cambios en el apetito, molestias digestivas o una preocupación difícil de controlar.
Estas manifestaciones no significan necesariamente que una persona tenga un trastorno de salud mental. Sin embargo, cuando son frecuentes, intensas o comienzan a interferir con las actividades habituales, es recomendable consultar con un profesional de salud.
¿Qué podés hacer cuando sentís que ya no podés más?
No siempre es posible eliminar las responsabilidades o los problemas que generan tensión, pero sí existen pequeñas acciones que pueden ayudar a manejar mejor sus efectos.
Una de las recomendaciones de Lombardero es practicar ejercicios de respiración lenta y controlada. Podés sentarte en un lugar tranquilo, inhalar suavemente por la nariz y exhalar despacio, sin forzar la respiración.

Repetir el ejercicio durante unos minutos puede ayudarte a disminuir la sensación de tensión en determinados momentos.
Otra estrategia consiste en realizar pausas activas. Si pasás varias horas frente a una computadora, levantarte, caminar un poco o estirar los brazos puede ayudarte a interrumpir períodos prolongados de trabajo.
La organización del tiempo también desempeña un papel importante. Priorizar actividades, establecer límites y delegar responsabilidades cuando sea posible permite reducir la sensación de tener demasiados pendientes.
La especialista recomienda, además, la relajación muscular progresiva, una técnica que consiste en tensar y relajar diferentes grupos musculares para identificar y disminuir la tensión acumulada.
Tu descanso y el celular también importan
En una época en la que estamos constantemente conectados, encontrar momentos de tranquilidad puede convertirse en un desafío.
Revisar mensajes de trabajo fuera del horario laboral, pasar mucho tiempo en redes sociales o consumir noticias constantemente puede dificultar la desconexión mental, especialmente antes de dormir.
Por eso, Lombardero recomienda establecer períodos libres de pantallas, mantener horarios regulares de descanso y cuidar la alimentación.
El contacto con familiares y amigos también puede ser una fuente importante de apoyo emocional.
No se trata de abandonar las responsabilidades, sino de reconocer que el descanso, la convivencia y los momentos de recreación también forman parte del cuidado de la salud.
Y aunque estas prácticas pueden contribuir al bienestar, no sustituyen la atención profesional cuando existe un problema de salud mental.
Día Mundial de la Salud Mental 2026: escuchar para cambiar
Este año, la Organización Mundial de la Salud (OMS) impulsa la campaña «Escuchemos a las personas con experiencia vivida: voces reales, cambio real», con la que busca dar mayor participación a quienes han enfrentado problemas de salud mental.
La iniciativa plantea que escuchar testimonios no es suficiente. Las personas que han vivido estas experiencias también deben participar en las decisiones relacionadas con los servicios, las políticas y los programas destinados a mejorar la atención.
El organismo también promueve una transición hacia modelos de atención comunitarios, centrados en las personas y respetuosos de sus derechos, en lugar de depender principalmente de instituciones psiquiátricas de larga estancia.
Esta conmemoración recuerda que hablar sobre las emociones, pedir ayuda y recibir acompañamiento no debería ser motivo de vergüenza.
¿Cuándo es momento de buscar ayuda profesional?
Sentirte estresado ocasionalmente no significa necesariamente que exista un problema de salud mental. Sin embargo, cuando la preocupación, el miedo o el agotamiento se vuelven persistentes, conviene prestarles atención.
Si los síntomas afectan tu descanso, tus relaciones personales, tu desempeño laboral o tu capacidad para disfrutar de las actividades cotidianas, buscar orientación profesional puede ayudarte a comprender lo que está ocurriendo.
Un médico, profesional de enfermería especializado en salud mental o psicólogo puede realizar una valoración y recomendar el apoyo adecuado. Si aparecen síntomas físicos intensos o repentinos, como dolor en el pecho o dificultad importante para respirar, es necesario buscar atención médica inmediata.
El Día Mundial de la Salud Mental también deja un mensaje para quienes sienten que deben poder con todo: no es necesario esperar a llegar al límite para pedir ayuda.
Porque cuidar tu mente no es un lujo ni una pérdida de tiempo. Es una parte esencial de tu salud y de tu calidad de vida.
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