Rafael
cumplió su primer mes
Abandonado por su
madre al nacer, Rafael, como le pusieron en el
Hospital de Soyapango, cumplió su primer
mes de vida
- Javier
Ramón
- El Diario
de Hoy
Ayer
fue un día feliz para Rafael.
Cumplió su primer mes de vida entre el
calor humano de mujeres y hombres vestidos de
blanco. Lejos, muy lejos del angustioso llanto
de sus primeras horas de vida.
A eso de las seis y
media de la tarde, del 23 de octubre pasado,
vecinos de la colonia Bosque del Río, en
el municipio de Soyapango, escucharon los
llantos de un recién nacido.
Tras comprobar el
abandono del pequeño, semicubierto entre
la maleza, avisaron a una patrulla de la PNC, la
cual lo trasladó de inmediato al centro
médico más cercano, el Hospital
Nacional de Soyapango.
Desde el primer
día, el bebé despertó la
alegría y curiosidad entre los presentes.
Nadie quería escapar sin "chinearlo" una
vez.
"El niño
presentaba algunas laceraciones, raspones en la
piel, y estaba lleno de hormigas",
comentó la doctora Carroll Zelaya de
López, jefe del servicio de
Pediatría.
Sepsis
neonatal
Al parecer, el
niño, que todavía estaba unido a
la placenta, fue abandonado dos horas
antes.
Más allá
del frío, la suciedad y las picaduras en
todo el cuerpo, el niño presentaba una
sepsis neonatal, algo así como una
infección generaliza.
Los cuidados y la
atención dispensada por el personal
médico del Hospital Nacional de Soyapango
han hecho posible que, un mes después, el
niño presente un estado de lo más
saludable.
Mucha gente ha
preguntado por él en los últimos
días. La indescriptible situación
con que Rafael llegó al mundo ha hecho
mella en los corazones de jóvenes y no
tan jóvenes quienes, impulsados por
ofrecer su amor a un niño que tuvo la
desgracia de tener una madre desconsiderada,
llaman con frecuencia a la puerta del
hospital.
Caso en
Fiscalía
Hoy, el caso de Rafael
descansa entre los papeles de una mesa de la
Fiscalía General de la
República.
A partir de ahora, el
niño pasará los días en el
Instituto Salvadoreño de
Protección al Menor (ISPM), al menos
hasta que una familia afortunada pueda acogerlo
en su lecho.
Afortunada, por que
como cualquier niño, es el regalo
más preciado para una familia.