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El arroz y otros alimentos secos duran más cuando se almacenan en recipientes bien cerrados, lejos de la humedad, el calor y las plagas.

Estos alimentos de tu despensa podrían poner en riesgo tu salud

La fecha del envase no siempre significa que un alimento sea peligroso, pero hay productos que requieren más cuidado por almacenamiento, humedad o daños.

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Resumen del artículo:

Revisar la despensa periódicamente puede evitar desperdicios y reducir riesgos para la salud. Aunque muchas fechas impresas indican calidad y no necesariamente seguridad, alimentos como harina, arroz, cereales y enlatados pueden deteriorarse por humedad, calor, plagas o daños en el envase. Las latas abombadas, con fugas u óxido intenso deben desecharse, mientras que productos secos con moho, insectos u olores extraños tampoco deben consumirse. La fórmula infantil requiere especial cuidado y no debe usarse después de su fecha indicada. Mantener los alimentos bien cerrados, secos, ordenados y revisar su estado antes de consumirlos son hábitos sencillos y útiles.

Abrir la despensa y encontrar un paquete de arroz, harina o una lata olvidada durante meses es más común de lo que parece. La primera reacción suele ser mirar la fecha impresa y decidir si se come o se tira. Sin embargo, la seguridad de los alimentos almacenados depende de algo más: el tipo de producto, las condiciones de conservación y las señales de deterioro también son importantes.

El Departamento de Agricultura de Estados Unidos, USDA, explica que, salvo algunas excepciones, las fechas impresas en muchos alimentos están relacionadas principalmente con su calidad y no necesariamente indican el momento exacto en que dejan de ser seguros. En otras palabras, un producto puede superar una fecha de consumo preferente y seguir siendo apto si fue almacenado correctamente y no presenta signos de deterioro.

Esto no significa que todo lo que permanece en la despensa pueda conservarse indefinidamente. El Servicio de Inspección y Seguridad Alimentaria del USDA, FSIS, incluye entre los productos estables a temperatura ambiente alimentos como arroz, pasta, harina, azúcar, especias, aceites y productos enlatados, pero recuerda que su duración y calidad dependen de cómo hayan sido procesados y almacenados.

Harina y arroz también necesitan cuidados

Los alimentos secos suelen durar bastante tiempo porque contienen poca humedad, pero eso no los vuelve inmunes al deterioro. El USDA señala que productos como pasta, arroz y harina pueden conservarse durante periodos prolongados cuando permanecen secos y correctamente almacenados.

Organizar la despensa en recipientes herméticos ayuda a conservar mejor los alimentos y facilita detectar humedad, insectos o cambios de olor.
Organizar la despensa en recipientes herméticos ayuda a conservar mejor los alimentos y facilita detectar humedad, insectos o cambios de olor. / Shutterstock

La humedad es uno de sus principales enemigos. Una bolsa mal cerrada puede favorecer la aparición de moho, malos olores o insectos. Por eso resulta práctico pasar estos alimentos a recipientes limpios, secos y bien cerrados después de abrirlos, especialmente si el empaque original no puede volver a sellarse adecuadamente.

Antes de preparar harina, arroz, cereales u otros productos secos, conviene revisar su olor, apariencia y textura. Si existe humedad visible, moho, insectos, cambios extraños de color u olor desagradable, lo más prudente es desecharlos.

Entre las medidas sencillas para ordenar una despensa están:

  • Colocar adelante los alimentos comprados primero.
  • Anotar la fecha de apertura en paquetes y recipientes.
  • Mantener harina, arroz y cereales lejos de fuentes de humedad.
  • Revisar periódicamente envases abiertos.
  • Limpiar derrames y restos de alimentos que puedan atraer insectos.
  • Evitar almacenar comida cerca de productos de limpieza.
  • Consultar las instrucciones específicas del fabricante.

Una lata puede durar años, pero revisa su estado

Los alimentos enlatados están diseñados para permanecer estables durante periodos prolongados mientras el envase se mantenga intacto y las condiciones de almacenamiento sean adecuadas. Sin embargo, una fecha lejana no convierte automáticamente una lata en segura.

Una lata dañada, abombada o con fugas puede comprometer la seguridad del alimento, aunque la fecha impresa todavía parezca vigente.
Una lata dañada, abombada o con fugas puede comprometer la seguridad del alimento, aunque la fecha impresa todavía parezca vigente. / Shutterstock

El FSIS recomienda prestar atención a daños importantes en el recipiente. El óxido intenso, las fugas y ciertas abolladuras pueden comprometer el sellado del envase. También advierte sobre latas deterioradas o expuestas a temperaturas elevadas.

Una lata abombada, con fugas o cuyo contenido salga expulsado al abrirla debe generar especial precaución. Tampoco es recomendable probar un alimento sospechoso simplemente para comprobar si “todavía está bueno”.

Fórmula infantil, una excepción importante

Hay una fecha que sí debe respetarse con especial atención: la de la fórmula infantil.

La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos, FDA, establece que los envases de fórmula infantil deben incluir una fecha de “usar antes de” y recomienda no utilizar el producto después de ese día. El fabricante garantiza hasta esa fecha el contenido adecuado de nutrientes y la calidad del producto.

La FDA también aconseja guardar los recipientes sin abrir en un lugar fresco y seco. Una vez abierto el envase, es útil escribir la fecha de apertura directamente en la tapa y seguir las instrucciones particulares de conservación.

La mejor estrategia es revisar, no acumular

Una despensa bien organizada no solo luce mejor: también ayuda a reducir desperdicios y permite detectar antes productos olvidados. La herramienta FoodKeeper del USDA fue creada precisamente para orientar sobre tiempos y condiciones de almacenamiento de distintos alimentos y bebidas.

La regla práctica es sencilla: no juzgues un alimento únicamente por la fecha. Revisa también el envase, las condiciones en que estuvo almacenado y cualquier señal de deterioro. Pero cuando exista duda razonable sobre su seguridad, especialmente si el recipiente está dañado, hay moho o un olor anormal, desecharlo resulta una decisión mucho más sensata que arriesgarse.