Cómo afrontar la pérdida: Recomendaciones prácticas para el autocuidado
El duelo puede afectar cuerpo y mente sin previo aviso, generando síntomas físicos y emocionales que alteran la vida diaria. En un contexto de pérdidas crecientes, conocer cómo enfrentarlo y cuidarse resulta clave para el bienestar inmediato.
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elsalvador.com
Publicado el 10 de abril de 2026
El duelo es una reacción natural ante distintas formas de pérdida, no solo la muerte de un ser querido, sino también cambios que afectan la vida personal, emocional o material. Su impacto varía según cada persona, influido por su historia, personalidad y recursos para afrontarlo. Las manifestaciones pueden presentarse en el ámbito físico, emocional, cognitivo y conductual. Frente a este proceso, el autocuidado adquiere un papel relevante mediante hábitos como la alimentación, el descanso, la actividad física y la expresión emocional. Además, mantener redes de apoyo y acudir a profesionales de salud mental puede contribuir a manejar de mejor forma los efectos del duelo.
El duelo representa la reacción normal ante cualquier tipo de pérdida. Cuando se trata de pérdidas relacionadas con una persona, esta experiencia necesita ser compartida, acompañada y respetada.
Qué es el duelo y por qué es importante acompañarlo
El duelo es la reacción normal ante la pérdida, ya sea la pérdida de una persona querida, un animal, un objeto, una etapa o un evento significativo. Cuando se habla de pérdidas, y en especial de las relacionadas con una persona, se trata de una experiencia que necesita ser compartida, acompañada y respetada, según el Manual de Capacitación para Acompañamiento y Abordaje de Duelo de UNICEF.
Como doliente, es normal necesitar saber que el dolor tiene un impacto en los demás. Por lo general, las personas que han tenido una pérdida valoran mucho la presencia y la compañía de quienes aprecian. “El apoyo emocional recibido en estos primeros momentos es crucial”, destaca UNICEF.
Factores que influyen en cómo se vive el duelo
Cuando el duelo se presenta, la personalidad, la psique de la persona, su historia, sus experiencias de vida y el sistema de afrontamiento que posee influyen en la forma de asimilarlo, más allá de las circunstancias de la muerte, según el informe.
Al presentarse el duelo, es importante permitir que la persona sienta el dolor junto a todas las emociones que este conlleva. Aceptar que ese ser amado ya no está y que la pérdida es irreparable constituye un momento inicial y crucial para el fortalecimiento de la persona.
Tipos de pérdidas que pueden experimentarse
De acuerdo con Pangrazzi, las pérdidas se agrupan en cinco bloques:
- Pérdida de la vida: puede ser de otra persona o de la propia vida.
- Pérdidas de aspectos de sí mismo: relacionadas con la salud, la autoestima, valores o capacidades.
- Pérdidas de objetos externos: como el trabajo, el hogar o pertenencias materiales.
- Pérdidas emocionales: incluyen rupturas de pareja o amistades.
- Pérdidas ligadas con el desarrollo: vinculadas al ciclo vital, como infancia, adolescencia, juventud o vejez.
Cómo afectan las pérdidas en la vida diaria
Las manifestaciones del duelo no son universales y varían de persona a persona, según UNICEF con base en Torres (2020). En la dimensión física pueden aparecer molestias como:
- Sensación de vacío en el estómago
- Alteraciones del sueño
- Opresión en el pecho
- Falta de energía.
En la dimensión emocional pueden surgir sentimientos como:
- Tristeza
- Enojo
- Miedo
- Culpa
- Ansiedad
- Desesperanza
También hay efectos en la dimensión cognitiva como dificultad para concentrarse, y en la conductual, con cambios como aislamiento social o aumento en el consumo de sustancias.
El autocuidado en el proceso de duelo
El autocuidado se refiere a las prácticas cotidianas y decisiones que realiza una persona para cuidar su salud, con el propósito de fortalecerla o restablecerla y prevenir la enfermedad, según señala el informe.

“Si no se cuida el cuerpo, todo lo demás falla. El cuerpo es la casa de las emociones, de los pensamientos, lo que gobierna tus actos”, señala Alarcón, E.; et al. Por ello, se recomienda mantener hábitos básicos como la higiene personal, la alimentación saludable y el descanso adecuado.
Recomendaciones prácticas para el cuidado personal
- No abandonarse en el cuidado diario: seguir manteniendo los hábitos básicos como ducharse, asearse, cepillarse los dientes, peinarse y cuidar el aspecto personal.
- Comer e hidratarse de forma saludable: ingerir los alimentos necesarios, ni en exceso ni en defecto, priorizando opciones buenas y nutritivas. Evitar comer mal, ya que esto aumenta la irritabilidad y reduce la energía.
- Dormir adecuadamente: mantener un horario de sueño en la medida de lo posible para restaurar el equilibrio del cuerpo. Antes de dormir, dedicar un tiempo a la relajación o meditación.
- Escuchar al cuerpo: si se necesita desacelerar y descansar, hacerlo sin culpa. Las experiencias traumáticas consumen más energía.
- Realizar actividad física: practicar cualquier tipo de ejercicio que se haya disfrutado en el pasado o probar algo nuevo. Hacerlo acompañado de otras personas puede resultar aún más útil.
- Participar en actividades creativas: buscar recetas de cocina, cuidar plantas o el jardín, realizar manualidades u otras actividades similares que permitan expresarse y distraerse.
- Evitar el consumo de alcohol, tabaco y drogas: aunque en algunos casos puedan parecer un alivio temporal, es recomendable no recurrir a ellos y buscar otras formas de manejar la ansiedad, tristeza o desesperanza que no generen consecuencias dañinas para el cuerpo.
- Realizarse masajes: utilizar paños calientes, cremas o aceites para masajear el cuerpo. Esta práctica ayuda a la relajación y contribuye a aumentar el nivel de energía.
UNICEF indica que consultar con un profesional de salud mental puede ser fundamental en estos procesos. Los psicólogos cuentan con formación para ayudar a manejar el temor, la culpa o la ansiedad derivados de pérdidas significativas.Cómo manejar el duelo por la pérdida de un ser querido
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