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Evangelio
según San Mateo 16:17-19
San Pedro y San Pablo:
Y yo te Digo Tú eres Pedro.
Entonces
Jesús le dijo: Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás,
porque esto no lo conociste por medios humanos, sino porque te lo
reveló mi Padre que está en el cielo.
Y Yo
te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra voy a construir
mi iglesia, y ni siquiera el poder de la muerte podrá vencerla.
Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que tú
ates aquí en la tierra, también quedará atado
en el cielo, y lo que tú desates aquí en la tierra,
también quedará desatado en el cielo.
Y el Señor le da a Pedro, la suprema autoridad en la tierra,
el poder de perdonar, de abrir y cerrar las puertas de su Iglesia
y del mismo cielo.
Nosotros, apoyados por el testimonio de Pedro y sus apóstoles,
creemos en Jesús, el Señor, muerto y resucitado. Creemos
en Cristo, nuestro Salvador.
Y como profesamos en el Credo, creemos en la Santa Iglesia.
La Iglesia es el cuerpo de Cristo, y todos los bautizados formamos
parte de esa Iglesia, como miembros vivos.
Pero para ser miembros vivos del Cuerpo de Cristo necesitamos el
perdón de los pecados. Los rasgos de Pedro y de Pablo son
los propios de la juventud.
Y cada joven y anciano debe ser como Pedro y Pablo para la Iglesia
de hoy.
Los jóvenes y todos nosotros tenemos que ser algo de Pedro
y algo de Pablo.
Tenemos que ser ese Pedro que se arroja a caminar sobre las aguas,
porque Cristo lo llama y no mide las consecuencias.
Tenemos que ser ese Pablo que no duda en recorrer kilómetros
y kilómetros para anunciar a Jesús, visitar comunidades,
dejar establecidos nuevos grupos de cristianos, acompañarlos
personalmente o con sus cartas.
Pedro y Pablo son modelos de vida y modelos de cristianos que no
pasan de moda.
P. Santiago Martín
franciscanosdemaria@hotmail.com
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