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¿Duermes siestas largas? Esto advierten especialistas sobre tu salud

Dormir durante el día puede ayudar a recuperar energía, pero especialistas advierten que la duración, el horario y la frecuencia del descanso marcan la diferencia.

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Por Daniela Alegría Umanzor
Publicado el 20 de mayo de 2026

 

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Las siestas largas y frecuentes podrían estar relacionadas con un mayor riesgo de diabetes, enfermedades cardíacas y trastornos del sueño, según investigaciones de Harvard Health Publishing, Estados Unidos. Especialistas recomiendan limitar el descanso diurno a periodos cortos y evitar que sustituya el sueño nocturno de calidad.

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Las siestas prolongadas durante el día pueden estar relacionadas con un mayor riesgo de problemas metabólicos, cardiovasculares y alteraciones del sueño cuando superan los 30 minutos o se vuelven frecuentes para compensar malas noches de descanso, de acuerdo con Harvard Health Publishing en Estados Unidos.

Aunque dormir por la tarde suele verse como una forma rápida de recuperar energía, los especialistas recomiendan observar con atención cuándo ocurre, cuánto dura y si responde a cansancio acumulado.

Harvard señala que algunas investigaciones han encontrado que los adultos que toman siestas largas durante el día tienen más probabilidades de presentar condiciones como diabetes, enfermedad cardíaca y depresión.

El punto clave no es eliminar por completo la siesta, sino evitar que se convierta en una extensión del sueño nocturno perdido. Cuando una persona necesita dormir con frecuencia durante el día, esa somnolencia puede ser una señal de descanso insuficiente, sueño de baja calidad o un trastorno no diagnosticado.

Además, descansar por más de 30 minutos puede facilitar la entrada a fases más profundas del sueño. Al despertar, esto puede provocar inercia del sueño, una sensación de confusión o pesadez que reduce el estado de alerta y puede dificultar actividades inmediatas, según la Sleep Foundation y Mayo Clinic.

Duración y horario hacen la diferencia

Las siestas cortas siguen siendo consideradas una herramienta útil para recuperar energía y mejorar el estado de alerta. La Academia Estadounidense de Medicina del Sueño recomienda que los adultos sanos limiten estos descansos a 20 o 30 minutos y los realicen temprano por la tarde.

Harvard también aconseja mantener las siestas por debajo de los 30 minutos, ya que los descansos más largos se han vinculado con mayor presión arterial y niveles más altos de azúcar en sangre en algunos estudios observacionales.

El horario también importa. Dormir demasiado tarde puede interferir con el sueño nocturno y alimentar un ciclo difícil de romper: se descansa de día porque se duerme mal por la noche, pero esa siesta prolongada vuelve a complicar el descanso nocturno.

Para una siesta saludable, los especialistas recomiendan elegir un ambiente tranquilo, oscuro y fresco, usar alarma, evitar dormir más de media hora y revisar los hábitos nocturnos si la necesidad de siesta se vuelve frecuente.

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Las siestas breves pueden ayudar a recuperar energía, pero los expertos recomiendan cuidar su duración y horario. Foto IA

Cuando la siesta puede ser una señal de alerta

Un análisis con datos del UK Biobank en Reino Unido, evaluó a 86,565 adultos de mediana y avanzada edad que no trabajaban por turnos. Los investigadores hallaron que las siestas más largas, los horarios irregulares y los descansos concentrados cerca del mediodía o primeras horas de la tarde se asociaron con mayor riesgo de mortalidad por cualquier causa.

Ese resultado no significa que la siesta cause directamente la muerte o una enfermedad. La lectura más prudente es que ciertos patrones de sueño diurno pueden funcionar como una señal de otros problemas de salud, entre ellos insomnio, apnea obstructiva del sueño o enfermedades crónicas.

La apnea del sueño, por ejemplo, puede hacer que una persona se sienta cansada incluso después de dormir varias horas. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades advierten que esta condición reduce el oxígeno durante el sueño y aumenta el riesgo de hipertensión, infarto y accidente cerebrovascular.

Por eso, los expertos recomiendan prestar atención si la necesidad de dormir durante el día aparece de forma constante, especialmente cuando se duerme al menos siete horas por la noche y aun así persiste la somnolencia.

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