Por qué te duele la cabeza cuando hace calor y cómo aliviar el dolor
El calor puede provocar cefaleas por sol, luminosidad, cansancio o estrés corporal. Un neurólogo explica cómo prevenirlas y cuándo actuar.
El dolor de cabeza por calor puede aparecer tras una exposición directa al sol, por la luminosidad intensa, por cansancio o por el estrés que las altas temperaturas generan en el cuerpo, según explicó a EFE Salud Jaime Masjuan, jefe del Servicio de Neurología del Hospital Universitario Ramón y Cajal de Madrid. Aunque muchas veces se trata de cefaleas tensionales o molestias secundarias al ambiente, conocer los desencadenantes ayuda a prevenir episodios y actuar a tiempo.
Con temperaturas elevadas, el organismo puede reaccionar de distintas maneras. Una de ellas es el dolor de cabeza, especialmente cuando una persona permanece mucho tiempo al sol sin cubrirse con una gorra, sombrero u otra prenda similar. También puede influir la luz intensa, sobre todo si los ojos no están protegidos con gafas de sol.
En esos escenarios, no solo actúa el calor. También intervienen gestos repetidos, como entrecerrar los ojos para protegerse de la claridad, lo que puede generar tensión en los músculos de la cara y el cuello. Esa tensión sostenida puede terminar en una cefalea.
La exposición directa al sol
Uno de los escenarios descritos por Masjuan ocurre cuando una persona permanece expuesta al sol directo de forma prolongada y sin cubrirse la cabeza. En ese contexto, se produce una dilatación de las arterias cerebrales, que puede provocar un dolor de cabeza secundario por la acción combinada del sol y el calor.

Pero no se trata únicamente de la temperatura. La luminosidad del sol también puede desencadenar una cefalea, sobre todo cuando obliga a mantener los ojos semicerrados durante un periodo prolongado.
«Acaba haciendo que tengamos una contractura de los músculos de la cara al evitar cerrar los ojos. Gran parte de los casos de dolor de cabeza por la dilatación de las arterias tiene que ver con contracturas de los músculos que tenemos en el cráneo. Con la luminosidad estamos como entre cerrando los ojos y eso puede provocar también una cefalea tensional», señaló Masjuan.
Por esa razón, el especialista subraya la importancia de usar protección física frente al sol. Cubrirse la cabeza con gorros, sombreros o prendas similares puede ayudar a reducir el riesgo de cefalea asociada al calor. También resulta útil utilizar gafas de sol, ya que disminuyen el esfuerzo de los músculos alrededor de los ojos.
Cefaleas tensionales y músculos en tensión
Las cefaleas tensionales son las más habituales, según explicó el neurólogo del Hospital Ramón y Cajal. Están relacionadas con una contractura continuada de los músculos del cuello y la cabeza, entre ellos el masetero, ubicado en la zona de la mandíbula, así como los músculos de la frente.
Ese tipo de tensión puede pasar inadvertida. Muchas veces, las personas mantienen contraídos algunos músculos sin darse cuenta, especialmente en situaciones de preocupación, cansancio o estrés. El calor puede sumarse a ese cuadro y aumentar el malestar corporal.
«Todos esos músculos, de un modo inconsciente, los tenemos contraídos en ciertas circunstancias, como cuando estamos preocupados o cansados. Y eso es lo que hace que el dolor de cabeza aparezca más a última hora de la tarde o después de un día de trabajo intenso», indicó Masjuan.
Durante un episodio de calor, el malestar por las altas temperaturas puede generar tensión muscular. Si a eso se suma la luminosidad intensa y la falta de gafas de sol, los músculos alrededor de los ojos también pueden mantenerse contraídos. Esa combinación favorece la aparición de cefaleas tensionales.
El cerebro no tiene receptores de dolor
Masjuan también aclaró un punto que suele generar confusión: el cerebro no tiene receptores de dolor. Por eso, la mayoría de dolores de cabeza no se explican por una lesión directa en el cerebro ni por problemas neurológicos graves.
«Hay algo que no todo el mundo sabe y es que el cerebro no tiene receptores de dolor. Solamente aparece dolor en el cráneo cuando hay un aumento de la presión dentro de él, que produce dolor en algunas estructuras, pero la inmensa mayoría de los dolores de cabeza no obedecen a problemas graves ni neurológicos sino de otra estirpe», explicó el experto.
