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Detectar a tiempo alteraciones en la glucosa permite actuar antes y reducir el riesgo de que la prediabetes evolucione a diabetes tipo 2.

Crecen los casos de diabetes tipo 2 entre mujeres jóvenes

La diabetes tipo 2 aumenta entre mujeres menores de 40 años. Expertos alertan sobre diagnósticos tardíos y la importancia de detectar el riesgo a tiempo.

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Resumen del artículo:

La diabetes tipo 2 está aumentando entre mujeres jóvenes y ya no puede considerarse una enfermedad asociada únicamente con edades avanzadas. Investigaciones citadas por Deutsche Welle muestran un crecimiento de casos entre menores de 40 años, mientras expertos señalan factores como genética, sedentarismo, alimentación y exceso de peso. Además, la enfermedad puede avanzar sin síntomas claros y, en mujeres, incluso detectarse más tarde. Reconocer señales como sed excesiva, cansancio, visión borrosa o micción frecuente puede ayudar a consultar a tiempo. Detectar la prediabetes y adoptar hábitos saludables ofrece una oportunidad para reducir el riesgo.

Durante años, la diabetes tipo 2 se relacionó casi automáticamente con personas de mayor edad. Ese escenario está cambiando. Cada vez más mujeres jóvenes reciben este diagnóstico y los especialistas empiezan a mirar con atención qué hay detrás de ese aumento, cómo se está detectando y qué se puede hacer antes de que la enfermedad avance.

Una investigación del Imperial College de Londres, retomada por Deutsche Welle, encontró que los casos aumentaron entre personas menores de 40 años en Inglaterra, con un crecimiento especialmente marcado entre mujeres jóvenes. El análisis revisó datos de la Auditoría Nacional de Diabetes de Inglaterra entre 2011 y 2024.

Los investigadores observaron incrementos entre mujeres blancas, asiáticas y negras de poco más de 20 años, además de mujeres blancas de poco más de 30. Para Shivani Misra, autora principal del estudio y profesora asociada clínica del Imperial College, el dato muestra que el problema ya no puede entenderse como algo limitado a determinados grupos. “Ahora vemos que la incidencia también está aumentando en las poblaciones blancas”, explicó a Deutsche Welle.

¿Por qué aparece a edades cada vez más tempranas?

No existe una sola explicación. La genética puede influir, pero el entorno y los hábitos cotidianos también tienen un peso importante.

Baptist Gallwitz, endocrinólogo y portavoz de la Sociedad Alemana de Diabetes, lo resume de forma directa en declaraciones recogidas por Deutsche Welle: “Vivimos en un mundo en el que no nos movemos lo suficiente y nuestra alimentación contiene demasiado azúcar y demasiadas calorías”.

Eso no significa que comer un alimento específico cause diabetes ni que toda persona con sobrepeso vaya a desarrollarla. La Asociación Americana de Diabetes explica que la diabetes tipo 2 aparece por una combinación de factores y que el riesgo puede estar relacionado con antecedentes familiares, peso corporal, nivel de actividad física y otras condiciones metabólicas.

Una alimentación equilibrada y la actividad física regular pueden ayudar a reducir el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.
Una alimentación equilibrada y la actividad física regular pueden ayudar a reducir el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2. /Shutterstock

El estudio del Imperial College también identificó un aumento del índice de masa corporal entre los pacientes más jóvenes a lo largo de los años analizados. Los investigadores consideran que la obesidad a edades tempranas puede estar contribuyendo a que la enfermedad aparezca antes.

El problema es que puede pasar desapercibida

Una de las razones por las que la diabetes tipo 2 puede ser difícil de detectar es que no siempre da señales claras al principio.

La Organización Mundial de la Salud advierte que los síntomas pueden ser leves y tardar años en hacerse evidentes. Eso significa que alguien puede tener niveles elevados de glucosa durante bastante tiempo sin sentir que algo anda mal.

Cuando aparecen señales, algunas de las más frecuentes son sed excesiva, necesidad de orinar con mayor frecuencia, cansancio persistente, visión borrosa o pérdida de peso sin explicación. La Asociación Americana de Diabetes también menciona hambre frecuente, heridas que tardan en sanar y sensación de hormigueo o entumecimiento en manos y pies.

Tener uno de estos síntomas no significa automáticamente que exista diabetes, pero sí puede ser una razón para consultar, sobre todo si hay antecedentes familiares u otros factores de riesgo.

En las mujeres, el diagnóstico puede llegar más tarde

Aquí aparece otro punto importante. Algunas especialistas consideran que la diabetes tipo 2 puede estar infradiagnosticada en mujeres.

Alexandra Kautzky-Willer, directora de la División de Endocrinología y Metabolismo de la Universidad Médica de Viena, explicó a Deutsche Welle que la glucosa en ayunas suele ser más baja en mujeres que en hombres. Eso podría hacer que algunas alteraciones pasen inadvertidas cuando solo se utiliza esa medición como primera herramienta.

“Tendría más sentido realizar una prueba de tolerancia a la glucosa, pero requiere más trabajo”, señaló la especialista.

Esto no significa que todas las mujeres deban solicitar ese examen. La prueba adecuada depende de los antecedentes, los síntomas y la evaluación médica. La Asociación Americana de Diabetes contempla distintos métodos para diagnosticar la enfermedad, entre ellos la glucosa en sangre y la hemoglobina A1c.

Prediabetes, una ventana para cambiar el rumbo

Antes de que aparezca la diabetes tipo 2 puede existir una etapa conocida como prediabetes. En ese momento, los niveles de glucosa ya están por encima de lo normal, pero todavía no alcanzan el rango de diabetes.

El detalle es que la prediabetes también puede no producir síntomas. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos señalan que una persona puede vivir con esta condición durante años sin saberlo.

Detectarla a tiempo puede hacer una diferencia. Los CDC indican que realizar más actividad física, mejorar la alimentación y, cuando corresponde, reducir una cantidad moderada de peso puede disminuir el riesgo de progresar hacia diabetes tipo 2.

La clave está menos en hacer cambios drásticos y más en construir hábitos sostenibles. Caminar con mayor frecuencia, moverse durante el día, priorizar alimentos frescos y reducir el consumo habitual de productos con exceso de azúcar son medidas que pueden formar parte de una estrategia preventiva, siempre adaptada a las necesidades de cada persona.

También conviene prestar atención a los antecedentes. Haber tenido diabetes gestacional, tener familiares cercanos con diabetes tipo 2, presentar sobrepeso, llevar una vida sedentaria o vivir con síndrome de ovario poliquístico son algunos factores que los CDC relacionan con un mayor riesgo.

El aumento de casos entre mujeres jóvenes deja una idea clara: la diabetes tipo 2 ya no es una enfermedad que deba mirarse únicamente a partir de cierta edad. Conocer los factores de riesgo, no ignorar síntomas persistentes y conversar con un profesional de salud cuando existen antecedentes puede ayudar a detectarla antes y actuar con mayor margen.