Difundirán
aranceles y reglas de origen del TLC
Evitarán
conflictos comerciales con
México
El TLC contiene mecanismos de
protección basados en el marco normativo
de la OMC, para evitar o enfrentar
prácticas desleales de comercio.
El Diario de
Hoy
A
partir de ayer, el director de la oficina
administradora de tratados de libre comercio,
René Salazar, tiene el difícil
reto de evitar cualquier conflicto comercial con
México, a raíz de las nuevas
condiciones que regirán las transacciones
con ese país.
Una serie de litigios se han registrado entre
México y sus socios, en el libre
comercio. El millonario mexicano, Carlos Slim,
ha tenido que enfrentar juzgados estadounidenses
después de que una empresa de esa
potencia mundial lo demandó por impedirle
entrar con sus productos a México. Slim
fue condenado a pagar varios millones de
dólares, pero ha apelado el fallo.
Este caso es uno de tantos -y quizá no
el más significativo- en el marco del
Tratado de Libre Comercio de América del
Norte, conocido como Nafta, integrado por
Estados Unidos, Canadá y
México.
También ha habido casos en
Centroamérica. El año pasado,
Guatemala denunció a una cementera
mexicana ante la Organización Mundial del
Comercio (OMC), por aspectos arancelarios y de
competencia. Este caso se registró sin el
Tratado de Libre Comercio (TLC) que desde ayer
entró en vigencia en Guatemala, El
Salvador, Honduras y México.
Hay más casos, con o sin TLC, en los
cuales México ha demostrado dominio de
los acuerdos que ha firmado con sus socios
comerciales. Pero Salazar aseguró que su
misión tendrá éxito en la
medida en que haya contacto con sus
homólogos de los países
benficiados del Tratado.
Ese éxito también depende de
que los empresarios locales se esfuercen por
conocer los aranceles que les corresponde pagar
en México y las reglas de origen que
deberán cumplir a partir de ayer,
señaló.
Según Salazar, la mayor parte de
litigios comerciales que algunos países
han tenido al practicar el libre comercio se
deben a que los exportadores se limitan al
contacto directo con sus clientes, sin
preocuparse de los requisitos de origen, de los
certificados y de los aranceles que deben pagar,
por lo que sus mercancías son detenidas
en las aduanas.
Salazar espera que en lo que corresponde a El
Salvador no vaya a suceder nada similar al poner
en práctica el TLC con México. La
oficina administradora de tratados,
aseguró, está lista para atender y
orientar a los empresarios en los aspectos
mencionados.
"Esperamos que no tengamos controversias
fuertes con México", recalcó el
funcionario.
Mecanismos seguros
El TLC contempla medidas de salvaguardia y
mecanismos para enfrentar prácticas
desleales de comercio, basados en los marcos
legales de la OMC. La aplicación de estas
disciplinas se realizará para evitar o
enfrentar los llamados 'dumping' y subsidios que
afectan los productos en los mercados
beneficiados por el Tratado.
El agregado comercial de la embajada de
México en El Salvador, Salvador
Martínez, aseguró ayer que las
aduanas de su país ya se encuentran
preparadas para acatar los acuerdos y beneficios
arancelarios que el Tratado confiere a El
Salvador, por lo que no se prevé
ningún problema para las
mercadería salvadoreña.
El embajador mexicano en esta capital,
Antonio Villegas, recalcó que
México tiene amplia experiencia en el
manejo de tratados comerciales, debido a que los
ha firmado con nueve países y con la
Comunidad Europea, por lo que tampoco espera que
vaya a haber algún tipo de desacato en
las fronteras aztecas.
Por su parte, el Ministro de Economía,
Miguel Lacayo, recordó que el tratado en
mención es el primero en el que
México prohibe el uso de barreras no
arancelarias. Lacayo y Villegas consideran que
los mecanismos de solución de diferencias
del TLC constituyen un salto cualitativo en el
intercambio comercial que hay con México,
desde ayer.
"Con el TLC se acabaron los problemas", dijo
el presidente de la Asociación
Salvadoreña de Industriales (ASI),
Napoleón Guerrero, al referirse a las
nuevas reglas de intercambio con los
mexicanos.
No obstante, instó a los empresarios a
esforzarse a mejorar la calidad de sus
productos, a usar tecnología de punta y a
ganar mercado, para aprovechar las ventajas del
TLC y evitar litigios comerciales.