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Hace 26 años Alemania derrumbó el “paraíso socialista”

Lo que necesitamos hoy y en el futuro es una democracia verdadera, separación de poderes, Estado de Derecho con respeto a la independencia del poder judicial y una economía social de mercado con transparencia y rendición de cuentas

El 9 de noviembre de 1989, hace 26 años, los ciudadanos de Alemania Oriental superaron el Muro de Berlín, dando así el primer paso hacia la caída de la dictadura “socialista” y la reunificación de Alemania el 3 de octubre de 1990. 

Los ciudadanos de Alemania Oriental ya no soportaban vivir bajo el sistema autoritario del “socialismo” donde una exclusiva oligarquía neomarxista controlaba todo. Los mismos ciudadanos descartaron un sistema donde un solo “partido socialista”, autoritario, controlaba todos los órganos del Estado, incluso el sistema judicial, así como los medios de comunicación y de producción.

Los alemanes del este rechazaban un sistema dictatorial que suprimía los principios del Estado de Derecho y los derechos humanos, que había acabado con la separación de los poderes del Estado, la libertad de prensa, con el derecho al voto libre y las demás libertades ciudadanas.

Estaban hartos de un sistema que, cínicamente, se burlaba de las justas aspiraciones de sus ciudadanos por una vida mejor al destruir las fuerzas productivas del país, tratando en vano de dirigir la economía por reglas y agentes burócratas incapaces, corruptos e insaciables y, al mismo tiempo, haciendo promesas de bienestar imposibles de cumplir, ya que su sistema económico colectivizado no producía lo necesario para satisfacer las necesidades básicas y, además, despilfarraba los recursos del país y contaminaba el medio ambiente.

El socialismo de Alemania del Este prometió “igualdad y justicia para todos” y supresión de la pobreza. En la realidad llevaba igualdad en la pobreza para todos, con excepción de los privilegiados del partido dominante cuya cúpula se enriquecía sin vergüenza a costa de la sociedad, monopolizando el poder y los recursos de la nación a gusto suyo y de sus familiares y cómplices.

Su promesa de mejorar la condición de vida de todos se limitaba a la distribución de dádivas a las masas humilladas, transformadas en receptores de beneficios por la gracia del partido, mientras la oligarquía “socialista” se regalaba una vida de lujo.

Afortunadamente, en el mundo de hoy quedan pocos de tales sistemas “socialistas” que prometen un bienestar para todos por la gracia de un partido todopoderoso, voraz y “dueño de la verdad”. 

Las sociedades civiles, jóvenes, globalizadas de nuestra era informática ya no se dejarán engañar por los predicadores populistas del “socialismo” autoritario. 

Los ciudadanos de la Alemania unida estamos en un proceso continuo de aprendizaje, tirando las lecciones pertinentes de la historia, en especial la siguiente: 

Lo que necesitamos hoy y en el futuro es una democracia verdadera, separación de poderes, estado de derecho con respeto a la independencia del poder judicial y una economía social de mercado con transparencia y rendición de cuentas. 

Necesitamos una clase política moderada, inteligente, diversa, civilizada y dispuesta a llegar a compromisos viables, enfocados a solucionar los problemas de país, con un espíritu de convivencia ciudadana en el interior, de buena vecindad en nuestro continente, y de solidaridad global, cumpliendo con los mandatos de los ciudadanos quienes exigen soluciones.

*Embajador de Alemania en El Salvador.