Mejora la alimentación global, pero millones quedan fuera, advierte el Banco Mundial
El acceso a dietas saludables mejora a nivel global, pero 2,600 millones de personas aún no pueden costearlas, con mayores brechas en países pobres.
Por
Evelyn Alas
Publicado el 01 de abril de 2026
El acceso a una dieta saludable muestra avances a nivel mundial, pero sigue siendo limitado para millones de personas. En 2024, el costo promedio global fue de 4.46 dólares diarios, una cifra inalcanzable para unos 2,600 millones de personas, según datos del Banco Mundial y la FAO. Aunque la asequibilidad ha mejorado en varias regiones, los países de ingreso bajo y África subsahariana enfrentan un deterioro sostenido. El aumento de precios y el bajo crecimiento de ingresos han ampliado la brecha, evidenciando una desigualdad estructural que dificulta garantizar una alimentación adecuada para todos.
El acceso a una dieta saludable muestra señales de mejora a nivel mundial, pero sigue siendo inalcanzable para miles de millones de personas, especialmente en los países más pobres. Así lo revelan los más recientes datos del informe El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo (SOFI) 2025, elaborado por la FAO y el Banco Mundial.
Según el informe, en 2024 el costo promedio global de una dieta saludable alcanzó los $4.46 dólares diarios por persona, medido en paridad de poder adquisitivo. A pesar de una leve mejora, aproximadamente 2,600 millones de personas no pudieron costearla, aunque esta cifra representa una reducción de 48.8 millones respecto al año anterior.
Este avance se explica, en parte, por una moderación en el aumento de los precios de los alimentos y una recuperación gradual de los ingresos en varios países. Sin embargo, los promedios globales esconden una realidad desigual entre regiones.
Brechas que se profundizan
En regiones como África subsahariana y los países de ingreso bajo, la situación ha empeorado durante los últimos dos años. Los costos de las dietas saludables se mantienen cerca de máximos históricos, mientras que los ingresos no crecen al mismo ritmo.
Como resultado, el número de personas que no pueden pagar una alimentación adecuada sigue en aumento en estas zonas. Solo en países de ingreso bajo, más de 545 millones de personas no pueden costear una dieta saludable, lo que representa un incremento superior al 20% desde 2017.
Una tendencia similar se observa en Oriente Medio, el norte de África, Afganistán y Pakistán, donde la asequibilidad también está deteriorándose.
Desigualdad entre países
El informe destaca que entre 2017 y 2024, los países de ingreso bajo experimentaron el mayor incremento en el costo de una dieta saludable, con un aumento acumulado del 47.5%, por encima del promedio mundial del 42%.
En contraste, los países de ingreso medio alto y alto han registrado aumentos más moderados y mejoras sostenidas en la capacidad de sus poblaciones para acceder a alimentos saludables.
Esta diferencia evidencia una desigualdad estructural creciente, donde los avances globales no se traducen en beneficios para todos.
Qué significan los indicadores
El Banco Mundial y la FAO miden dos aspectos clave:
- Costo de una dieta saludable: el gasto mínimo diario necesario para una alimentación adecuada.
- Asequibilidad: la proporción de personas cuyos ingresos no alcanzan para cubrir ese costo, luego de atender otras necesidades básicas.
Estos indicadores se basan en datos de precios de alimentos y distribución de ingresos a nivel mundial.
Llamado a la acción
El informe advierte que, sin intervenciones específicas, la brecha seguirá ampliándose. Entre las medidas urgentes se incluyen:
- Inversión en sistemas alimentarios
- Apoyo directo a poblaciones vulnerables
- Políticas que aseguren que el crecimiento económico beneficie a todos
“El acceso a una dieta saludable no es solo una cuestión de alimentos, sino de salud, oportunidades y dignidad”, señala el informe.

Un desafío para el desarrollo
La persistente falta de acceso a dietas saludables amenaza el cumplimiento de varios Objetivos de Desarrollo Sostenible, como el fin del hambre, la reducción de la pobreza y la mejora de la salud.
Aunque los datos muestran avances a nivel global, el mensaje es claro: millones de personas siguen quedándose atrás, y cerrar esta brecha será clave para garantizar un futuro más equitativo.
Fuente: Banco Mundial / FAO (SOFI 2025)
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