El error al cocer frijoles que puede provocarte gases e inflamación
Los frijoles son un alimento habitual en la mesa salvadoreña, pero un paso que muchos omiten antes de llevarlos al fuego puede influir en las molestias digestivas.
Los frijoles son uno de los alimentos más comunes en la mesa salvadoreña. Enteros, molidos o fritos acompañan desayunos, cenas y numerosos platillos; sin embargo, para algunas personas consumirlos también puede significar experimentar gases o inflamación abdominal.
La forma en que se preparan puede influir en estas molestias. De acuerdo con una nota publicada por Infobae, uno de los errores al cocer frijoles es saltarse el remojo previo y llevar los granos directamente al fuego.
La publicación explica que los frijoles contienen oligosacáridos, un tipo de carbohidrato que el organismo humano no logra digerir completamente. Al llegar al intestino grueso, estos compuestos son fermentados por las bacterias intestinales y durante ese proceso se producen gases.
Por esa razón, dejar los frijoles en agua antes de cocerlos puede ayudar a reducir parte de esos compuestos.

El paso que no se debe olvidar
Según detalla Infobae, los frijoles deben seleccionarse y limpiarse antes de iniciar su preparación. Luego se colocan en un recipiente amplio con suficiente agua y se dejan en remojo durante al menos ocho horas o toda la noche.
Durante este período, parte de los oligosacáridos puede pasar al agua. Pero hay otro detalle importante: esa agua no debería utilizarse posteriormente para cocer los frijoles.
La publicación señala que reutilizar el líquido del remojo es otro de los errores que pueden impedir que se reduzcan los compuestos relacionados con la formación de gases.
Una vez finalizado el remojo, la recomendación es escurrir los frijoles, desechar el agua y enjuagar nuevamente los granos con agua limpia. Después pueden colocarse en una olla con agua fresca para comenzar la cocción.

¿Cómo cocer los frijoles?
Expertos recomiendan utilizar aproximadamente tres partes de agua por una de frijoles. Una vez que comiencen a hervir, se puede retirar la espuma que aparezca en la superficie y posteriormente reducir el fuego hasta que los granos estén suaves.
El tiempo de cocción puede variar entre una y dos horas dependiendo de la variedad y frescura del frijol, indica la publicación.
También menciona como opción incorporar durante la cocción hierbas como epazote o laurel, utilizadas tradicionalmente para favorecer una mejor tolerancia digestiva. Se recomienda añadir la sal cuando los frijoles estén blandos.

Los beneficios de comer frijoles
Más allá de las molestias digestivas que pueden provocar en algunas personas, los frijoles poseen un importante valor nutricional. Son una fuente de proteína vegetal y que su contenido de fibra favorece la función intestinal y contribuye a la sensación de saciedad.
También contienen vitaminas del complejo B, incluido el ácido fólico, además de minerales como hierro, magnesio, potasio y zinc.
A la vez, la fibra presente en las legumbres puede formar parte de una alimentación orientada al cuidado de la salud cardiovascular y metabólica.
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