Turismo
 
Inicio del Sitio Martes 27 de mayo
 

 




CHAT
FOROS
CORREO
LA GUIA
CLASIFICADOS
EMPLEOS
TURISMO
ESPECIALES
EDICION MOVIL
ESCRIBANOS
CONOZCANOS


 
 

Victima del infortunio

Don Juan Pablo Ramírez Aguilar, de 83 años, no puede realizar ninguna actividad física por sí mismo debido a dos derrames cerebrales que lo han postrado en cama.

Ricardo Guevara
El Diario de Hoy
vida@elsalvador.com
Juan Pablo Ramírez Aguilar padece de un derrame cerebral.
Fotos EDH/Julio César Avilés

Todos los días, don Juan Pablo, un hombre de tez morena y cabello corto entrecano, los pasa postrado en una cama deteriorada en su vivienda ubicada en Candelaria, Cuscatlán.

La habitación en la que vive está fabricada de láminas, es muy reducida y el suelo está formado por tierra y una mezcla de cemento.

En su calvario de todos los días le acompaña la señora Juana Antonia Díaz, una sobrina que se encarga de brindarle todos los cuidados que necesita, desde la alimentación hasta el aseo.

Desde las primeras horas de la mañana inicia el sufrimiento del señor Ramírez, quien se encuentra inmovilizado de las piernas, además no puede hablar muy bien y padece de problemas de hipertensión.

A pesar de que mantiene sus esperanzas firmes en que sanara de sus dolencias, cada día que pasa el anciano tiene que enfrentar nuevos retos y desafíos.

“Confío que Dios y que con la ayuda de las personas de buen corazón podré salir adelante de esta difícil prueba”, dice el octogenario entre palabras entrecortadas.

Después de levantarlo de la cama a duras penas, ya que tiene que cargarlo en sus brazos para moverlo de un lugar a otro, la señora lo coloca en una silla metálica en mal estado, en donde pasa la mayor parte del día.
Debido a las secuelas de la enfermedad, don Juan Pablo no puede acudir al baño para realizar sus necesidades fisiológicas, por lo que debe ser asistido por la sobrina.

Juan Pablo Ramírez Aguilar
Fotos EDH/Julio César Avilés

Enfermedad repentina

Toda su juventud, don Juan Pablo Ramírez se dedicó a trabajar la tierra en cualquier lugar del país en el que requirieran sus servicios. Sin embargo, la mayor parte del tiempo la pasó en su lugar de origen, Candelaria.

La vida del señor Ramírez transcurrió de forma normal hasta hace unos dos años cuando fue víctima de dos derrames cerebrales. El último de ellos fue hace un año y lo dejó postrado sin poder dar ni un paso.

“A él le gusta mucho el fútbol y ese día había asistido como de costumbre a ver un partido. Al regresar a la casa ya venia hablando incoherencias y poco a poco se fue agravando hasta quedar postrado en la cama”, dice doña María Pérez Ramírez, hija de don Juan Pablo, y la única que trabaja y se encarga de mantenerlo.

Sin embargo, debido a que doña María trabaja en el departamento de La Libertad solo llega a visitarlo una o dos veces al mes.

“Me gustaría estar todo el tiempo con él, pero si no trabajo no comemos, por lo que una sobrina lo cuida mientras no estoy”, asevera la hija del señor Ramírez.

Una de las necesidades de don Juan Pablo es una silla de ruedas, ya que con ella se les haría más fácil trasladarlo de un lugar a otro, incluso podrían llevarlo a control a la unidad de salud, además de ayuda económica para comprar algunas medicinas.

Si está interesado en colaborar con esta familia puede realizar su donativo a la cuenta del Banco Cuscatlán número 01-710467-7 o si quiere donar la silla de ruedas comuniquese al 379-4046.


Derrame cerebral
Un derrame cerebral ocurre cuando a la sangre no puede llegar con normalidad a una parte del cerebro, y cuando la corriente de sangre se detiene, las células en esa parte del cerebro pueden morir.

El cerebro los movimientos corporales, como los sentidos, la manera de pensar y cómo comportarse, entre otras habilidades propias de las personas.

Algunos efectos
Los siguientes son los efectos más comunes de un derrame cerebral:
- Debilidad o parálisis en un lado del cuerpo.
- Problemas con el habla y el lenguaje.
- Tener un balance pobre o movimientos torpes.
- No estar consciente de lo que le está sucediendo a un lado del cuerpo.
- Problemas pasando comida o saliva.
- Pérdida de control de la vejiga o de sus movimientos fecales.
- Problemas con la memoria, el pensamiento o la habilidad de resolver problemas.
- Visión pobre y cambios en la visión.
- Entumecimiento.
- Problemas logrando la movilidad y el cuidado de su persona.

 

 

  HACIA ARRIBA


Derechos Reservados - El Diario de Hoy, El Salvador, C.A. - Aviso Legal