Maxxing, la nueva obsesión por la proteína y la fibra en redes
La tendencia que impulsa consumir más proteína y fibra gana fuerza en redes sociales, pero expertos advierten que el exceso no siempre es saludable ni sostenible.
Por
AFP
Publicado el 05 de abril de 2026
La tendencia “maxxing” impulsa el consumo elevado de proteína y fibra como vía para mejorar la salud, especialmente en redes sociales. Mientras la proteína ha sido popular por años, la fibra gana protagonismo por sus beneficios digestivos y de saciedad. Sin embargo, expertos advierten que más no siempre es mejor y cuestionan la influencia de creadores sin formación científica. Recomiendan seguir guías nutricionales, priorizar alimentos reales y evitar cambios bruscos. Una dieta equilibrada con fibra y proteína en cantidades adecuadas es clave. Además, subrayan que no existen soluciones milagrosas, sino hábitos sostenibles basados en evidencia.
La tendencia “maxxing”, impulsada por redes sociales y analizada por AFP, promueve aumentar el consumo de proteína y fibra como clave para mejorar la salud intestinal, la saciedad y la vitalidad, aunque especialistas advierten que el exceso puede ser contraproducente.
En los últimos años, el bienestar se volvió un terreno fértil para modas virales. Primero fue la proteína. Ahora, la fibra. Ambas forman parte del fenómeno conocido como “maxxing”, una corriente que propone llevar al máximo el consumo de ciertos nutrientes con la promesa de transformar el cuerpo y mejorar la salud.
El “proteinmaxxing” parte de una idea sencilla: consumir más proteína es mejor. Este macronutriente, presente en carnes, lácteos y frutos secos, cumple funciones esenciales como la reparación de tejidos y el fortalecimiento del sistema inmune. En redes sociales, influencers recomiendan aumentar su ingesta como un camino directo hacia una mejor condición física.
Sin embargo, la fibra es la nueva protagonista. En 2026, su popularidad crece rápidamente, con creadores de contenido que muestran dietas cargadas de avena, semillas de chía y otros alimentos ricos en este nutriente, destacando beneficios como menor sensación de hambre y una mejor digestión.
El boom de la fibra y el interés de la industria
El auge de esta tendencia no pasó desapercibido para la industria alimentaria. Grandes compañías comenzaron a destacar el contenido de fibra en sus productos, alineándose con una demanda creciente por parte de los consumidores.
“Considero que la fibra será la próxima proteína”, afirmó Ramón Laguarta, presidente ejecutivo de PepsiCo, durante una llamada empresarial a finales del año pasado.
El interés no es casual. Según datos de Bain & Company, cerca de la mitad de los consumidores en Estados Unidos intenta aumentar su consumo de proteína. Esta inclinación se replica en distintas regiones, especialmente entre la generación Z y los millennials, quienes lideran estas tendencias.
En paralelo, cifras de GlobalData indican que un 40% de la generación Z y un 45% de los millennials buscan mejorar su salud intestinal, lo que explica el crecimiento del interés por la fibra.
Entre el entusiasmo y la evidencia científica
A pesar del entusiasmo digital, los especialistas llaman a la cautela. Andrea Glenn, profesora adjunta de nutrición en la Universidad de Nueva York, considera que el auge de la fibra es “una tendencia de bienestar bastante moderada en comparación con otras”.
Por su parte, la dietista Samanta Snashall, del centro médico de la Universidad Estatal de Ohio, reconoce que durante años la proteína fue “la niña mimada”, mientras que la fibra permaneció “bastante infravalorada”. Y añade: “Me alegra que ahora tenga algo de protagonismo”.
No obstante, tanto ellas como Arch Mainous, profesor de salud comunitaria y medicina familiar de la Universidad de Florida, coinciden en un punto clave: más no siempre es mejor.
Mainous advierte que llevar cualquier recomendación al extremo puede ser problemático. “Si dices que si uno está bien, cinco están mejor (...) yo no estoy muy de acuerdo”, señaló.
El riesgo de la desinformación en redes
Uno de los aspectos más preocupantes es el papel de los influencers en la difusión de estas prácticas. Según Mainous, muchas personas confían en consejos generalizados sin base científica sólida.
El experto señala que pocos creadores de contenido cuentan con formación especializada, y que muchos tienen intereses comerciales, desde acuerdos con marcas hasta la promoción de productos propios.
Esta dinámica forma parte de un fenómeno más amplio: una creciente desconfianza hacia los expertos en salud y una tendencia a “hacer la propia investigación”, que puede llevar a conclusiones erróneas.
Qué recomiendan los expertos
Frente a este escenario, los especialistas insisten en volver a lo básico: orientación profesional y equilibrio.
Mainous sugiere consultar con un médico antes de realizar cambios importantes en la dieta. Además, existen guías generales que pueden servir como referencia.

En el caso de la proteína, la Asociación Estadounidense del Corazón propone una combinación diaria que incluya:
- Un vaso de leche
- Una taza de yogur
- Una taza de lentejas cocidas
- Una porción de carne magra o pescado del tamaño de una baraja
En cuanto a la fibra, Glenn recomienda una ingesta diaria de entre 25 y 38 gramos, dependiendo de la edad y el sexo.
Los alimentos ricos en fibra —como frijoles, frutas, vegetales, frutos secos, avena y quinua— no solo favorecen la digestión, sino que también se asocian con menores tasas de ciertos tipos de cáncer y ayudan a mantener bajo control el colesterol y el azúcar en sangre.
Cambios graduales y hábitos sostenibles
Adoptar una alimentación más equilibrada no requiere medidas extremas. Glenn propone una estrategia simple: incluir cereales integrales o fruta en el desayuno y llenar la mitad del plato con verduras en el almuerzo y la cena.
De esta manera, es posible alcanzar los niveles recomendados sin necesidad de contar cada gramo de fibra.
Snashall advierte que aumentar drásticamente el consumo de fibra puede generar molestias digestivas, especialmente en personas que no están acostumbradas. Por eso, recomienda hacerlo de forma progresiva.
Además, los expertos coinciden en que los suplementos y polvos no sustituyen a los alimentos reales. La calidad de la dieta sigue siendo más importante que cualquier tendencia.
Al final, el mensaje es claro: no existen soluciones milagrosas. Como resume Glenn, “es importante no ver estas medidas como soluciones milagrosas a todos los problemas”.
El “maxxing” puede ser una puerta de entrada para mejorar hábitos, pero solo si se aborda con criterio, información confiable y un enfoque equilibrado.
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