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Nuevo Gobierno afrontará déficit de $1,700 millones para gastos de este año

El dinero es un acumulado de todos los gastos que el Gobierno ha hecho durante 2013 y que superan los ingresos que el Estado tenía

El nuevo gobierno que llegue a Casa Presidencial necesitará conseguir al menos $1,700 millones adicionales al presupuesto 2014 para cubrir sus compromisos de este año, según estimó ayer la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social (Fusades) en su informe de coyuntura correspondiente al tercer trimestre de 2013.

El dinero es un acumulado de todos los gastos que el Gobierno ha hecho durante 2013 y que superan los ingresos que el Estado tenía. Además es parte de todo el endeudamiento a corto plazo que ha adquirido para pagar gastos corrientes y que han complicado aún más las finanzas públicas.

La economista Carolina Alas de Franco citó, por ejemplo, que a pesar de que el Ministerio de Hacienda ha logrado más ingresos tributarios a través de la renta, el dinero no ha sido suficiente para pagar todos los gastos.

Solo en bienes y servicios hubo un gasto extra de al menos $150 millones, que tendrán que asumirse en las cuentas de este año, según dijo la economista.

Además, el presupuesto 2014 ya tiene un déficit de al menos $400 millones pues el Gobierno no ha incluido muchos de los gastos que ha realizado en los últimos años como el pago de los subsidios, entre otros compromisos.

Sin embargo, conseguir el dinero que aún falta no será nada fácil, pues el panorama fiscal es hoy más adverso de lo que era hace unos años.

"Estamos con una deuda alta (57.7 % del PIB) un déficit que se amplía (4 %) señales de falta de liquidez y necesidades adicionales de financiamiento, con un mercado internacional que nos indica que las tasas de interés van a subir y que hay un mayor riesgo", mencionó la economista.

"Es una situación bastante preocupante", agregó.

La deuda del país ya supera los $14 mil millones, lo que representa el 57.7 % del Producto Interno Bruto del país. Esta cifra es mayor en 20 puntos porcentuales a la deuda que el Gobierno tenía en 2007.

Y el financiamiento de corto plazo, a través de las Letras del Tesoro (Letes) también está llegando a su límite. A pesar de que en 2009 la cifra se redujo considerablemente, hasta alcanzar una cifra de tan solo $190.9 millones, y se amortizó una cuota de $404 millones a inicios de 2013, la "tarjeta de crédito" del Gobierno ha alcanzado nuevamente un saldo de $700 millones, y no se descarta que ésta alcance, de nuevo, un valor de más de $800 millones.

Por otro lado, el nivel de riesgo país hace más difícil salir de la espiral de endeudamiento pues las calificadoras de riesgo internacionales han bajado la calificación crediticia del país en al menos tres ocasiones en el último quinquenio, lo que obliga al país a pagar más intereses por la deuda que adquiere.

"Se percibe al país con mayor riesgo", aseguró.

Los niveles de liquidez del Gobierno, vistos a través de los depósitos registrados en el Banco Central de Reserva, muestran que cuando el Gobierno logra financiamiento a través de deuda, su liquidez sube, pero a medida que pasan los meses y ese dinero se gasta, la liquidez baja de nuevo.

Para la economista De Franco, tal como están las cosas, la situación es insostenible y urge cuanto antes renegociar la deuda y asumir un compromiso fiscal sostenible.

Aseguró que la deuda no sería un problema si ésta se hubiera dirigido a inversión pública, a infraestructura y obras sociales. Pero al revisar los números oficiales, estos indican que la mayoría del dinero se está dirigiendo a gasto corriente como pago de remuneraciones y compra de bienes y servicios. "El país se sigue endeudando para pagar gasto corriente", dijo De Franco.

En 2012 el Gobierno asumió un acuerdo de sostenibilidad fiscal cuando se aprobó una colocación de $800 millones en eurobonos, pero la economista lamentó que éste no se asumiera y contrario a reducir el déficit fiscal y los gastos, éstos aumentaran considerablemente. "Ese acuerdo no se ha cumplido", dijo.

Y con lento crecimiento

El desorden de las finanzas públicas se suma a un lento crecimiento económico, en el que ha incidido el negativo clima de inversión y la inseguridad, entre otras cosas.

El economista Pedro Argumedo dijo que El Salvador sigue siendo el que menos crece económicamente en la región. También es el último en atracción de inversión extranjera.

Las estimaciones de Fusades son que la economía apenas creció 1.8 % del PIB al final de 2013, muy por debajo de las optimistas proyecciones del Gobierno, que asegura que cerraría el año con un crecimiento de 2.3 % del PIB.

El director del Departamento de Estudios Económicos de Fusades, Álvaro Trigueros, dijo con firmeza que "si no se cambian las medidas económicas en el país, las consecuencias pueden ser irreversibles".

No quiso referirse al tiempo que tardaría en explotar esta olla de presión, pero dijo que indudablemente, estas cifras incidirían en un mayor desempleo y pobreza, si se mantienen estos niveles tan bajos de crecimiento.

De hecho, los datos de empleo ya revelan la difícil situación para miles de salvadoreños.

De acuerdo con sus datos, el año pasado hubo 188 mil personas en edad activa que no encontraron trabajo o se decantaron por la informalidad, debido a la poca inversión nacional.

Los datos indican que desde 2008 y hasta 2013 el Gobierno creó 82 mil empleos, pero en realidad se necesitaban 270 mil puestos de trabajo, si se toma en cuenta que cada año se incorporan al mercado laboral unas 50 mil personas.

Entre sus recomendaciones, Fusades propuso que, antes que nada, exista una visión de país en la que todos "halen en la misma dirección", dijo Trigueros. La confianza y el respeto a las leyes son solo el inicio de lo que el país debería hacer para mejorar su situación.

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