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Consultar con un profesional antes de tomar suplementos es clave para evitar interacciones, sobredosis o productos sin respaldo científico.

¿Realmente necesitás todos esos suplementos que tomás?

Multivitamínicos, gomitas de colágeno y pastillas de magnesio prometen salud instantánea. Pero, ¿son necesarios? La ciencia tiene respuestas claras.

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Por Betty Carranza
Publicado el 27 de enero de 2026

 

TU RESUMEN

Cada vez más personas toman suplementos como vitaminas, colágeno o cúrcuma para mejorar su salud, pero muchos de estos productos no son necesarios y pueden tener riesgos. Expertos de Estados Unidos, como los de los CDC y los NIH, alertan sobre el uso sin supervisión médica. Algunos suplementos pueden causar daños hepáticos o interactuar con medicamentos. Es clave consultar con profesionales, verificar sellos de calidad como USP o NSF y evitar productos con listas largas de ingredientes. La salud no viene en frascos: una buena alimentación, descanso y actividad física siguen siendo la base del bienestar.

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Cada vez más personas toman suplementos dietéticos para sentirse mejor, prevenir enfermedades o reforzar su sistema inmunológico. Frascos de vitamina D, omega 3, melatonina o magnesio llenan los estantes de supermercados y farmacias. Sin embargo, diversos estudios y expertos en salud advierten que muchos de estos productos no solo son innecesarios, sino que podrían representar riesgos si se consumen sin indicación profesional.

Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos, más de la mitad de los adultos toma algún suplemento, y la cifra crece con la edad. Sin embargo, el doctor Pieter Cohen, investigador de Cambridge Health Alliance, es claro: “la mayoría de personas sanas no necesita suplementos”.

Entonces, ¿cuándo sí?

Los Institutos Nacionales de Salud (NIH), también de Estados Unidos, explican que los suplementos son útiles en contextos específicos: embarazadas que necesitan ácido fólico, personas con anemia, deficiencia de vitamina D o adultos mayores con dificultad para absorber ciertos nutrientes. En esos casos, siempre deben ser recetados o supervisados por un profesional de la salud.

En cambio, tomarlos sin indicación puede ser contraproducente. Algunos productos tienen ingredientes no declarados, otros combinan tantas sustancias que se vuelve imposible rastrear sus efectos reales.

¡Ojo con las redes sociales!

Cohen advierte que en redes sociales circulan afirmaciones falsas o exageradas. Por ejemplo, nadie puede decir legalmente que un suplemento cura enfermedades como el alzhéimer o previene la diabetes. Pero eso no detiene a influencers que recomiendan gomitas milagrosas sin base científica.

“En lugar de la solución rápida prometida por alguien en las redes, preguntate: ¿cuál es tu problema de salud real? ¿Y se puede resolver con un suplemento?”, sugiere Cohen.

Si igual querés tomarlos, hacelo bien

Antes de comprar cualquier suplemento, buscá sellos de certificación como USP (U.S. Pharmacopeia) o NSF (National Sanitation Foundation), ambos de Estados Unidos. Estos garantizan que el producto contiene lo que dice y en la cantidad correcta.

También podés consultar el sitio de la Oficina de Suplementos Dietéticos de los NIH, que ofrece información científica, actualizada y clara.

Y como decía Cohen en una entrevista con The New York Times: "No alcanza con ver el sello en la web, asegurate de que también esté en el frasco cuando lo recibís".

No todos los suplementos naturales son seguros. Su origen vegetal no garantiza que sean inocuos ni efectivos sin supervisión médica.
No todos los suplementos naturales son seguros. Su origen vegetal no garantiza que sean inocuos ni efectivos sin supervisión médica. / Shutterstock

No siempre más es mejor

Meena Bansal, del Sistema de Salud Monte Sinaí de Estados Unidos, alerta sobre un error común: duplicar la dosis porque "es natural" o "es solo vitamina". Por ejemplo, ha tratado pacientes hospitalizados por daño hepático tras tomar demasiada cúrcuma.

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Incluso nutrientes populares como la vitamina D pueden causar problemas si se consumen sin control. En España, el sistema de farmacovigilancia alertó sobre hospitalizaciones por sobredosis.

Checklist para tomar suplementos con criterio:

  • ¿Tenés una deficiencia comprobada por análisis?
  • ¿Está indicado por un profesional de salud?
  • ¿El producto tiene sello USP o NSF?
  • ¿Estás tomando la dosis recomendada en la etiqueta?
  • ¿Informaste a tu médico sobre los suplementos que tomás?
  • ¿Sabés si interactúa con algún medicamento que usás?

Cuándo decirles que no

Si comprás suplementos por tendencia, publicidad o por "mejorar todo un poco", es momento de hacer una pausa. La doctora Charlene Gamaldo, de la Universidad Johns Hopkins en Estados Unidos, recomienda llevar todos los frascos a la consulta médica y revisarlos en conjunto. Es la mejor manera de saber si están ayudando o estorbando.

Cohen sugiere elegir productos de un solo ingrediente, que permiten detectar efectos secundarios más fácilmente. Las fórmulas complejas con listas largas pueden ocultar sustancias no declaradas.

No todo está en una cápsula

El bienestar verdadero nace de lo básico: buena alimentación, actividad física regular, descanso y salud emocional. Un suplemento no reemplaza eso.

“Siempre recuerdo a los pacientes que ninguna empresa ha hecho un estudio de investigación sobre ellos personalmente”, dijo Gamaldo. Es decir, tu salud es única, y merece decisiones informadas.

Antes de sumar otro frasco a tu rutina, tomá una pausa. Tal vez lo que necesitás no está en una etiqueta, sino en un cambio de hábito duradero.

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