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Parecidos, coincidencias y extravíos

Todos creyeron que había reaparecido el atleta venezolano perdido. El que apareció fue otro, quien nadie sabe quién es. A él todo le da igual

Oscar Tenorio
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com

El que supuestamente era Alexis Coba tiene rasgos distintos del verdadero joven que desapareció en Coatepeque. Foto: Carlos Barrientos

Fue el desconocido más conocido durante un par de horas, el vagabundo más famoso.

Lo llamaban Alexis, sin embargo, a él nada le importaba de lo que ocurría a su alrededor.

A pesar de la insistencia, no soltaba ni una tan sola palabra, hasta que todos concluyeron por abrumadora mayoría que el encontrado era mudo.

Con semejante panorama, el asunto se tornó muy difícil.

Las señas tampoco sirvieron de nada, ni las constantes revisiones, ni los guiños.

Y cuando se determinó que el hasta entonces bien custodiado hombre, no era Alexis Coba, quedó tirado en una esquina de la delegación policial.

Hasta ahí llegó su efímera popularidad.

Los periodistas salieron corriendo en busca de mejores historias. Muy a pesar de todo, seguía sin pronunciar palabra alguna.

Continuaba inerte, con la mirada profundamente extraviada en sus silenciosos laberintos.

Algunos policías se vieron tentados a tirarlo nuevamente a la calle, de regresarlo a su mundo de señas, limosnas y penurias. Sin embargo, tomaron la decisión de enviarlo a la delegación de Fronteras, en donde pasaría la noche.

Mientras tanto, los investigadores hurgarían en sus archivos para intentar determinar quién es ese desdichado.
Ahora, muchos se preguntan ¿quién es?, ¿cómo se llama?, ¿cómo llegó al país? Por sus rasgos físicos, “negrito”, cabello “colocho”, labios gruesos y pinta de africano, algunos infieren que a lo mejor viene de uno de esos países lejanos, cuyos nombres son muy difíciles de pronunciar. Otros sostienen que es vecino, de las costas caribeñas de algún país centroamericano.

Lo cierto es que hoy, cuando vuelva a las calles, el enajenado hombre difícilmente recordará lo que ayer ocurrió.

El enigma del vagabundo

Lo único que se sabe es que vagaba en la terminal del sur.

- Ya que el hombre no pronuncia palabra alguna, se desconoce cómo se llama, de dónde es originario, cómo vino a parar al país.

- Al menos ayer, pasó la noche en una delegación policial. Hoy, volverá a la calle.

 

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