EPAPER Segundo mandato de Bukele | Caso Cosavi | Palacio Nacional | Selecta | Espectáculos

El 75 % del maíz perdido en 2023 corresponde a la zona oriental, según CAMPO

Los departamentos más afectados fueron Usulután y San Miguel, que aglutinan la mitad de los daños a escala nacional. Su especial vulnerabilidad al Cambio Climático y la falta de políticas públicas en torno a la agricultura son señalados como los principales factores del problema.

Por Moisés Alvarado | Ene 04, 2024- 05:29

Foto EDH/ Menly González

La zona oriental de El Salvador fue, por mucho, la que más pérdidas registró respecto a los cultivos de maíz en lo que va del ciclo agrícola 2023-2024, aglutinando el 75 % de los daños. Es decir que tres de cada cuatro quintales malogrados corresponden a los departamentos de Morazán, La Unión, Usulután y San Miguel.

Esto según los datos revelados por la Asociación Cámara Salvadoreña de Pequeños y Medianos Productores Agropecuarios (CAMPO), que hace un seguimiento al fenómeno a escala nacional a través de todos sus agremiados. La cifra total de pérdidas en maíz en El Salvador fue de 1.46 millones de quintales, el 9.8 % de lo producido, 14.9 millones.

La diferencia de los daños entre oriente y el resto del país es notoria: mientras los otros departamentos registraron la pérdida de en torno al 3 % del grano producido, en esta parte de El Salvador superó, en cada caso, el 24 %.

Los más afectados fueron Usulután (31%) y San Miguel (34%). Solo entre estos dos departamentos acumulan el 50 % de las pérdidas en maíz de todo El Salvador.

Según el presidente de CAMPO, Luis Treminio, una de las razones más importantes para que exista una diferencia tan notoria entre zonas es que los departamentos del oriente están, casi en un 100 %, en una zona conocida como el Corredor Seco Centroamericano, especialmente vulnerable a la falta de lluvias y para el que, desde 2018, organismos internacionales como la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), solicitaron a los gobiernos locales tomar medidas de contingencia.

LEA MÁS: Frutas y frijoles son los productos con más alzas de la canasta básica en El Salvador

“Todos lo hicieron menos El Salvador. Eso a pesar de que países grandes como Nicaragua y Guatemala solo tienen un porcentaje bajo de su territorio dentro de este corredor. El Salvador, que es pequeño, está casi todo dentro de este”, dice Treminio.

Entre estas medidas de contingencia se encuentra la recuperación de terrenos de siembra (según explica el líder gremial en oriente las tierras son de peor calidad que en el resto del país) y la implementación de semillas resistentes a las malas condiciones.

Para Treminio, por ejemplo, es un error que el único apoyo directo que el gobierno brinda a los agricultores, el paquete agrícola, conste de la misma semilla para todos.

“Es que no es posible que se siga creyendo que un tipo de semilla va a tener el mismo éxito en todas partes. Para oriente debe destinarse una que sea especialmente resistente. Si no, vamos a seguir viendo los mismos resultados”, sostiene.

Foto EDH/ archivo

La realidad del Cambio Climático

Para Mateo Rendón, coordinador nacional de la Mesa Agropecuaria Rural e Indígena, otra de las causas fue un año atípico estado del tiempo, causado por el Cambio Climático. Primero, porque a los periodos de sequía se sumaron las fuertes temperaturas registradas especialmente en San Miguel y Usulután, que menguaron las cosechas. A eso se sumó el hecho de que, cuando llovía, lo hacía profusamente, con un caudal que los cultivos no resistieron.

“El Cambio Climático es real. Y lo ha sido desde hace años. Aquí no se ha tenido la suficiente amplitud de miras para prepararse, sabiendo que somos tan vulnerables”, comenta Rendón.

Ricardo Sánchez es agricultor y también el representante de CAMPO para el oriente del país. El vivió en carne propia estas situaciones y describe un sentimiento de impotencia: nada los pudo preparar para la incertidumbre del clima.

