La erupción de 1917 transformó el paisaje del área metropolitana, dejó más de mil víctimas y marcó uno de los episodios más recordados de la historia salvadoreña.
Ubicado en la cima del volcán de San Salvador, El Boquerón ofrece senderos, miradores y la posibilidad de conocer de cerca uno de los paisajes volcánicos más emblemáticos de El Salvador.