La información es relevante porque muchas personas asocian de inmediato el dolor de cabeza con causas severas. Sin embargo, en el contexto del calor, la exposición al sol, la tensión muscular, el cansancio y el estrés corporal pueden explicar buena parte de estos episodios.
El especialista también se refirió a otra creencia extendida: vincular el dolor de cabeza con la presión arterial elevada. Según Masjuan, esa relación no suele ser la causa habitual en la población general.
«Hay gente que dice ‘me duele la cabeza y debe ser por la tensión alta’, pues generalmente no es así. Es probablemente porque estás estresado, salvo que tengas 250 de tensión, pero lo habitual en la población general es que tenga una tensión normal», afirmó.
Qué hacer cuando aparece dolor de cabeza por calor
Cuando el dolor de cabeza está asociado al calor, al cansancio o a una cefalea tensional, puede aliviarse con medidas sencillas. El descanso, una bebida fría y medicamentos de uso habitual como paracetamol o ibuprofeno pueden ayudar, según explicó el neurólogo.
También puede mejorar si la causa está vinculada al estrés de una jornada intensa. En esos casos, cambiar de actividad o salir a dar una vuelta puede contribuir a que la molestia disminuya.
Entre las medidas mencionadas por el especialista están:
- Descansar en un ambiente más confortable.
- Tomar una bebida fría.
- Usar paracetamol o ibuprofeno.
- Cambiar de actividad si el dolor está asociado al estrés.
- Evitar la exposición prolongada al sol sin protección.
- Usar gorra, sombrero o gafas de sol cuando haya mucha luminosidad.
Estas acciones son especialmente útiles cuando la cefalea aparece por tensión muscular, exposición solar o cansancio acumulado. La clave está en reducir el estímulo que está provocando el dolor: calor, luz intensa, estrés o contractura.
Qué dicen los datos sobre la cefalea
Según datos de la Sociedad Española de Neurología, el 70 % de la población en España ha padecido cefalea alguna vez en su vida. Además, alrededor de un 4 % sufre dolor crónico de cabeza, definido como molestias durante más de 15 días al mes.
La cefalea, por tanto, es un problema frecuente. En días de altas temperaturas, algunas personas pueden ser más propensas a padecerla, especialmente si pasan muchas horas al aire libre, si no descansan lo suficiente o si están sometidas a tensión laboral o personal.
El calor actúa como un factor que puede favorecer el dolor, aunque no siempre lo hace por una sola vía. Puede incidir por exposición solar directa, por dilatación de arterias, por contracturas musculares, por luminosidad o por estrés físico acumulado.
Calor y migraña: qué tener en cuenta
Otra situación distinta es la migraña. Según la Sociedad Española de Neurología, la migraña es una de las principales causas de discapacidad en el mundo. En España afecta a más de cinco millones de personas.
Durante las crisis de migraña, más de la mitad de los pacientes tiene que reducir su actividad. Además, entre un 20 % y un 30 % necesita reposar en la cama.
El calor también puede actuar como desencadenante de las migrañas, especialmente cuando es prolongado. El estrés y el cansancio pueden sumarse a ese riesgo, aunque Masjuan señaló que en este asunto «hay cierta polémica».
Para quienes sufren migraña y anticipan una jornada exigente, con exposición a un ambiente muy caluroso, el especialista recomienda prepararse con anticipación. La indicación es tener a mano el analgésico que mejor funcione para cada paciente y actuar cuando aparezcan los primeros signos.
Las personas con migraña deben intentar «tener preparado el analgésico que mejor le venga para sus migrañas y en cuanto vean que están un poco cansadas y empiecen a notar los preámbulos, medicarse», indicó Masjuan.
Si la migraña ya empezó
Cuando la migraña se desencadena, la recomendación es buscar un sitio oscuro y tranquilo, además de tomar la medicación correspondiente. También conviene reducir el nivel de estrés laboral o personal y ubicarse en un ambiente más fresco.
«Y desde luego intentar meterse en un sitio más fresquito y bajar el nivel de estrés laboral o personal para intentar evitar que tenga un episodio grande», añadió el neurólogo del Hospital Ramón y Cajal.
El especialista también explicó que algunos pacientes con migraña tienen propensión a vomitar. En esos casos, cuando la crisis ya está instalada, no siempre es buen momento para ingerir líquidos. La hidratación debió haberse realizado antes de que comenzara el episodio.
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