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Un
paraíso de diversión
En
el municipio de Santiago de la Frontera, departamento de Santa Ana,
se encuentra el turicentro Paraíso Escondido, un lugar donde
abunda la diversión y el agua.
José Osmín Monge
El Diario de Hoy
FOTOS EDH/CÉSAR AVILÉS
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Así es Paraíso Escondido,
un lugar donde las penas, el estrés y la monotonía
dan paso a la diversión y a la alegría. |
Santiago de la Frontera es quizá uno de los municipios más
desolados y olvidados del país.
Sus calles polvorientas y en mal estado y su escaso comercio han
sido obstáculo para su desarrollo.
Hasta hace 15 años esta pequeña población era
muy reconocida por la elaboración de escobas; sin embargo,
esta tradición ha ido desapareciendo con el pasar de los
años.
Pero este pequeño pueblo ha recobrado renombre en los últimos
cuatro años, y no precisamente por los esfuerzos que su gente
ha hecho para preservar las tradiciones del lugar, sino por la existencia
de un lugar recreativo que es muy visitado por turistas nacionales
y extranjeros.
Es paraíso Escondido, un atractivo turicentro que ofrece
muchísima diversión y descanso.
Sobra el entretenimiento
Para llegar hasta este lugar es obligación transitar por
una polvorienta calle, la cual inicia en el desvío ubicado
en las cercanías de Candelaria de la Frontera.
Desde ahí son 15 kilómetros los que se deben recorrer
entre nubes de polvo, enormes paredones, alguno que otro precipicio
y bellos paisajes.
Al llegar al pueblo de Santiago de la Frontera se avanza un kilómetro
hacia oriente, justo hasta donde se observa un colorido rótulo
que anuncia la llegada al balneario.
Un riachuelo, espigadas palmeras y fragantes rosales dan la bienvenida
a los visitantes. Al entrar, los turistas se dan cuenta de lo bello
que es el sitio. Refrescantes piscinas, plantas ornamentales, hamacas
y grama se ven por doquier.
Este turicentro tiene una extensión de un poco más
de una manzana. En ese espacio los turistas pueden disfrutar de
cinco refrescantes piscinas, las cuales cuentan con entretenidos
juegos como toboganes, sube y bajas y columpios.
Los niños y los adultos pueden disfrutar de estos juegos
mientras se bañan en las piscinas, expresa don Óscar
Gutiérrez, propietario del centro recreativo.
Chorros de alegría
A orillas de las piscinas sobresaltan chorros de agua que son el
deleite de chicos y grandes. Un estilizado puente, una cascada proveniente
de la figura de un sapo, un enorme hongo rebosante de agua cristalina
y un singular pato de cemento de cuyas entrañas emergen grandes
cantidades de fresca agua son algunos de los atractivos del lugar.
El sitio cuenta también con una cafetería, donde se
puede encontrar desde golosinas hasta suculentos almuerzos.
Para los que les gustan los juegos de salón, Paraíso
Escondido cuenta con una mesa de ping pong y otra de billar. Los
amantes del fútbol también pueden practicar este deporte
en una amplia y engramada cancha.
Los que prefieren descansar pueden hacerlo a la perfección
en las cómodas hamacas que han sido instaladas bajo las sombras
de los laureles.
El nombre de este turicentro está bien puesto. Y es que en
realidad es un paraíso que se halla escondido en medio de
la desolación y la aridez.
Este centro recreativo está rodeado de pequeños cerros,
los cuales -durante el verano-lucen áridos y con poca vida.
Estas colinas se visten de color verde cuando es época
de lluvia. Es muy bonito el panorama que se observa alrededor,
manifiesta don Óscar.
Además de sus atracciones lo que llama mucho la atención
es la amabilidad de los empleados, quienes están prestos
a servir con amabilidad y esmero.
Así es Paraíso Escondido, un lugar donde las penas,
el estrés y la monotonía dan paso a la diversión
y a la alegría.
| ¿Desea
visitarlo? |
| Paraíso
Escondido fue inaugurado hace cuatro años y medio por
don Oscar Gutiérrez. Desde entonces ha recibido a los
turistas con todas sus atracciones. |
| El costo
de la entrada es de ¢10 adultos, y ¢5 niños
menores de ocho años. Hay precios especiales para excursionistas
(20 personas en adelante). En estos casos los adultos pagan
$1 y los niños $0.50. |
| El valor
de ingreso incluye sillas, mesas y el uso de hamacas. |
| El uso
del parqueo cuesta ¢5. |
| Si se
viaja en autobús se puede abordar, en la terminal de
Santa Ana, la ruta 282, que conduce hasta San Antonio Pajonal. |
| Para
mayor información pueden comunicarse al teléfono
441-5658. |
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