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La seguridad a cargo de extranjeros incrédulos, magos de piñata y políticos maquiavélicos

El oficialismo no ha perdido oportunidad para manipular políticamente la crisis en seguridad para la consecución de intereses partidarios

La mayoría de los días de este año, los titulares de periódicos y noticieros informaron sobre situaciones que, para quienes no viven en nuestro  país, pareciesen inventadas. Irónicamente, esta postura, la de un incrédulo extranjero ajeno a la realidad diaria de El Salvador, es la que los funcionarios y aliados del oficialismo favorecieron durante los últimos doce meses. Bajo esta perspectiva estatal, los medios que informan sobre estos hechos son enemigos del Estado. Poco les ha faltado a los voceros del gobierno para calificar la labor periodística como subversiva. No creo que exista un solo salvadoreño que no haya fruncido el ceño entre asombro e indignación al escuchar a Benito Lara, Hato Hasbún y otros tantos tristes personajes de la política nacional, tratar de vender que la crisis delictual no existe más que en las páginas de rotativos mal intencionados. 

La mayoría de salvadoreños, los más vulnerables son los que están más expuestos a los embates de la criminalidad. Las familias más humildes y gran parte de la clase media, viven secuestradas en sus colonias, sometidas por el poder fáctico de las pandillas. Son relativamente pocos los que tienen acceso a los recursos necesarios para costear y, por lo tanto, gozar de medidas de seguridad adicionales que les permitan aislarse de los peligros que conlleva vivir en el país más violento del mundo. 

El argumento de Lara --que la crisis delictual es pura percepción-- entonces, se debe de interpretar como un discurso dirigido a estos pocos que no son victimizados que son a los que puede convencer. Esta es una explicación lógica, ya que, de lo contrario, Lara y todos los que replicaron su posición, trataron de convencer a los que fueron blanco de la delincuencia que, lo que les pasó, realmente fue una ilusión. Resulta inconcebible pensar que un funcionario de seguridad juegue a ser mago de piñata, tratando de hipnotizar, sin éxito, a su público. Solo que no se trata de la rutina jocosa de un mago que trata de entretener a un grupo de niños, sino de una mal intencionada mentira que esconde una estrategia oscura. Es posible que el discurso incoherente vaya más allá de la simple ineptitud.

Esta semana compartí una noticia en la que un medio digital informaba sobre cómo el cuerpo decapitado de un estudiante egresado de la UCA, fue localizado en Santa Tecla, habiendo desaparecido de la zona turística de la playa El Tunco. Muchos en las redes sociales comentaron la noticia y, con sarcasmo, plantearon la posibilidad que el oficialismo, ante tan alarmante hecho, sostendría que todo es percepción. Poco a poco el intercambio en las redes sociales fue adoptando un tono más serio y los participantes fueron planteando escenarios más maquiavélicos sobre esa usual postura gubernamental ante delitos que causan alarma social. 

Muchos sugirieron que ese discurso desconectado y, aparentemente, resultante de un abordaje comunicacional equivocado, realmente es parte de una estrategia mucho más amplia que busca acomodar el escenario y crear las condiciones que faciliten la justificación de medidas autoritarias para incrementar el control gubernamental sobre la información publicada en los medios de comunicación. Lara, por lo tanto, es esbozado como una de las figuras políticas maquiavélicas involucradas en este plan.

El oficialismo no ha perdido oportunidad para manipular políticamente la crisis en seguridad para la consecución de intereses partidarios. Ha utilizado la gravedad de la situación para atacar a la Sala de lo Constitucional, enemigos políticos y críticos, y aprobar créditos y leyes. Resolver el problema de la seguridad no es prioridad, se le anteponen los intereses partidarios y personales del oficialismo y sus máximos dirigentes políticos, respectivamente. Esto es algo que los salvadoreños no debemos de olvidar a la hora de evaluar los argumentos de funcionarios cuando proponen medidas controversiales en nombre de la seguridad pública.
 

*Criminólogo
@cponce_sv