Lee la versión Epaper
Suscríbase
Lee la versión Epaper

¿Luz al final del túnel?

Siendo responsabilidad primaria del Estado velar por la seguridad de sus ciudadanos, todos los sectores y ciudadanos de bien debemos apoyar la labor de las autoridades en beneficio del país

Opaco me resultó este último aniversario de la firma de los acuerdos de paz, por la generalizada crisis que como país sufrimos y lo alejado que nos encontramos de la búsqueda de acuerdos básicos, léase por la fecha que recién transcurrió, del “espíritu de Chapultepec”. No hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista, enseña la sabiduría popular, pero como prueba de lo que en este momento ofrece el país a sus habitantes, el setenta y nueve por ciento de los salvadoreños quisiera emigrar si tuviera la posibilidad legal de hacerlo.

Así, en medio de llamados a “retomar el diálogo” en la Interpartidaria, instancia que al igual que el Consejo Nacional de Seguridad Ciudadana, son más plataformas mediáticas que otra cosa –mucho ruido y pocas nue-   ces- la experiencia de la negociación de la paz fue clara: si no hubiera habido confidencialidad, es decir, si hubiesen sido públicos los temas en discusión no fueran veinticuatro años de la firma de la paz. Serían menos años y quién sabe si hubiese habido vencedores y vencidos.

Ayer tuvo su primera conferencia de prensa el nuevo Fiscal General, elegido por acuerdo de los dos partidos mayoritarios. Que después se sumaran las demás fuerzas políticas al momento de la votación, mejor aún; pero sin ARENA (35 diputados) y FMLN (31 diputados) no se alcanzaba la mayoría calificada requerida. Vendrán nuevos nombramientos pero fundamentalmente se requiere retomar el espíritu de Chapultepec para afrontar los principales problemas que se sufren en El Salvador: inseguridad ciudadana, finanzas públicas en rojo, bajo crecimiento económico.

Se dice que hay ya una agenda de discusión cerrada donde el tema de la elección del Fiscal fue el primer punto, pero que también están las finanzas públicas, las pensiones y, por supuesto, la seguridad ciudadana. Esta hipótesis se fortaleció con la juramentación del funcionario y con el anuncio del presidente Sánchez Cerén de que habrá cambios en su gabinete a partir del primero de febrero. Ojalá sea cierta la hipótesis de discusión porque señalan por altísimo margen las investigaciones de opinión pública que el país va por el rumbo equivocado.

Lo mínimo que se le puede pedir al gobierno en el tema finanzas públicas es que gaste menos, con compromiso verificable en la reducción del gasto, en un proceso de saneamiento gradual de las finanzas públicas. A cambio del apoyo inmediato que ese saneamiento requiere, habrá también que exigirle al gobierno reformas que fortalezcan al actual sistema de pensiones, que evite su destrucción con la subsecuente transgresión de derechos constitucionales. El desafío alcanzable es encontrar una opción intermedia que posibilite ambos objetivos.

Y en el tema seguridad, lo que se le pide al gobierno es dejarse apoyar.

Siendo responsabilidad primaria del Estado velar por la seguridad de sus ciudadanos, todos los sectores y ciudadanos de bien debemos apoyar la labor de las autoridades en beneficio del país. El punto en este tema es que se tenga la voluntad política de dejarse ayudar en la elaboración de una política de Estado. Si los temas mencionados, en efecto, están siendo discutidos en alguna instancia no pública, podríamos estar empezando a ver luz al final del túnel. De lo contrario, seguiremos en caída libre, como muestran las calificadoras de riesgo país, con cuatro de cada cinco salvadoreños queriendo emigrar del terruño que les vio nacer.

Por opaco que haya estado este pasado sábado el aniversario de la firma de los acuerdos de paz, El Salvador nos demanda espíritu realista y constructivo para forjar nación, una nación en paz, libre y próspera como aspiramos la mayoría.
   

*Director Editorial de El Diario de Hoy.