Más risa menos estrés, el cambio que tu cuerpo necesita
La risa reduce el estrés, protege tu corazón y fortalece vínculos. La ciencia confirma que es un hábito simple con grandes beneficios.
Por
Betty Carranza
Publicado el 15 de febrero de 2026
Reír más cada día no es solo un gesto espontáneo: es un hábito saludable con respaldo científico. Instituciones como la Mayo Clinic y la American Psychological Association señalan que la risa reduce el estrés, disminuye el cortisol y libera endorfinas, mejorando el estado de ánimo. Estudios cardiovasculares, como los del cardiólogo Michael Miller, muestran que también favorece el flujo sanguíneo. Además, investigaciones de la Universidad de Oxford indican que la risa compartida fortalece vínculos y eleva la tolerancia al dolor. Incorporar humor en tu rutina diaria puede transformar tu energía, resiliencia y bienestar integral de forma simple y natural.
Reír más cada día puede mejorar tu salud mental, fortalecer el corazón y ayudarte a manejar el estrés con mayor equilibrio. No es solo una frase optimista: instituciones como la Mayo Clinic y la American Psychological Association sostienen que la risa tiene efectos reales en el cuerpo y en la mente. Y lo mejor es que no depende de la suerte: podés convertirla en un hábito intencional.
En medio de agendas llenas, presión laboral y pantallas que no descansan, solemos pensar que la risa es una consecuencia, no una decisión. Pero la evidencia científica muestra que buscar momentos de humor es una forma concreta de autocuidado.
Cuando te reís, tu cuerpo cambia
Según explica la Mayo Clinic, una carcajada genuina estimula el corazón, los pulmones y los músculos. También aumenta la ingesta de aire rico en oxígeno y activa la liberación de endorfinas, esos químicos cerebrales asociados con el bienestar.
Además, la risa reduce el nivel de cortisol, la hormona relacionada con el estrés. Eso significa menos tensión acumulada y una sensación inmediata de alivio. No es imaginación: es biología.
En el campo cardiovascular, el cardiólogo Michael Miller, profesor de la Universidad de Maryland, ha investigado cómo la risa influye en los vasos sanguíneos. Sus estudios muestran que puede favorecer su dilatación y mejorar el flujo sanguíneo. No reemplaza el ejercicio ni la alimentación saludable, pero sí suma un beneficio desde el plano emocional que impacta físicamente.

Reír también entrena tu mente
El humor no solo se siente bien, también cambia la forma en que enfrentás desafíos.
La American Psychological Association destaca que el humor puede funcionar como una estrategia saludable de afrontamiento. Cuando lográs ver un ángulo ligero en una situación compleja, reducís su intensidad emocional y ampliás tu capacidad de respuesta.
La investigadora Barbara Fredrickson, de la Universidad de Carolina del Norte, desarrolló la teoría de ampliación y construcción, donde explica que las emociones positivas expanden tu perspectiva y fortalecen recursos psicológicos a largo plazo. En palabras simples: reír hoy puede ayudarte a ser más resiliente mañana.
Incluso investigaciones de la Universidad de Oxford han demostrado que la risa compartida aumenta la liberación de endorfinas y puede elevar la tolerancia al dolor. Por eso, una carcajada en grupo tiene un efecto tan poderoso.
Decir sí a lo inesperado
Acá entra un enfoque interesante que también ha sido abordado en The New York Times a través del comediante y autor Chris Duffy. En su libro Humor Me: How Laughing More Can Make You Present, Creative, Connected and Happy (Humor: Cómo reír más puede hacerte más presente creativo conectado y feliz), propone algo sencillo: exponerte a experiencias nuevas.
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“El humor y la risa suelen surgir cuando te obligas a vivir nuevas experiencias”, afirma. Es decir, la risa muchas veces aparece cuando salís del piloto automático.
Ir a un evento distinto, probar una actividad que nunca habías considerado o simplemente cambiar la rutina puede abrir espacio a la sorpresa. Y la sorpresa es terreno fértil para el humor.
Entrenar la mirada para encontrar lo curioso
No siempre hace falta un gran plan. A veces el humor está en los detalles.
El mismo Duffy sugiere prestar atención a lo raro, inesperado o ligeramente absurdo en la vida cotidiana. Levantar la vista del teléfono y observar. Esa práctica, casi como un músculo, se entrena.
Cuanto más buscás pequeñas “pepitas” divertidas en el entorno, más aparecen. Y compartirlas después con alguien duplica el efecto. Porque la risa, según múltiples estudios en neurociencia social, es profundamente contagiosa y fortalece vínculos.
Pequeñas acciones que suman
Si querés incorporar más risa a tu rutina, podés empezar con decisiones simples:
• Exponerte a contenido que realmente te haga reír, no solo que te distraiga.
• Guardar memes o frases que te hayan sacado una carcajada para revisarlos en días tensos.
• Compartir cada noche algo gracioso que te haya pasado.
• Probar una actividad nueva que rompa la monotonía.
• Tomarte con más ligereza errores pequeños y cotidianos.
No se trata de vivir en modo comedia permanente. Se trata de equilibrar.
La risa como parte de tu estilo de vida
Ser adulto no implica renunciar al juego ni a la ligereza. Integrar más humor a tu día es una forma sofisticada de autocuidado. Está respaldada por evidencia médica, psicológica y social.
La ciencia confirma que la risa regula el estrés, apoya la salud cardiovascular, fortalece la resiliencia y mejora la conexión con los demás. Pero más allá de los estudios, hay algo inmediato y poderoso: la sensación de alivio que deja una carcajada auténtica.
Quizás no podés controlar todo lo que sucede a tu alrededor. Pero sí podés elegir buscar lo curioso, lo inesperado y lo humano en cada jornada.
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