“Mis cultivos resistieron la falta de agua, casi de forma milagrosa. Pero en julio cayó una tormentona y no llovió durante las otras dos semanas. Después, otra tormentona, todavía más fuerte. Allí si no se pudo hacer más, se perdió mucho”, comenta Sánchez.

Que para este año esta zona del país haya sido tan golpeada conforma una contradicción, pues aquí es donde menos se ha dejado de sembrar en términos porcentuales. Por ejemplo, en todo el resto del país las manzanas trabajadas disminuyeron en un 6% respecto a lo sembrado en el ciclo agrícola anterior. Para oriente, la caída fue del 5 %.

Mauricio Linares, ingeniero agrónomo y diputado por Usulután, lamenta que sea su departamento uno de los más afectados. Y advierte que, más allá del mal clima, es la ausencia de políticas públicas alrededor del agro el principal factor para el desastre.

El político, perteneciente a ARENA, afirma que una herramienta que podría estarse utilizando para paliar la crisis es una legislación ya existente: La Ley de Agricultura Familiar, centrada en ofrecer incentivos a esta actividad y a brindar apoyo financiero a los pequeños productores (más de 450,000), que no son alcanzados por los créditos brindados por el Banco de Fomento Agropecuario.

El diputado también recuerda que uno de los principales distritos de riego en el país, el Lempa Acahuapa, sigue sin operar.

“La margen izquierda, que son 2000 manzanas, se ubica precisamente en Usulután. Estas podrían estar produciendo en verano… este gobierno no ha dado el apoyo. Incluso yo llevé a este lugar al ministro (del MAG) número 1 (Pablo Anliker) para que se le diera el impulso. Pero, hasta esta fecha, no ha pasado nada”, dice Linares. El parlamentario critica que lo que menos haya son acciones reales para el sector. Y que abunde la propaganda.

Para ilustrar este punto, recuerda el video publicado hace unas semanas por el viceministro de Agricultura y Ganadería, Oscar Domínguez, en el que, acompañado de un técnico mexicano, asegura que han dado con la solución para los problemas del agro en el país, una semilla que puede producir hasta 140 quintales por manzana.

“La verdadera solución al problema es darle apoyo al productor local. El salvadoreño es capaz de dar buenas cosechas. Lo único es que necesita apoyo cuando el clima va mal, que es lo que ha pasado, desgraciadamente, este año”, dice.

El caso del frijol

Foto EDH/ Archivo

Uno de los productos de la canasta básica que más ha subido en el último año son los frijoles, que han sufrido un alza de una quinta parte del precio, según las estimaciones del Banco Central de Reserva (BCR).

Fue el grano más afectado por la tormenta tropical Pilar, que desató su furia en noviembre. Sin embargo, a diferencia del maíz, no hay una zona del país que sea especialmente vulnerable.

Según los datos recogidos por CAMPO, los 14 departamentos del país perdieron, en promedio, el 11 % de los cultivos de frijol, algo que sucedió en occidente y en las zonas centrales. En total, el daño a las cosechas fue de 240,870 quintales de 2.15 millones producidos.

Para Luis Treminio, presidente de CAMPO, el Gobierno que venga el próximo periodo tendrá que basar sus políticas públicas para la agricultura en este tipo de hechos, en saber que el maíz en occidente y en las zonas centrales no está tan amenazado, por lo que los esfuerzos en proveer de variedades más resistentes se pueden concentrar en Usulután, San Miguel, Morazán y La Unión. Para el frijol, que en términos porcentuales se perdió más que el maíz, la estrategia debe ser más general, pues no hay un territorio menos vulnerable que otro.

“El punto es que al mal clima se le puede vencer con voluntad política”, comenta Treminio.

VOLVER A LA PORTADA

MÁS SOBRE ESTE TEMA

KEYWORDS

Agricultura Cosecha De Maíz El Salvador Negocios Ver Comentarios

Patrocinado por Taboola

Te puede interesar

Ver más artículos

Inicio de sesión

Inicia sesión con tus redes sociales o ingresa tu correo electrónico.

Iniciar sesión

Hola,

Bienvenido a elsalvador.com, nos alegra que estés de nuevo vistándonos

Utilizamos cookies para asegurarte la mejor experiencia
Cookies y política de privacidad