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Lean Coffee: alternativa para la renovación del parque cafetero

b Buscan aprovechamiento de recursos y una cadena productiva sistematizada

Renovar el parque cafetero implica mejoras en las fincas que ayuden a los cortadores, claves en el cultivo. Foto EDH /René Estrada.

Renovar el parque cafetero implica mejoras en las fincas que ayuden a los cortadores, claves en el cultivo. Foto EDH /René Estrada.

Renovar el parque cafetero implica mejoras en las fincas que ayuden a los cortadores, claves en el cultivo. Foto EDH /René Estrada.

El envejecimiento de las fincas cafetaleras y la roya , además de infestación de broca y antracnosis, han obligado a la mayoría de caficultores a buscar alternativas para renovar el parque cafetero y sustituirlo por variedades resistentes a estas plagas.

El presidente de Procafé, Atilio Magaña, ha dicho en varias oportunidades que para sacar adelante al sector se necesita repoblar el parque cafetalero, y replantar al menos un 10 % anual, para que en 10 años se pueda contar con plantas más resistentes.

Sin embargo, según la Asociación Cafetalera de El Salvador, al menos el 95 % de los más de 12 mil caficultores están endeudados –y el sector en conjunto, acumula deudas que oscilan entre los 200 y los 230 millones de dólares, invertir sigue siendo una opción inviable.

Según estudios de la empresa privada Lean Coffee Management, renovar una manzana de café, por variedades más precoces y resistentes a la roya y a otras plagas, puede costar unos $4,000, por ello la mayoría de cafetaleros hablan de crisis.

El gobierno, a través del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), dijo recientemente que entregaría seis millones de plantas de café que servirían para hacer la renovación del bosque cafetero, pero varios caficultores se quejaron que eso era insuficiente para las más de 25 mil manzanas que se cultivan en nuestra nación.

La apuesta de Lean Coffee

Para tratar de resolver los problemas del sector, Lean Coffee brinda asistencia técnica para que los caficultores replanten sus fincas, con costos que suponen el 12 % respecto al gasto tradicional, al renovar una manzana.

Su trabajo se basa en "Lean Manufactory", "una metodología en la que solo se dejan aquellos procesos que agregan valor al producto y se eliminan todos los que no le dan valor y, en cambio, producen gasto..." , explicó el ingeniero agrónomo Julio César Márquez, director de Lean Coffee.

La firma ofrece asistencia técnica para que el caficultor, siembre, con base en una cadena productiva que promete alternativas sustentables y rápidas para aumentar al máximo la productividad de las fincas.

Ellos están ya trabajando en 2,300 manzanas ubicadas en Juayúa, San Salvador, Nejapa y Chalatenango, con al menos 29 agricultores que están apostando por nuevas variedades de grano que se adapta a bajío, media altura y altura.

Se trata de un sistema que aprovecha cada recurso y cambia de manera drástica la forma en que los caficultores han venido haciendo las cosas, dijo Márquez.

Según el experto, si bien el sector enfrenta varios problemas, lo más grave es el envejecimiento del parque cafetero y la afectación de roya, que hace urgente replantar.

"Ya no tenemos posibilidades de que ese parque funcione, debemos trabajar en renovarlo, nosotros usamos variedades precoces y de alta productividad, ha habido trabajo previo y validado para que se utilicen y se está mejorando la taza", detalló el representante de Lean Coffee.

Ellos han comenzado a hacer el cambio gradual de las fincas adultas a nuevas, con sistemas donde se suma la ciencia, la tecnología, la parte humana y la medioambiental.

Las fincas donde ya hizo renovación, por ejemplo, ya muestran resultados, entre sus características están que poseen nuevas variedades de café, más robustas y sanas.

Además, no se corta la planta vieja, esta también se cultiva junto a la nueva, y mientras la segunda crece, se aprovecha la cosecha de la primera, que financia el proyecto de renovación.

Tampoco se botan los desechos, la basura orgánica se utiliza como abono y ayuda a conservar la humedad, sobre todo en zonas donde hay poca sombra.

Otra característica, es el espacio entre cada planta, de 2.60 por 80 centímetros, lo que permite que la gente trabaje con libertad, incluso facilita ingreso de vehículos para transportar el grano.

Procesos de bajo costo

Luego de hacer el diagnóstico en la finca y elaborar la cadena productiva que se aplicará, se prepara el sustrato que se usará para la siembra de las plantas de café. El sustrato proviene de cada finca. Luego, en uno de los procesos, usan un tubete de plástico de unas cuatro pulgadas de alto, donde siembran la semilla. "El tubete es reutilizable, disminuimos la cantidad de sustrato y reducimos en transporte y los problemas fitosanitarios, al estar de una forma aséptica, además se disminuye la cantidad de agua para levantar la planta" , explicó, Márquez.

Obviamente cada tubete tiene un costo y ellos reconocen que hay fincas que lo adoptaron, y otras que no.

El costo varía de $0.20 a $0.40, además para transportarlo a la finca, una vez la planta está lista –cuando tiene seis pares de hojas en promedio– se necesita infraestructuras hechas de hierro y malla ciclón.

Aun así, ellos ven ventajas en este método."En el proceso tradicional se usa una bolsa 9X12 centímetros, donde se pasa la planta cuya semilla pasó 120 días en una conchera. Aquí se simplifican los pasos", detalló director de Loan Coffe.

El segundo método es sustituir el tubete por una bolsa plástica más pequeña que la tradicional. El costo en ese método por cada bolsa es de $0.05, al quitar la bolsa, se pasa a campo.

"En este método se reduce también sustrato, la formación de raíces también es más fuerte y, en lugar de las estructuras de metal, se usa árboles de bambú para construir lo que se usará para transportar las bolsas.

En cada estructura caben 56 plantas de café que se llevan fácilmente al vehículo para luego sembrarlas en la finca.

Pero hay un sistema todavía más económico, en el que no se usa ni bolsa ni tubete, sino la raíz desnuda, el agricultor siembra la semilla en una plancha de tierra previamente preparada y, cuando la planta ha alcanzado la misma cantidad de hojas, se transporta a la finca, lista para ser sembrada.

"Cada proceso ha sido separado, el acarreo, el uso del área, la efectividad del riego, son centavos que se van ahorrando. Es factible reducir costos", detallaron ambos profesionales. Y si de costos se trata, ellos ya tienen las cifras hechas. "En el sistema tradicional renovar una manzana cuesta entre $4,000 a $4,500, la planta en la bolsita cuesta $0.50, en un vivero del nuevo sistema la planta tiene un valor de $0.04 a $0.08 y renovar una manzana se invierte $240 a $340", explicó Márquez.

"Hay que corregir la plana"

Según este ingeniero para salir de la crisis del café es vital corregir la plana, es decir, la forma cómo se han venido haciendo las cosas. "El Salvador no pudo haberse quedado a la zaga, con solo el 2 % de variedad de café mejorada, tenemos que entrar a variedades resistentes en adaptación y que prometan calidad, y sí las hay", expresó.

Luego, dijo, se deben estructurar los cafetales con visión de interdisciplinaridad, es decir que en las fincas trabajen personas que conozcan sobre el medio ambiente para que las estructuras de los nuevos cafetales sean más ventilados, que tengan mucho más luz y con posibilidades de abordarse cualquier plaga.

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