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"Si la mujer no trabajara, la pobreza sería mayor"

Así lo afirmó Patricia Debeljuh, experta en mujer y liderazgo, quien indicó que empresas y gobiernos deben trabajar por abrir espacios.

Patricia Debeljuh ha escrito libros sobre mujer y liderazgo. Foto EDH / Lissette Monterrosa

Patricia Debeljuh ha escrito libros sobre mujer y liderazgo. Foto EDH / Lissette Monterrosa

Patricia Debeljuh ha escrito libros sobre mujer y liderazgo. Foto EDH / Lissette Monterrosa

El 80 % de las compras son decididas por las mujeres y paradójicamente su presencia en los puestos directivos de las empresas se reduce a un 24 % a nivel mundial.

La experiencia de ir a un supermercado, a una librería, a una centro comercial y mirar a nuestro alrededor a centenares de mujeres moviendo la economía a través del comercio y el consumo debería ser una razón suficiente para que las empresas se plantearan abrirles más espacios en puestos ejecutivos, de acuerdo con la experta argentina Patricia Debeljuh, quien ayer desarrolló la conferencia: "Promoción real de la mujer en la alta dirección corporativa".

"Si la mujer no trabajara en América Latina, el nivel de pobreza sería mucho mayor", recalcó.

Su ponencia formó parte del ciclo de conferencias de dos días impulsado por la Fundación Empresarias por la Responsabilidad (Emprepas).

"La realidad indica que la mujer está llegando de manera creciente al mundo del trabajo, pero claro está que aún no ocupa posiciones de liderazgo de igual manera que los hombres", explicó Debeljuh.

El paradigma de que la maternidad es una condición que riñe con un buen desempeño laboral es en pleno siglo XXI uno de los obstáculos a los que se enfrentan las mujeres para mantenerse en una empresa y escalar a posiciones de dirección.

En contraste con la venda de las empresas tradicionales, la conferencista aseguró que "está demostrado que la maternidad enriquece el trabajo, porque al partir del hecho de educar un hijo, de hacerlo crecer, la mujer va desarrollando competencias, como la empatía, la capacidad de estar pendiente de los demás, de superar dificultades, de planificar".

Debeljuh aseguró que las compañías deben abrirse a tener la mirada de una mujer; mientras que el Estado, lejos de imponer cuotas de participación -que han demostrado no ser un mecanismo efectivo en Europa- debe enfocarse en implementar políticas públicas que faciliten el trabajo de las madres: flexibilidad para elegir horarios, estabilidad laboral después del parto, licencias de paternidad para sus esposos y mayor acceso a la educación.

"Para que la mujer llegue más alto en el mundo de trabajo el primer punto es favorecer su mejor formación", aseguró la experta, basada en el ejemplo colombiano, que impulsó en la década de los cincuenta el ingreso de las mujeres a la universidad.

El mensaje de la investigadora asociada del Centro Conciliación Familia y Empresa también se refirió al rol que las mismas mujeres deben asumir unas con otras para ingresar al mundo corporativo.

"Ya tenemos bastantes trabas para entrar al mundo del trabajo como para no hacerlo más fácil entre nosotras (...) Cuanto más alto llega una mujer en una empresa debería ser la primera que esté al servicio de las que están detrás", afirmó la experta.

En la misma línea Kalena de Velado, presidenta de Emprepas, recomendó a las mujeres "no copiar la forma de liderazgo de los hombres al llegar a la alta dirección", por el contrario, les sugirió "ser auténticas" y fieles a su género.

En lugar de pensar en que el abrirse paso en el mundo corporativo es una carrera, de Velado, recalcó que se trata de una trayectoria, que cada mujer debe seguir a su ritmo, sin competir con otras.

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