¿Qué pasa en tu cuerpo cuando dejás de fumar?
Los beneficios de dejar de fumar comienzan en pocos minutos: mejoran la oxigenación, el pulso y la presión arterial, mientras el organismo inicia su recuperación.
Dejar de fumar activa cambios en el cuerpo casi desde el momento en que apagás el último cigarrillo. La oxigenación empieza a mejorar, el pulso y la presión arterial comienzan a normalizarse y disminuye la exposición continua a nicotina, monóxido de carbono y otras sustancias tóxicas. Según explicó a EFE Salud el doctor Pablo Rubinstein, jefe del Servicio de Neumología del Hospital Universitario El Pilar, abandonar el tabaco beneficia al corazón, los pulmones y prácticamente todo el organismo.
Eso no significa que todos los daños desaparezcan por completo.
El especialista advierte que la capacidad de recuperación depende del tiempo que una persona haya fumado, la cantidad consumida y el tipo de lesión provocada por el tabaco.
“Hay efectos que se recuperan mucho, como la oxigenación, la inflamación bronquial, la tos, el gusto, el olfato, la tolerancia al ejercicio y una buena parte del riesgo cardiovascular”, explica Rubinstein.
Sin embargo, algunas lesiones como el enfisema pulmonar, parte del daño vascular o determinadas mutaciones acumuladas en las células pueden no ser completamente reversibles.
Aun así, dejar de fumar siempre aporta beneficios, incluso en personas que ya padecen EPOC, enfisema o cáncer de pulmón.
“Nunca es tarde”, afirma el neumólogo.
Los primeros cambios empiezan en minutos
El organismo comienza a reaccionar poco después del último cigarrillo.
“A los pocos minutos de apagar el último cigarrillo, el organismo ya deja de recibir monóxido de carbono, nicotina, partículas irritantes y sustancias oxidantes”, detalla Rubinstein.
A partir de ese momento, el pulso y la presión arterial empiezan a normalizarse y mejora progresivamente la oxigenación de la sangre.

También disminuye la sobrecarga inmediata sobre el corazón y los vasos sanguíneos.
En términos sencillos, explica el especialista, el cuerpo inicia un proceso de “desintoxicación” desde el primer momento, aunque eso no significa que años de daño desaparezcan en unas horas.
El corazón empieza a recibir beneficios
El tabaco aumenta la frecuencia cardíaca y la presión arterial, favorece la inflamación, daña los vasos sanguíneos y eleva el riesgo de formación de trombos.
Cuando una persona deja de fumar, estos efectos comienzan a revertirse progresivamente.
Mejora la oxigenación sanguínea y disminuye el riesgo de infarto y otras enfermedades cardiovasculares, incluso en quienes ya han sufrido algún problema de este tipo.
Los pulmones también comienzan a recuperarse
Abandonar el cigarrillo reduce progresivamente la inflamación de los bronquios y la producción de moco.
También pueden mejorar:
- La tos.
- La sensación de falta de aire.
- La capacidad para realizar ejercicio.
- La limpieza natural de las vías respiratorias.
- La frecuencia de algunas infecciones respiratorias.
Rubinstein recuerda que daños irreversibles provocados por enfermedades como el enfisema o la EPOC no desaparecen, pero dejar de fumar puede frenar su progresión, reducir las exacerbaciones y mejorar la calidad de vida.
En personas jóvenes o que todavía no presentan lesiones pulmonares importantes, la recuperación respiratoria puede ser especialmente significativa.
El riesgo de cáncer disminuye con los años
Dejar de fumar también reduce progresivamente el riesgo de desarrollar distintos tipos de cáncer.
Entre ellos se encuentran los tumores de pulmón, boca, laringe, esófago, vejiga, riñón y páncreas.
Este beneficio no es inmediato, ya que el desarrollo del cáncer ocurre durante años.
“Cuanto antes se deje de fumar, mayor será la protección acumulada”, señala Rubinstein.
Los efectos positivos tampoco se limitan al corazón y los pulmones. Abandonar el tabaco puede beneficiar la piel, los dientes, las encías, el sistema inmunitario, la fertilidad, la salud sexual, la cicatrización y la masa ósea.
Qué podés sentir cuando dejás la nicotina
La recuperación puede ir acompañada por síndrome de abstinencia, especialmente durante las primeras semanas.
Entre los síntomas más frecuentes están:
- Ansiedad e irritabilidad.
- Nerviosismo.
- Tristeza o bajo estado de ánimo.
- Dificultad para concentrarse.
- Insomnio.
- Dolor de cabeza.
- Estreñimiento.
- Mayor apetito.
- Deseo intenso de fumar.
El aumento del hambre es habitual porque la nicotina influye en el metabolismo y en los circuitos de recompensa del cerebro.
Rubinstein recomienda anticiparse manteniendo una buena hidratación, aumentando la actividad física y teniendo disponibles alimentos saludables.
También recuerda que un posible aumento inicial de peso no debe ocultar el beneficio mucho mayor que supone abandonar el tabaco.
¿Cuánto dura el síndrome de abstinencia?
La duración varía de una persona a otra y depende de factores como los años fumando, la cantidad diaria y la edad en la que comenzó el consumo.
Según el especialista, los síntomas suelen ser más intensos durante los primeros tres a siete días.
En muchas personas comienzan a mejorar claramente a partir de la segunda semana y suelen durar unas tres o cuatro semanas.
Las ganas de fumar pueden reaparecer después en situaciones asociadas al cigarrillo, como tomar café o alcohol, después de comer, en momentos de estrés o durante reuniones sociales.
Esos impulsos suelen durar pocos minutos y pierden fuerza cuando se atraviesan sin fumar.
Vapear también puede provocar abstinencia
Dejar un cigarrillo electrónico que contiene nicotina también puede generar síntomas similares.
La razón es que la dependencia está relacionada principalmente con esta sustancia.
Ansiedad, irritabilidad, insomnio, dificultad para concentrarse y fuertes deseos de vapear pueden aparecer después de suspender su consumo.
Para Rubinstein, uno de los beneficios menos valorados de dejar de fumar va incluso más allá de la salud física.
Se trata de recuperar la sensación de libertad y dejar de organizar parte de la rutina alrededor de cuándo, dónde o cómo fumar.
El cuerpo comienza a responder desde los primeros minutos, mientras que otros beneficios se acumulan durante semanas, meses y años. Aunque algunos daños no puedan revertirse por completo, abandonar el tabaco permite frenar nuevas lesiones y reducir numerosos riesgos para la salud.
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